El presidente de la CEPH, Carlos Ormachea, explicó el impacto del RIGI en las inversiones de Vaca Muerta.
El presidente de la CEPH explicó el impacto del RIGI en las inversiones de Vaca Muerta y proyectó la producción de petróleo y gas hacia 2035.
En el plenario de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara alta del Congreso de la Nación, donde se debate el "súper RIGI", el presidente de la CEPH, Carlos Ormachea, repasó el impacto del RIGI en el desarrollo de los proyectos de petróleo y gas en Argentina, y explicó por qué su sector no queda alcanzado por el Super RIGI. "No estamos alcanzados porque nuestra actividad no es nueva", subrayó.
La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos representa a las compañías que llevan adelante las inversiones más importantes para aumentar la producción de crudo y gas. En este sentido, Ormachea explicó que se trata de un negocio particular, con proyectos de capitales intensivos, donde la mayor parte del desembolso se ejecuta antes de facturar el primer barril.
"La naturaleza del negocio de upstream se caracteriza porque son proyectos de magnitud, muy capital intensivos, porque la mayor parte de la inversión se ejecuta antes de empezar a facturar", ponderó el titular de la cámara.
Asimismo, Ormachea manifestó que Vaca Muerta concentra lo más relevante del desarrollo, aunque remarcó la necesidad de sostener también los yacimientos convencionales en distintas provincias. El país ya está abastecido en su demanda interna de energía, por lo que el crecimiento adicional apunta directamente a los mercados externos.
Ese desarrollo adicional debe competir con condiciones similares a las de otros países productores. Por eso, el titular de la CEPH destacó el rol de la Ley Base, tanto en su capítulo RIGI como en la reforma de la Ley de Hidrocarburos, para equiparar la competitividad del país frente al resto del mundo.
Entre los cambios centrales mencionó la baja en el impuesto a las ganancias, la eliminación de retenciones a las exportaciones a partir del tercer año de producción y la devolución más ágil del crédito fiscal de IVA, que antes representaba un costo financiero extra del 21% para estos proyectos.
"Este mecanismo que permite recuperar el IVA facilita el financiamiento de los proyectos y mejora las condiciones competitivas", explicó Ormachea.
El presidente de la CEPH remarcó que estas medidas suelen leerse como beneficios excepcionales, aunque en rigor buscan equiparar al país con sus competidores internacionales y explicó que durante años el país operó con una anomalía regulatoria que encareció artificialmente estos proyectos frente al resto del mundo.
"Estas medidas son un beneficio extraordinario porque todavía no se pueden dar a todos los jugadores de la economía, pero en el fondo ponen a quien invierte en condiciones semejantes a las de cualquier competidor en el mundo", sostuvo el dirigente.
En este sentido, remarcó que la industria ya respondió con inversiones concretas desde antes de estos ajustes normativos, aunque el nuevo marco aceleró el ritmo de ejecución de los proyectos. Según el ejecutivo, el sector cuenta hoy con 17 proyectos presentados al RIGI por 145.380 millones de dólares, de los cuales seis ya fueron aprobados por 30.860 millones.
"No estoy hablando de una oportunidad ni de algo que puede llegar a ocurrir. Estoy hablando de algo que ya está ocurriendo desde hace más de tres años", enfatizó Ormachea.
La cámara elaboró una proyección propia sobre la evolución esperada de la producción de hidrocarburos hasta 2035. El objetivo es alcanzar 1.700.000 barriles diarios de petróleo y 300 millones de metros cúbicos diarios de gas, muy por encima de los niveles actuales.
Como referencia, Ormachea recordó que el último mes el país produjo 918.000 barriles diarios y 160 millones de metros cúbicos de gas, cuando hace apenas tres años esos números eran de 520.000 y 120 millones respectivamente. El crecimiento del gas estuvo más limitado por infraestructura y mercado.
En materia de exportaciones, la proyección de la CEPH ubica los envíos en 30.000 millones de dólares para 2030 y 40.000 millones para 2035, con un saldo comercial positivo de 28.000 y 38.000 millones de dólares respectivamente en cada uno de esos años.
Las inversiones directas en el desarrollo de campos e infraestructura rondarían los 20.000 millones de dólares anuales hasta 2030, según explicó el dirigente, con una desaceleración posterior una vez completada la etapa de construcción de instalaciones.
El sector también proyecta un fuerte impacto en materia de empleo directo e indirecto. Según la cámara, los puestos de trabajo directos se multiplicarán por dos, mientras que en la cadena de proveedores el crecimiento llegará a 2,5 veces y hasta 6,5 veces en los eslabones siguientes de la cadena productiva. "Estamos hablando de un número material de empleos, de más de medio millón de posiciones que se van a generar de acá al 2030", detalló Ormachea.
El titular de la CEPH también consideró que el RIGI permitió avanzar con inversiones que de otro modo no hubiesen ocurrido, y que además adelantó en el tiempo proyectos que estaban previstos para más adelante, con impacto directo en la actividad económica del país.
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