Vaca Muerta: el motor de la quinta ola industrial
La industria proyecta quintuplicar la oferta de etano y propano para 2030. El RIGI y un gas a 2,50 dólares atraerán capitales masivos en la Cuenca Neuquina.
Las oportunidades que ofrece Vaca Muerta son infinitas y la petroquímica es una de las ventanas para aprovechar las bondades de la roca madre. El sector tiene grandes expectativas para vivir una quinta ola de la industria de la mano de los líquidos del gas natural. Así lo afirmaron Gabriel Rodríguez Garrido, director ejecutivo de IPA (Instituto Petroquímico Argentino) y Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de CIQyP (Cámara de la Industria Química y Petroquímica) en el webinar “Vaca Muerta y la petroquímica que viene” organizado por la Universidad Austral.
“El gas natural de Vaca Muerta es un componente que tiene la mayoría del gas natural es metano, pero también tiene lo que llamamos líquidos del gas natural, que está muy en boga ahora”, consideró de Zavaleta.
La balanza energética nacional mostró un cambio fenomenal en los últimos dos años, pasando de un déficit marcado a un superávit proyectado. Este crecimiento, impulsado inicialmente por el petróleo, sentó las bases para el desarrollo masivo del gas asociado. La disponibilidad de estas materias primas es la clave del salto industrial.
La riqueza del gas húmedo y la quinta ola industrial
Continuando en esta línea, Rodríguez Garrido aseveró: “Argentina tiene 80 años de historia en la industria petroquímica, la primera petroquímica de América Latina y con un gran conocimiento en toda esa cadena que vimos al comienzo”.
El recurso de Vaca Muerta se diferenció por ser un gas húmedo con altos contenidos de etano y GLP. Históricamente, el gas local contenía un 4% de etano, pero los valores actuales en la roca madre se han triplicado. Esta abundancia permite una rentabilidad económica superior para los proyectos petroquímicos futuros.
“El petróleo produce petróleo que se va a exportar, vamos a llegar prácticamente al final de la década a 1,5 millones de barriles. El gas asociado tiene muchos líquidos y estamos en el mejor de todos los mundos de la complejidad para producir materias primas petroquímicas”, subrayó de Zavaleta.
“Argentina tiene un gas natural que puede ser abundante y barato. En Neuquén cuesta 2.50 dólares, mientras que en Brasil el gas cuesta entre 12 y 14 dólares por millón de BTU”, agregó.
Esta ventaja competitiva en los costos operativos posicionó a la Argentina en un lugar de privilegio frente a otros productores regionales. El diferencial de precios con respecto al GNL importado por Europa o Asia permitió proyectar una industria local capaz de competir en mercados globales. La eficiencia en la extracción resultó determinante.
Infraestructura y competitividad en el mercado global
“La energía es fantástico exportarla, pero nosotros como petroquímicos vemos que hay una potencialidad también para convertirlo en un producto. El 96% de todo lo que tenemos alrededor tiene algo de química”, Rodríguez Garrido.
La proyección para el año 2030 estimó una producción de etano cercana a los 5 millones de toneladas anuales. Este volumen, sumado al crecimiento del propano y butano, habilitó el diseño de complejos de escala mundial. El foco se centró en la producción de urea, polímeros y metanol para abastecer la demanda interna.
“Hoy es petróleo, mañana será el gas con todos los buques que están en proyecto. Creemos que pasado mañana la petroquímica va a ser el próximo paso, porque una vez que tenés todo desarrollado, agregar valor convirtiendo ese recurso en un bien es el paso siguiente”, ponderó el director ejecutivo de IPA.
En tanto, de Zavaleta enfatizó: “No tengamos miedo a la primarización. Mayor actividad en petróleo y gas nos hará cada vez más competitivos. El volumen permitirá que el costo de producir hidrocarburos sea cada vez más bajo para la industria”.
El desarrollo de la petroquímica de base demandó un marco normativo estable, mencionando herramientas como el RIGI. Este régimen de grandes inversiones buscó dar previsibilidad a proyectos de capital intensivo. La integración con el puerto de Bahía Blanca y la construcción de nuevas plantas separadoras resultaron pilares fundamentales para el crecimiento.
La diversificación de exportaciones
Rodríguez Garrido aseguró: “La educación y la formación técnica es fundamental. Si hablamos de muchas oportunidades en esta industria, hará falta profesionales capacitados, entrenados y dispuestos a trabajar en este desarrollo que ofrece el Instituto de Energía”.
Asimismo, de Zavaleta consideró: “La petroquímica puede ser la siguiente gran plataforma de competitividad y empleo. En Estados Unidos, la inversión en este sector fue de 200.000 millones de dólares y aumentó su balanza comercial significativamente gracias a estos productos”.
Los especialistas coincidieron en que el futuro de la industria dependió de la visión a largo plazo. La meta final fue transformar a la Argentina en un exportador neto de productos químicos complejos, no solo de materias primas. El éxito de esta quinta ola industrial marcará el rumbo económico de las próximas décadas.
El webinar cerró con datos sobre el proyecto de GNL en Río Negro, que incluirá una planta de separación de líquidos. Se proyectó que estas instalaciones permitirán extraer gasolina natural y GLP, mejorando la rentabilidad del gas exportado. Las empresas del sector continuarán monitoreando la implementación de los nuevos regímenes de inversión.
Proyecciones de producción y mercado regional
La industria petroquímica argentina se prepara para procesar los abundantes líquidos provenientes de la cuenca neuquina. Los datos presentados indicaron que la producción actual de propano y butano de tres millones de toneladas podría escalar a siete millones hacia el año 2030. Por su parte, el etano, materia prima esencial para el plástico, pasaría de un millón a cinco millones de toneladas anuales. Este incremento de oferta permitiría triplicar la capacidad de las plantas de fraccionamiento existentes.
Un eje central será la producción de fertilizantes, dada la alta demanda regional, especialmente desde Brasil, que importa millones de toneladas de urea. El costo del gas en boca de pozo, estabilizado en torno a los 2.50 dólares por millón de BTU, garantiza una posición competitiva frente a los mercados de Egipto y Qatar. El desarrollo de infraestructura de transporte será la variable crítica para consolidar definitivamente este ambicioso horizonte exportador industrial futuro.
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