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Cobre rumbo a US$15.000: tensión global y el despertar minero de Argentina

El cobre supera US$13.200 la tonelada y apunta a US$15.000. ¿Puede Argentina convertir su cartera de proyectos millonarios en producción real?

El mercado del cobre atraviesa una paradoja que desafía la lógica convencional: pese a un superávit estimado en 490.000 toneladas, el metal acumula semanas consecutivas de avance y cotiza por encima de los US$13.200 por tonelada. Las proyecciones de traders y analistas especializados ubican el precio en torno a los US$15.000 por tonelada en el mediano plazo, una perspectiva que redefine el tablero de inversiones a nivel global.

El factor detrás de esta tensión no es la demanda en sí, sino la fragilidad de la cadena de suministro. Las restricciones comerciales derivadas del conflicto en Medio Oriente generaron una escasez crítica de ácido sulfúrico, insumo indispensable para la producción de cobre mediante el proceso de lixiviación. Una parte relevante de la producción mundial depende de este compuesto, lo que expone a los países productores a interrupciones severas si las restricciones logísticas se prolongan.

A esto se suma la doble presión desde China: mayor demanda interna y la decisión de restringir sus exportaciones de ácido sulfúrico, lo que contrae la disponibilidad global del insumo. Aunque los inventarios descendieron y la actividad en fundiciones se mantiene elevada, la combinación de demanda sólida con restricciones en insumos estrecha el mercado de manera estructural. Los analistas advierten que estas disrupciones ya comenzaron a reflejarse directamente en la formación de precios del cobre.

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Los proyectos cupríferos argentinos demandarían inversiones superiores a US$28.000 millones en la próxima década.

Los proyectos cupríferos argentinos demandarían inversiones superiores a US$28.000 millones en la próxima década.

Argentina: el gigante que aún no despertó

En este escenario de precios alcistas y demanda sostenida por la transición energética, Argentina emerge como uno de los actores con mayor potencial de crecimiento en la producción global de cobre. Sin embargo, la promesa aún no se traduce en toneladas extraídas.

Desde el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018, la producción nacional de cobre permanece paralizada. Pero el panorama podría cambiar radicalmente: la Secretaría de Minería proyecta que el país podría alcanzar 1,1 millón de toneladas en 2032 y escalar a 1,5 millones de toneladas en 2035, impulsado por una cartera de nueve proyectos avanzados que demandarían inversiones superiores a US$28.000 millones.

Desde Glencore estiman que el país podría producir un millón de toneladas de cobre al año hacia 2035, lo que implicaría exportaciones superiores a US$10.000 millones anuales y un flujo de inversiones por encima de los US$15.000 millones.

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San Juan concentra la mayor cartera de proyectos de cobre de clase mundial en Argentina.

San Juan concentra la mayor cartera de proyectos de cobre de clase mundial en Argentina.

Los proyectos que definen el futuro cuprífero argentino

El mapa de iniciativas avanzadas se concentra principalmente en San Juan, con extensiones hacia Salta, Catamarca y Mendoza. Los proyectos m+as importantes en danza son:

Los Azules (McEwen Mining, con participación de Stellantis), en San Juan, es hoy el proyecto más avanzado y próximo a iniciar la construcción. Con 11,5 millones de toneladas de recursos y una ley promedio cercana al 0,4%, la inversión proyectada supera los US$3.100 millones y la producción podría comenzar hacia 2030.

Taca Taca (First Quantum Minerals), en Salta, costará US$5.250 millones y contempla una mina a cielo abierto con capacidad inicial de procesamiento de 40 millones de toneladas anuales, ampliable en un 50%. La estimación de producción incluye 227.000 toneladas de cobre mediante flotación. Con un costo operativo de apenas US$1,26 por libra, se posiciona como uno de los desarrollos cupríferos más competitivos a nivel global.

Josemaría (Lundin Mining y BHP), en San Juan, está actualmente en construcción. Con recursos superiores a 6 millones de toneladas de cobre y una inversión estimada de US$4.061 millones, podría iniciar producción hacia 2029.

MARA (Minera Agua Rica – Alumbrera), operado por Glencore en Catamarca, es el único proyecto brownfield de la cartera. La estrategia consiste en reactivar Bajo de la Alumbrera e integrar el yacimiento Agua Rica —ubicado a unos 38 kilómetros— para aprovechar la infraestructura existente, con una inversión proyectada de alrededor de US$4.500 millones.

El Pachón (Glencore), también en San Juan, cuenta con 25,4 millones de toneladas de recursos y una ley promedio de 0,5%. La inversión contemplada asciende a US$9.460 millones y podría entrar en operación hacia 2034.

Filo del Sol y Vicuña (resultado de la integración de Josemaría y Filo del Sol, impulsados por BHP y Lundin Mining) completan la cartera sanjuanina. BHP y Lundin proyectan invertir US$18.100 millones en el proyecto Vicuña, en lo que sería una de las mayores inversiones mineras de la historia argentina.

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Taca Taca, en Salta, es uno de los proyectos cupríferos más competitivos del mundo con un costo de US$1,26/lb.

Taca Taca, en Salta, es uno de los proyectos cupríferos más competitivos del mundo con un costo de US$1,26/lb.

El nudo crítico

El optimismo tiene un límite concreto: ninguna de las compañías que impulsan los nueve grandes proyectos de cobre ha tomado aún una Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés). Antes de ese punto puede haber exploración avanzada, estudios, permisos e incluso anuncios optimistas, pero la inversión fuerte todavía no está comprometida.

El gobierno nacional avanza para remover esos obstáculos. El resultado empieza a sentirse: el presupuesto exploratorio de cobre en Argentina ascendió en 2024 a US$200 millones, casi el doble del año anterior, ubicando al país en el sexto lugar global en destino de exploración cuprí­fera.

Con precios internacionales en alza estructural y una cartera de proyectos de clase mundial, Argentina tiene ante sí una ventana de oportunidad histórica. La pregunta no es si el país tiene el cobre, sino si la velocidad institucional alcanzará para aprovechar el ciclo.

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