Alemania

Alemania evalúa garantías para financiar los proyectos del GNL argentino

Mientras avanza el acuerdo entre Southern Energy y SEFE, Alemania quiere sustituir el gas ruso por el de Vaca Muerta. La Unión Europea atenta al shale gas.

Vaca Muerta cambió la ecuación en la industria energética de la región y se prepara para jugar en las grandes ligas. El shale gas se abre paso en el mundo como un recurso clave para la seguridad energética de las grandes potencias. Alemania es uno de los actores que levantó la mano para contar con las bondades de la roca madre.

El país germano analiza mecanismos para facilitar la llegada de gas natural licuado (GNL) desde el Golfo San Matías. La posibilidad de contar con respaldo financiero estatal se convirtió en una de las variables centrales para viabilizar el proyecto del GNL argentino.

El gobierno federal alemán confirmó que evalúa otorgar garantías para préstamos vinculados a una iniciativa de GNL en la provincia de Río Negro. Estas coberturas buscan reducir riesgos políticos y económicos, permitiendo que bancos internacionales financien el desarrollo de infraestructura.

Las garantías, conocidas como UFK, se aplican cuando un proyecto es considerado de interés estratégico. En caso de incumplimientos, el Estado asumiría parte de las pérdidas, trasladando el respaldo al sistema financiero y, en última instancia, a los contribuyentes.

Aunque no se detalló públicamente quién solicitó la cobertura, fuentes oficiales reconocieron que se trata de una instancia preliminar. El objetivo es evaluar la viabilidad económica y técnica antes de avanzar con compromisos definitivos.

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YPF, ENI, Shell y una nueva compañía buscarán el financiamiento para el proyecto de GNL.

YPF, ENI, Shell y una nueva compañía buscarán el financiamiento para el proyecto de GNL.

Garantías, financiamiento y rol estratégico del GNL

El interés alemán se vincula con la necesidad de sustituir gradualmente el gas ruso y consolidar nuevas rutas de abastecimiento. La Unión Europea aceleró en los últimos años la búsqueda de proveedores confiables fuera de Eurasia.

En ese marco, el proyecto argentino aparece como una alternativa competitiva. El gas sería transportado desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, donde se instalarán dos terminales flotantes para su licuefacción y exportación.

Desde el gobierno alemán aclararon que la solicitud de garantías no fue presentada por el comprador, sino por entidades financieras interesadas en participar del financiamiento. Asimismo, la empresa estatal SEFE señaló que no impulsó directamente el pedido.

El análisis se desarrolla en paralelo a los debates internos sobre criterios ambientales. Durante la gestión de Robert Habeck, se había incorporado una evaluación climática para este tipo de apoyos. Sin embargo, la la conducción de Katherina Reiche puso a revisión esas directrices. El objetivo es equilibrar las metas climáticas con las necesidades de seguridad energética.

Para Alemania, el GNL argentino representa una fuente estable en un contexto de transición. Además, se lo considera un puente hacia el desarrollo futuro de la industria del hidrógeno, aprovechando infraestructuras y vínculos comerciales de largo plazo.

Acuerdo con SEFE

El interés alemán se materializó en diciembre de 2025, cuando Southern Energy firmó un acuerdo de exportación con SEFE por ocho años. El convenio prevé ventas de hasta dos millones de toneladas anuales desde 2027.

El vicepresidente de Gas y Energía de Pan American Energy, Rodolfo Freyre, destacó que el contrato refuerza la credibilidad del proyecto ante bancos e inversores.

La relación previa de SEFE con el buque licuefactor y su experiencia operativa fueron determinantes. Esa familiaridad redujo la incertidumbre técnica y aceleró las negociaciones, que se cerraron en poco más de un año.

El acuerdo también fortalece la estructura financiera. Contar con un off-taker europeo de largo plazo facilita el acceso al crédito y respalda la construcción del gasoducto dedicado entre Tratayén y San Antonio Este.

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FOTO DE ARCHIVO: El gas ruso sigue marcando la agenda de Europa. REUTERS/Maxim Shemetov

FOTO DE ARCHIVO: El gas ruso sigue marcando la agenda de Europa. REUTERS/Maxim Shemetov

La dependencia rusa

Mientras tanto, Europa mantiene una dependencia parcial del gas ruso. Según datos de Eurostat, en 2025 la UE importó GNL desde Rusia por unos 7.400 millones de euros.

Aunque las compras disminuyeron levemente, siguen siendo relevantes. Empresas como SEFE aún reciben volúmenes bajo contratos firmados en etapas anteriores, cuando operaban como Gazprom Germania.

A partir de 2027, entrará en vigor una prohibición plena de importaciones de GNL ruso. La medida busca reducir la influencia energética de Moscú y limitar los ingresos del gobierno de Vladimir Putin.

En este marco, el gas argentino aparece como una pieza clave del nuevo mapa energético europeo, combinando diversificación, estabilidad y proyección hacia tecnologías futuras vinculadas al hidrógeno.

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