Vaca Muerta es el impulso del cambio en la balanza comercial.
"Argentina tiene que tener balanza comercial positiva de acá en adelante", dijo Horacio Marín, presidente y CEO de YPF.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, trazó un balance sobre el rumbo que tomó la compañía desde su llegada y planteó cuál es, a su criterio, el impacto que puede tener Vaca Muerta sobre la economía del país. El ejecutivo sostuvo que la formación neuquina constituye un activo de escala internacional y vinculó su desarrollo con la generación de divisas, empleo e inversión.
Al referirse a la situación que encontró en la firma, Marín cuestionó la falta de objetivos concretos y utilizó una particular comparación para describir el funcionamiento de la compañía antes del cambio de gestión. "Yo personalmente creo que no tenían un norte. Sí sabían que Vaca Muerta era bueno, pero estaban en todo y no estaban en nada", afirmó.
Según explicó en una entrevista con A24, uno de los principales cambios consistió en establecer objetivos concretos tanto para el crecimiento como para la defensa del negocio. En ese sentido, contó una conversación con un vicepresidente de la empresa, quien comparó a la YPF anterior con "un partido de fútbol sin arcos", en el que no había un objetivo claro para ganar ni una referencia para defenderse.
Marín señaló que esa lógica también modificó la forma de trabajar dentro de la compañía. "La gente no trabaja para Marín, trabaja para YPF y trabaja para el objetivo de YPF", señaló, y destacó el acompañamiento que percibe entre los trabajadores jóvenes de la petrolera.
Para Marín, el desarrollo de Vaca Muerta excede a la industria hidrocarburífera y puede convertirse en uno de los principales motores de la economía argentina durante las próximas décadas. "Es un activo de clase mundial que puede generar exportaciones por 500 mil millones de dólares, para decirlo simple", sostuvo.
El ejecutivo explicó que el impacto no se limitaría a las compañías petroleras. "Argentina tiene que tener balanza comercial positiva de acá en adelante por mucho tiempo, y después hay que buscar. Eso es trabajo, no mío, el trabajo de la política y de los demás, de todos, la generación de valores de los privados. Pero siempre hay que evolucionar", remarcó.
En esa línea, planteó que el desafío también pasa por transformar esos ingresos en mayor actividad económica y empleo para otros sectores. "Y también genera mucho trabajo para PyMes, aunque la gente no lo diga", afirmó.
"Al final del día va a ayudar a todo, porque debería haber presupuesto para educación, para la justicia, para lo que tiene que hacer el Estado, y no debería haber tantos problemas en el mundo que va a seguir. Van a haber crisis, guerras y momentos de crisis financieras. Y si vos sos un país con balanza comercial positiva continuamente, esas crisis se pueden pasar mucho mejor que como las estuvo pasando Argentina", completó Marín.
El CEO de YPF también se refirió al impacto que tiene sobre la Argentina la crisis de Medio Oriente y la tensión en torno al estrecho de Ormuz. La suba del precio internacional del crudo genera un efecto favorable sobre las cuentas externas del país y sobre los ingresos de las compañías productoras, aunque también encarece los combustibles para los consumidores.
"Vamos a ser bien honestos: al país y a las compañías petroleras el conflicto de Medio Oriente los beneficia, porque tienen más precio", explicó.
Marín remarcó que el escenario actual es diferente al de los años en los que Argentina necesitaba importar grandes volúmenes de energía. Según señaló, el país pasó de registrar una balanza comercial energética negativa a contar con un saldo positivo, mientras las exportaciones de petróleo alcanzan niveles superiores a los 300.000 barriles diarios y las importaciones de gas prácticamente desaparecieron.
Sin embargo, advirtió que ese beneficio macroeconómico no necesariamente se traslada de manera directa a los hogares. Una nafta más cara implica, para muchas familias, destinar una mayor parte de sus ingresos al combustible y resignar otros gastos. "La situación hace que sea positivo del punto de vista económico, pero a la gente de a pie no", añadió.
"Es una paradoja. Yo creo que al final del día las crisis son oportunidades para empresas, pero no necesariamente para los individuos. Las crisis siempre son sectoriales, no es completa, no es para todo el mundo", sostuvo.
Marín también puso el foco en el negocio de estaciones de servicio y en el objetivo de YPF de posicionarse como una compañía de referencia para los consumidores.
"Queremos para darle opciones al consumidor. YPF, al final del día, es un retailer, y nuestro objetivo es el primer retailer de la Argentina, y de gran calidad y de gran servicio", afirmó.
El ejecutivo explicó que la percepción que los clientes tienen de la compañía no depende solamente de su desempeño en la producción de petróleo y gas. Para ilustrarlo, utilizó la experiencia cotidiana en las estaciones de servicio, desde la limpieza de los baños hasta la calidad de los alimentos.
"Si vos vas a un baño y hay moscas, lo que pensás que YPF hace mal los pozos. Si vos vas a un baño y está limpio y todos están limpios, y las hamburguesas son ricas y todo es rico y de buena calidad, vos estás seguro que hacemos buenos pozos y que somos eficientes", señaló.
Durante la entrevista, Marín también defendió la estrategia adoptada por YPF frente a la volatilidad del precio internacional del petróleo. Explicó que, ante un conflicto que inicialmente se esperaba que tuviera una duración limitada, la compañía decidió no trasladar de inmediato todo el aumento de costos. "Estoy realmente muy contento porque era algo muy jugado, nunca se había hecho en Argentina y no se hizo en ningún país del mundo. Y podía salir bien o podía salir mal, como todas las cosas, porque hay que jugarse, porque si no las cosas no salen", detalló.
"Veíamos que hablaban de 15 días y no fueron 15 días, entonces, no trasladamos el precio, solamente el costo del 20% del petróleo que tenemos que comprar", explicó. Según describió, la extensión del conflicto obligó posteriormente a modificar los precios de los combustibles. Ese proceso, sostuvo, generó incertidumbre entre los consumidores porque los precios comenzaron a cambiar con mayor frecuencia.
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