RIGI

Radiografía del RIGI: entre el shock de inversiones y el riesgo de una economía de enclave

El RIGI promete transformar la economía argentina atrayendo miles de millones en inversiones, pero expertos advierten sobre riesgos de enclave y asimetrías para la industria nacional.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se ha convertido en la principal apuesta del gobierno para atraer capitales transnacionales, prometiendo un blindaje jurídico inédito de 30 años. Según la narrativa oficial, es el motor que forzará la transformación productiva de Argentina. Sin embargo, un análisis detallado de los proyectos hasta junio de 2026 y la opinión de expertos revelan una trama más compleja.

Si bien los números globales deslumbran, la letra chica del régimen expone un sistema permisivo, asimetrías letales para la industria nacional y el peligro latente de consolidar un modelo puramente extractivista.

Las luces: el mapa de los dólares prometidos

Según indica un reciente informe de la consultora Paspartú, dirigida por Juan José Carbajales, a junio de 2026, el sistema registra 36 proyectos que proyectan un volumen de inversión de 94.922 millones de dólares (MUSD). De las propuestas presentadas ya se aprobaron 15, con apenas un rechazo, con inversiones comprometidas por 13.970 MUSD, de los cuales 6.860 millones se deberán desembolsar en los primeros dos años de los proyectos.

A pesar de los abultados anuncios, existe una "tensión temporal" en la ejecución del capital. De los 19.557 MUSD de los proyectos ya aprobados, el compromiso de Inversión Mínima en Activos Computables (AC) —el piso legal obligatorio— es de 13.970 MUSD. Como las empresas tienen tiempo hasta 2035 para integrar ese mínimo, el impacto real en la macroeconomía será gradual, desmintiendo la idea de un "shock" inmediato.

VMOS Allen tanque de almacenamiento petróleo Río Negro (3)

Geográficamente, el capital aprobado dibuja un nuevo mapa del poder económico concentrado en la Patagonia y Cuyo, liderado por Río Negro (35%), San Juan (23%) y Salta (18%), Mendoza (6%), Buenos Aires (5%), Catamarca (5%) y Neuquén (3%). En cuanto al origen de los fondos, destacan Europa, Canadá, Australia y China, con una notable cautela por parte de los capitales estadounidenses.

Si se divide por sector, la minería concentra el 51% de los proyectos, el petróleo y gas: 42%, la energía 3%, la siderurgia 2%, y la infraestructura otro 2%.

Por su parte, el paquete de proyectos en trámite tiene un protagonista indiscutido: YPF. Su megaproyecto "LLL OIL" en Neuquén (25.000 MUSD) duplica por sí solo todo el capital de los proyectos que ya fueron aprobados, traccionando el interés hacia esa provincia.

Súper RIGI: la apuesta por nuevas industrias

Para sectores en fase experimental, el gobierno lanzó el Súper RIGI (o RIMI). Este exige una Inversión Mínima de 1.000 MUSD y desembolsos rápidos en los primeros dos años, a cambio de beneficios de ultra-privilegio (15% en Ganancias, exención total de retenciones desde el tercer año).

Apunta a sectores como la industrialización del litio, el hidrógeno verde, pequeños reactores nucleares (SMR), vehículos eléctricos y aeroespacial. No obstante, advierte Paspartú, carece de una política explícita para fomentar el Desarrollo e Investigación (I+D), lo que genera el riesgo de que el país opere como un mero ensamblador de tecnología importada.

Las Sombras: riesgo fiscal, opacidad y el fantasma del enclave

Más allá de los flujos de capital, la consultora indica que el diseño del RIGI presenta fallas estructurales y desafíos críticos que comprometen su viabilidad a largo plazo y su verdadero impacto en el país.

El informe de Paspartú subraya que no existe un repositorio oficial público que consolide los datos de los proyectos. Al tratarse de fondos públicos indirectos (por exenciones fiscales), esta falta de transparencia choca directamente contra la Constitución. Además, la promesa de inmutabilidad normativa por tres décadas es vista como un "agujero de gusano" jurídico: un Congreso actual limitando de forma drástica la soberanía de los congresos futuros.

Quizás el punto más polémico es la inclusión del upstream petrolero. Se otorgan beneficios excepcionales a proyectos en Vaca Muerta que ya eran dinámicos, exportadores y rentables sin necesidad del RIGI y que ya estaban beneficiados por el régimen para los proyectos de infraestructura asociada a la extracción, tratamiento y evacuación de petróleo y gas. En la práctica, el Estado corre el riesgo de "pagar por inversiones que iban a suceder necesariamente". Al no existir topes por proyecto ante posibles ampliaciones, el límite queda sujeto a la discrecionalidad oficial.

Asimetría competitiva para las Pymes

El economista Emmanuel Álvarez Agis fue tajante en una entrevista con Econojournal respecto al impacto en la industria nacional. El RIGI genera una doble vara: mientras las multinacionales operan con estándares impositivos y cambiarios de "una economía del primer mundo", la Pyme local que intenta ser proveedora debe sobrevivir en un esquema tradicional argentino "recontra pesado, recontra ineficiente y recontra trabado". Esto provoca que los grandes proyectos terminen importando insumos estratégicos (como tubos desde China) en lugar de desarrollarlos localmente.

El crecimiento de un sector extractivo no beneficia por arte de magia al resto de la economía. Al no exigir contraprestaciones —como la integración de proveedores locales o la generación de empleo masivo— y al permitir que las empresas operen sin liquidar dólares en el Banco Central y con baja carga impositiva, el RIGI se asemeja a un enclave.

Según Álvarez Agis, se corre el riesgo de replicar el modelo de Tierra del Fuego, pero con recursos estratégicos: un sistema que extrae recursos de manera aislada, sin dejar riqueza estructural, desarrollo industrial ni dólares netos para el país.

Un modelo de país

Con la prórroga de adhesión extendida hasta julio de 2027, el gobierno espera un frenesí de presentaciones corporativas buscando asegurarse este paraguas de beneficios. Sin embargo, la pregunta central no es cuántos miles de millones de dólares ingresarán en las planillas de Excel, sino qué modelo de país quedará cuando la ventana de oportunidad se cierre.

Sin una corrección de rumbo que obligue a encadenar estas mega inversiones con el entramado productivo nacional, el RIGI amenaza con convertirse en un formidable vehículo de extracción de recursos naturales, con un escaso derrame tecnológico e industrial para Argentina.

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