Guillermo Pereyra

Petroleros: una sucesión con claves para el shale

La posible salida de Guillermo Pereyra impacta en Vaca Muerta y en la política neuquina. El líder sindical respaldó a Marcelo Rucci para el cargo que dejará.

La sucesión de Guillermo Pereyra al frente del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa no es un recambio cualquiera dentro de Neuquén. Se trata del comienzo del fin de un período de 40 años de liderazgo de una entidad desde la que supo convertirse en político y que administra una cuota sustancial del poder cerca de Vaca Muerta.

El camino parece claro: como lo dijo hace algunos días, Pereyra transita su salida, algo que podría llegar de la mano de un anticipo de elecciones. El COVID-19 es una traba sustancial: el gremio necesita un protocolo autorizado por Salud de la provincia para realizar ese comicio, pero sobre todo permiso del Ministerio de Trabajo de la Nación, ya que rige la prórroga de mandatos en las entidades sindicales.

Mientras tanto, el sindicato hace los deberes: “Obviamente, es un honor que me tengan como uno de los posibles candidatos. Tendríamos que sentarnos a hablar para cerrar candidaturas. Porque también sé que hay compañeros que han trabajado mucho y son muy buenos. Que me hayan puesto en la grilla por supuesto que me honra”, dijo Marcelo Rucci, en un diálogo con +e, luego de que Pereyra expresara que era su candidato para sucederlo.

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Lo cierto es que se pone en juego mucho más que un recambio en un gremio.

En Neuquén, y entre las operadoras con bloques en Vaca Muerta, la salida de Pereyra, por ahora a medias, plantea la pregunta del futuro.

Con todas las críticas que se suelen hacer por lo bajo, saben que en última instancia el gremio bajo la gestión de Pereyra funcionó como una suerte de garante de clima social que permitió ni más ni menos que el desarrollo de Vaca Muerta en los 10 últimos años.

Jugó tan fuerte como pudo, por caso, con la modificación del convenio laboral, avalando una adenda de los no convencionales que instauró nuevas condiciones en los yacimientos, y en medio de la pandemia, planteando la alternativa de sostener puestos de trabajo en detrimento de esos salarios que ahora el gremio busca recomponer en medio del repunte que por ahora permite el COVID-19.

Pero atar el funcionamiento del gremio a lo estrictamente petrolero es omitir el rol central que también tuvo en la escena política local.

En 2013, Pereyra fue quien casi da un batacazo logrando un triunfo en la interna del MPN sobre los candidatos a senador del entonces gobernador Jorge Sapag, algo que signó un período de disidencias internas que se terminó de recomponer en el 2019, cuando fue posible una nueva foto entre Sapag y Pereyra, junto al gobernador Omar Gutiérrez, el momento en el que los tres referentes de más peso del MPN daban una demostración de fuerza durante un año político que mostraba a Cambiemos como fuerza disruptiva.

Hoy, la particularidad de la pandemia parece poner en un segundo plano ese rol central que también juega el sindicato, con los dos pies en el plato de un partido que debe definir cómo jugará en el escenario electoral que se avecina.

No es la primera vez que Pereyra anuncia que se va. Acaso esta haya sido de las más contundentes, ya que incluyó un respaldo explícito a Rucci. En otras oportunidades se hizo evidente que como pocos podía garantizar una transición estable dentro de la entidad, algo que parece estar negociando internamente el gremio, dentro del cual también Pereyra se empieza a erigir en el rol de “consejero”, un lugar en el que otros ilustres apellidos del MPN también buscaron enlistarse en el camino de salida del primer plano de conducción. Está claro que el líder sindical apunta a eso y que el sillón de la mutual petrolera es el lugar elegido.

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