Nación descarta compensaciones por la suba del GNL: la respuesta de Adorni
En su informe en Diputados, el jefe de Gabinete comunicó la postura oficial. "No se prevén subsidios generales ni compensaciones selectivas para exportadores", dijo.
El Gobierno nacional ratificó que no se implementarán mecanismos de compensación ni tarifas diferenciadas frente a eventuales picos en el precio del gas natural licuado (GNL), en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los precios, atravesado por el conflicto en Medio Oriente. La definición fue incluida en el informe de gestión N°145 presentado la semana pasada en la Cámara de Diputados por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La postura oficial ante la volatilidad internacional del GNL
En su respuesta al Congreso, Adorni se refirió al esquema regulatorio vigente en el sector energético y a los cambios introducidos por la Ley 27.742. “El Ministerio de Economía comunica que la Ley Bases y su reglamentación eliminaron correctamente las facultades del Estado para fijar tarifas diferenciadas, subsidios cruzados o compensaciones sectoriales en el mercado energético. El libre mercado es la mejor herramienta para manejar shocks externos como el conflicto en Medio Oriente y los picos en el precio del GNL”, señaló.
En esa línea, desde el Gobierno remarcaron que los valores de la energía deben reflejar "el costo de oportunidad internacional", al argumentar que este esquema “incentiva eficiencia energética, innovación, sustitución de insumos y mayor productividad” en las industrias exportadoras.
Vaca Muerta como “blindaje” ante la volatilidad externa
El informe de gestión también subraya el rol del desarrollo de Vaca Muerta como principal sostén del balance energético en Argentina frente a la necesidad de importar GNL en períodos de alta demanda. Según datos oficiales citados en el informe presentado por el funcionario, el complejo no convencional generó en el primer trimestre de 2026 un superávit energético superior a los USD 2.400 millones.
En ese sentido, Adorni sostuvo que ese flujo de divisas “compensa parte del impacto de precios altos de GNL importado para picos invernales, sin necesidad de intervenciones estatales”.
Asimismo, descartó explícitamente la posibilidad de establecer esquemas de protección frente a eventuales aumentos del GNL. "No se prevén subsidios generales ni compensaciones selectivas para exportadores. Esto alinea incentivos, reduce el déficit fiscal y evita que el Estado elija ganadores y perdedores. Ante la volatilidad del GNL por el conflicto bélico, el Poder Ejecutivo confía en el mercado libre, la producción de Vaca Muerta y la competencia privada. Cualquier 'compensación' o tarifa diferenciada sería un retroceso intervencionista que perjudica la sostenibilidad macroeconómica y la competitividad real de las exportaciones argentinas a largo plazo", según detalló el ex vocero presidencial, actualmente investigado por presunto enriquecimiento ilícito, en su respuesta a la pregunta N° 1549.
Importaciones de GNL y transición del sistema energético
El debate sobre el GNL se da en paralelo a un esquema de dependencia estacional que el propio Gobierno reconoce como transitorio, condicionado por las limitaciones de infraestructura de transporte de gas.
En ese marco, la secretaria de Energía, María Tettamanti, había señalado recientemente que la necesidad de importar GNL responde a cuellos de botella en el sistema de gasoductos durante los picos invernales. “Se necesita importar GNL en los días más fríos del invierno porque falta transporte”, explicó la funcionaria en el evento Ámbito Debate Energía y Minería 2026.
Según la funcionaria, la expansión del Gasoducto Perito Moreno a cargo de TGS permitirá reducir la dependencia de cargamentos importados a partir de 2027, en un escenario donde el volumen de buques podría caer de 27 a cerca de 10 por año.
A mediados de abril, el Gobierno resolvió mantener en manos de Enarsa la importación de GNL durante el próximo invierno, al postergar el proceso de privatización que buscaba transferir esa función al sector privado. De este modo, la empresa continuará operando como compradora y comercializadora del combustible, en un contexto internacional que el Ejecutivo considera demasiado volátil para avanzar con una transición inmediata. La licitación había tenido como adjudicataria a la española Naturgy, pero la decisión final quedó en suspenso tras el incremento de los valores internacionales asociado al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y su impacto sobre el mercado energético internacional.
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