Objetivo 2026: Shell inyectará US$ 700 millones en Vaca Muerta y busca llenar su flamante planta
La petrolera inauguró su planta de tratamiento de crudo y gas modelo en Bajada de Añelo, área donde conectará 11 pozos hasta 2027 para llevar de la producción actual 8 mil barriles diarios a 15 mil. La compañía desmintió rumores de venta de activos. Este año invertirá 700 millones de dólares en Vaca Muerta.
A cuarenta minutos del casco urbano de Añelo, el camino de ripio se interna en la meseta y deja atrás el frenesí logístico de la ruta 7, una las de vías petroleras más transitadas de la provincia de Neuquén. Allí, en el bloque Bajada de Añelo, una estructura de acero irrumpe en la monotonía de la estepa patagónica, con el horizonte custodiado por el imponente volcán Auca Mahuida. Es la nueva planta de procesamiento de Shell Argentina, una inversión global de 500 millones de dólares que materializa la apuesta de la compañía por el shale neuquino.
El ruido mediático de las últimas semanas sobre posibles ventas de activos choca de frente con la realidad presupuestaria de la operadora angloholandesa. Lejos de replegarse, la firma trazó para este 2026 un plan de capital intensivo: desembolsará 700 millones de dólares en Vaca Muerta, una cifra superior a la ejecutada durante el ejercicio anterior, según pudo averiguar Más E. La inyección de fondos permitirá en los próximos meses delinear una estrategia para monetizar las reservas de un bloque geológicamente complejo.
Cómo es la nueva planta de Shell en Bajada de Añelo
Bajada de Añelo abarca una superficie de 200 kilómetros cuadrados. El área presenta un desafío técnico particular para los ingenieros de reservorios: se ubica en la zona de transición de la formación. En una extensión acotada, el comportamiento del subsuelo cambia radicalmente. En un extremo del bloque predomina el crudo volátil; en el opuesto, el gas rico con condensados. La relación gas-petróleo varía hasta diez veces entre ambos puntos.
Para domar esa geología, Shell y su socia YPF diseñaron una planta EPF (Early Production Facility), que demandó más de tres años de construcción, tras lidiar con factores externos como la pandemia y otros made in Argentina como el cepo cambiario y las insólitas trabas a las importaciones.
No es una instalación definitiva, sino un complejo modular y flexible que permite testear el comportamiento de la roca y avanzar en el deriskeo del área. El objetivo es complementar las posiciones que la compañía ya consolidó en la ventana de petróleo negro, como Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste.
“Este hito es fundamental en nuestros planes de desarrollo de Bajada de Añelo ya que nos permitirá ampliar la capacidad de procesamiento y producción de petróleo y gas en el área y profundizar nuestro conocimiento de la ventana de transición de Vaca Muerta”, explicó Germán Burmeister, presidente de Shell Argentina, Chile y Uruguay, durante una visita de prensa a las instalaciones.
Flawless Start-up
La puesta en marcha de la planta ocurrió hacia finales de 2025. Los técnicos de Shell definen aquel proceso como un flawless start-up: un arranque impecable, con un acelerado ramp-up de producción y, fundamentalmente, sin incidentes de seguridad ni ambientales, un hito relevante para una obra que involucró a más de 140 contratistas y generó empleo directo e indirecto para 1.500 personas, con picos de 300 operarios en simultáneo.
En su diseño original, la EPF cuenta con una capacidad para procesar 15.000 barriles de petróleo y 2 millones de metros cúbicos de gas por día, capacidad que esperan colmar en 2027. Por eso, la infraestructura ya contempla una ampliación inmediata para elevar esos techos a 20.000 barriles y 2,5 millones de metros cúbicos diarios.
Actualmente, el sistema opera al 50 por ciento de su capacidad: procesa unos 8.000 barriles de crudo y 1,2 millones de metros cúbicos de gas cada día.
La hoja de ruta de pozos
La estrategia de perforación mantiene un ritmo constante para alimentar la nueva infraestructura. Quince pozos aportan hoy su producción al sistema. La actividad se intensificará con la campaña 2026, que prevé la terminación de siete nuevos pozos en el área.
La operadora utiliza un esquema de eficiencia con dos equipos de torre. Un Spudder rig se encarga de las guías y la sección vertical superficial, mientras que un equipo High Spec de tipo Walking Rig perfora las ramas laterales de hasta 3.000 metros. Esta combinación reduce tiempos muertos y optimiza los costos de desarrollo.
El cronograma se extiende hacia el futuro inmediato con la mirada puesta en llenar la planta. Para 2027, la compañía planifica la perforación de otros cuatro pozos. Con esta secuencia, Shell estima completar la capacidad de carga de la EPF y validar el potencial masivo de la ventana de transición.
Las instalaciones revelan un detalle atípico en la industria: la ausencia de humo negro en la antorcha de seguridad. La planta incorpora tecnología de combustión completa mediante sopladores de aire en el sistema de venteo, lo que minimiza el impacto visual y reduce las emisiones.
El diseño prioriza la autonomía y la seguridad. Dos unidades de recuperación de vapores capturan las emanaciones de los tanques y las reinsertan en el circuito comercial. Además, un sistema de automatización permite regular los pozos de forma remota ante cualquier eventualidad. La eficiencia energética cierra el círculo: cinco generadores consumen el propio gas del pozo para abastecer la demanda eléctrica de los procesos.
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