Vaca Muerta conquistó Uruguay: el crudo argentino cuadruplicó exportaciones en 3 años
¿Cómo pasó Uruguay de importar 62.800 toneladas a casi 240.000 en solo dos años? La respuesta está en Vaca Muerta.
En el mapa energético del Cono Sur, hay una ruta que cada vez concentra más atención: la que une Puerto Rosales con la refinería La Teja, en Montevideo. Por esa vía marítima circula uno de los flujos comerciales de mayor crecimiento en la región, y su protagonista es el petróleo liviano que brota de la formación no convencional de Vaca Muerta.
En 2023, Uruguay recibió 62.800 toneladas de crudo argentino. Un año después, ese volumen saltó a 224.000 toneladas. En 2025, la cifra alcanzó las 240.000 toneladas. En apenas tres años, el flujo se cuadruplicó. No es un pico circunstancial ni el resultado de una emergencia de abastecimiento: es una tendencia con fundamentos estructurales que se consolida operación tras operación.
El mes de junio de 2026 lo confirma. Dos grandes cargamentos de 100.000 toneladas cada uno suman aproximadamente 200.000 toneladas, equivalentes a cerca de 1,5 millones de barriles de crudo Medanito. Uno de ellos lo transporta el SFL Tigris, un petrolero de 250 metros de eslora con capacidad para esa carga exacta. El otro viaja a bordo del Brujas, un buque tipo Suezmax de bandera belga. Dos embarcaciones de alto porte, dos operaciones que reflejan la escala que adoptó esta relación comercial.
La máquina productiva detrás del flujo
El origen de este crecimiento está tierra adentro, en la cuenca neuquina. Vaca Muerta no para de batir récords. La producción no convencional genera excedentes que necesitan salida, y Puerto Rosales se convirtió en el nodo logístico central para despacharlos. La terminal Otamerica, que opera en ese puerto de la provincia de Buenos Aires, amplió su capacidad de transporte, almacenamiento y carga para acompañar la nueva escala de la actividad petrolera argentina.
Proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) refuerzan esa dirección estratégica. Argentina no solo exporta hacia mercados lejanos como Estados Unidos, Asia o Australia sino que también consolida mercados de proximidad donde la ventaja logística es difícil de replicar. Uruguay es el caso más claro.
Por qué Uruguay elige el crudo argentino
Todo parece indicar que la geografía importa, y mucho. La cercanía entre Puerto Rosales y Montevideo reduce los costos logísticos de manera significativa frente a cualquier suministro de origen ultramarino. Pero la ventaja no es solo de precio: también es de confiabilidad y previsibilidad en el abastecimiento.
Uruguay no produce petróleo propio. Toda su matriz de refinación depende de importaciones, y la refinería La Teja, operada por la empresa estatal ANCAP en Montevideo, es el único centro de procesamiento del país. Desde allí se abastece la demanda uruguaya de naftas, gasoil y otros derivados esenciales.
El crudo de la cuenca neuquina ingresa a ese proceso de tres formas posibles: refinación directa, mezcla con otros crudos importados, o como parte de estrategias de optimización de costos y diversificación de proveedores. En todos los casos, el petróleo argentino cumple un rol que va más allá de lo transaccional: es un insumo estratégico para el funcionamiento cotidiano del país vecino.
El esquema es preciso: el crudo sale de la cuenca neuquina, se despacha desde Puerto Rosales bajo la gestión de Otamerica, navega hacia Montevideo y llega al único destino posible, la refinería La Teja de ANCAP. Cada eslabón de esa cadena funciona con regularidad creciente.
El beneficio para la balanza energética argentina
Mientras Vaca Muerta presiona sobre la infraestructura de transporte y exportación, Uruguay ofrece un mercado de proximidad estable, predecible y en expansión. Para Argentina, ese tipo de destino tiene un valor particular.
Reduce la exposición a la volatilidad de los mercados globales, acorta los tiempos de cobro y fortalece la balanza comercial energética con un socio geográficamente cercano y políticamente confiable.
FUENTE: Argenports, consorcio Puerto Rosales.
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