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La exploración offshore de hidrocarburos está bajo análisis

El Ministerio de Medioambiente puso en duda el desarrollo de la campaña de exploración offshore que potencia Energía. El plan permitiría superar las diferencias.

El gobierno nacional avanzará en la elaboración de un Plan de Energía y Cambio Climático que estará llamado a enmarcar los permisos y licencias ambientales de los distintos proyectos de exploración y explotación hidrocarburífera, dentro de los compromisos internacionales asumidos por el país en materia de reducción de emisiones, como condición para su aprobación. Sería una salida casi salomónica a un inesperado cruce entre dos políticas que lleva adelante la misma gestión: la ambiental y la energética.

La tarea estará encabezada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Secretaría de Energía, dentro del denominado Gabinete Nacional de Cambio Climático (GNCC), que tiene como fin articular entre las distintas áreas de gobierno, el Consejo Federal de Medio Ambiente y actores de la sociedad civil, el diseño de políticas consensuadas con una mirada estratégica para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

El ala ambiental del Gobierno tomó rápidamente nota de la ríspida Audiencia Pública, que culminó esta semana, para la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que la petrolera estatal noruega Equinor presentó para la adquisición de sísmica 3D en tres bloques de la Cuenca Norte de la plataforma marina. Es apenas una parte del Concurso Internacional Costa Afuera N° 1, a través de cual la gestión cambiemos, en 2019, adjudicó 18 áreas exploratorias a 9 consorcios de empresas que comprometieron inversiones por un total de US$ 724 millones para cubrir una superficie cercana a los 95.000 km2.

Como quien recibe un golpe inesperado, la Secretaría de Energía se pone en guardia ante la posibilidad de que se frustre la ola de inversión que se esperaba lleven adelante no sólo Equinor sino el grueso de las compañías que se adjudicaron las áreas de exploración. Se trata de gigantes como Qatar Petroleum, ExxonMobil, Total, Shell, Wintershall, BP, Mitsui, ENI y Tullow.

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Como afirma un vocero de una de estas empresas globales, todas cuentan desde hace años con sus propios programas de gestión ambiental, para que la energía que generan tenga el menor impacto posible en el ambiente y las comunidades, y reconociendo los peligros del cambio climático. Así avanzaron en el desafío de convertirse en empresas integrales con menores emisiones de carbono al igual que sus cadenas de valor, que atienden a la prevención de los derrames, la calidad del aire y del agua dulce así como el resguardo de la biodiversidad, por lo que es poco lo que la autoridad ambiental puede demandar que ya no esté contemplado en los procedimientos de las petroleras o en todo caso puedan rápidamente adoptar.

No tan fácil de asimilar es la oscilación en las reglas de juego, explicó la misma fuente, en este caso con un actor principal no previsto como el Ministerio de Ambiente, que ya había dado una pista cuando días antes de la audiencia sancionó el protocolo para el monitoreo de fauna marina durante la exploración sísmica, la primera norma específica que regula cómo se deben elaborar los procedimientos que llevan a cabo los observadores de fauna marina y operadores del Monitoreo Acústico Pasivo (MAP), a bordo de las embarcaciones de prospección sísmica offshore.

Ahora, tras la audiencia a la que se inscribieron más de 500 oradores le seguirá en los próximos diez días la confección y publicación del informe final, a lo que se sumará la opinión técnica de la Secretaría de Energía sobre lo discutido en esta instancia de participación, así como la empresa Equinor podrá presentar información complementaria para responder a los cuestionamientos escuchados. Ambos documentos elevados al Ministerio de Ambiente, serán considerados para la decisión técnica final sobre la viabilidad del proyecto de exploración costa afuera.

Desde la Secretaría de Cambio Climático que conduce Rodrigo Rodríguez Tornquist, se explicó que "se abre una nueva etapa en la cual la política energética deberá indicar cómo se utilizará racionalmente cada recurso hidrocarburífero, en el marco de una transición hacia una economía de bajas emisiones. De aquí en adelante los planes sectoriales deberán integrar consideraciones ambientales y de cambio climático para ser aprobadas y financiadas".

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Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario de Cambio Climático del Ministerio de Desarrollo Sostenible e Innovación de la Nación.

Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario de Cambio Climático del Ministerio de Desarrollo Sostenible e Innovación de la Nación.

Para eso será necesario "trabajar mancomunadamente con las empresas del sector para acompañarlas en esta transición, preservando los empleos, asegurando el aprovisionamiento y la soberanía energética, garantizando a la vez el goce de un ambiente sano a los ciudadanos".

"Ha comenzado una nueva etapa en que la política climática de transición energética establecerá el marco habilitante para el desarrollo de las inversiones en el desarrollo energético", se recalcó tras la audiencia.

Pero a la vez el planteo demanda un rumbo claro para el despliegue de las energías renovables, lo que brindará un marco para la sostenibilidad ambiental, el beneficio social de las inversiones y la transparencia en la gobernanza.

Así, en el Gabinete Nacional de Cambio Climático se trabajará coordinadamente en la elaboración del Plan de Energía y Cambio Climático, estableciendo los objetivos, medidas y plazos para asegurar los cumplimientos de los compromisos asumidos. La meta de mitigación a 2030 representa un incremento ambicioso de objetivos, por lo que se asegura que se necesitan "medidas urgentes de eficiencia energética, energías renovables y prácticas innovadoras que permitan reducir emisiones.

Esa transición energética que hoy se impone casi sin discusión en el mundo requiere un aprovisionamiento importante de hidrocarburos por muchos años más, por lo que también se admite que se deben construir los acuerdos para brindar un horizonte de previsibilidad a las inversiones en el sector asegurando sólida y transparente fiscalización de práctica ambiental y poniendo en marcha la urgente y necesaria acción por el clima.

Pero la necesidad de promover una planificación energética es planteada incluso por las empresas del sector petróleo y gas, y en esa misma línea la presidenta de Equinor Argentina, Nidia Álvarez Crogh, aseguró que se orienta a una transición hacia el desarrollo de las energías renovables. Es el mismo espíritu que está llevando en los últimos tiempos a las grandes petroleras a transformarse de productoras netas de hidrocarburos a empresas energéticas integrales, por un lado con sus propios objetivos de emisiones y de mitigación de sus operaciones, pero a la vez diversificando su matriz hacia fuentes sustentables como la generación eólica, el litio o el hidrógeno.

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> Los millonarios proyectos que están en duda

1. A través del Concurso Internacional Costa Afuera N° 1, en 2019, se adjudicaron 18 áreas exploratorias a 9 consorcios de empresas que comprometieron inversiones por un total de u$s 724 millones para cubrir una superficie cercana a los 95.000 km2.

2. Tras la audiencia pública realizada esta semana por la campaña exploratoria que realizará Equinor, desde la cartera de Ambiente se puso en duda la realización de ese tipo de proyectos.

3. Se decidió que el Gabinete Nacional de Cambio Climático trabajará coordinadamente en la elaboración del Plan de Energía y Cambio Climático, que incluirá los proyectos offshore.

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