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Los precios del gas se desploman en la previa al nuevo esquema

En lo que va del año, los valores en boca de pozo quedaron por debajo del umbral de rentabilidad de los proyectos en Vaca Muerta.

En la antesala de la puesta en marcha del nuevo esquema que diagramó el gobierno nacional para garantizar la producción, la última subasta para la provisión de gas a las usinas de generación eléctrica volvió a arrojar una caída de precios. Se trata de una constante a lo largo del año, que deja a las inversiones en Vaca Muerta por debajo del umbral de rentabilidad.

La compulsa que realizó el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA) el martes pasado registró un promedio de 2,02 dólares el millón de BTU para el gas en boca de pozo comprado por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) para noviembre, y estuvieron por debajo de los 2,07 dólares registrados en octubre.

De esa forma, este mes los precios cayeron 18% con respecto a agosto y septiembre cuando rondaron los 2,46 dólares. El precio más alto que pagó la generación térmica se registró en junio, con un promedio de 2,66 dólares el millón de BTU. En invierno hay menos gas disponible para las usinas térmicas y por eso sube su cotización.

La lógica del mercado indica que en esta época del año, de temperaturas más templadas, los valores tiendan a la baja por una mayor competencia entre las empresas para colocar el gas que el segmento residencial deja de demandar.

En agosto, el último mes con temperaturas bajas en el año, hubo 28 ofertas para un volumen total de 26,7 MMm3 destinados a la generación de electricidad. Para septiembre, octubre y noviembre hubo más de 70 para volúmenes mensuales que superaron los 60 MMm3.

Las productoras buscan garantizarse la colocación de mayores cuotas de gas en meses en que los hogares reducen su consumo, y en un contexto en que la demanda industrial está golpeada por la crisis económica.

El mecanismo de subastas comenzó a aplicarse por primera vez el año pasado, pese a que está regulado por la Ley 24.076, sancionada en 1992, que privatizó el servicio público de gas. Las compulsas se realizan de forma electrónica, a través del MEGSA, creado en 2004. Por la caída que sufrió la producción doméstica, ese mecanismo nunca había sido utilizado hasta 2019, cuando el desarrollo de Vaca Muerta se transformó en una abundancia de gas.

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El impacto en Vaca Muerta

Si bien la caída de precios permite abaratar los costos de la electricidad, los valores empezaron a dejar fuera de juego a varios proyectos en el upstream, sobre todo en el shale. El exceso de oferta y la competencia del gas subsidiado empujaron los precios a la baja, situación que -a partir de este año- comenzó a tener su correlato en los yacimientos, con una importante baja en la perforación de pozos y una declinación de la producción.

Para revertir ese panorama, el gobierno nacional pondrá en marcha desde el mes próximo el Plan Gas 4, que establece un nuevo esquema por el cual las productoras se garantizarán un mercado de 70 millones de m3 diarios hasta 2023 para atender la demanda de las distribuidoras y de la generación eléctrica.

En todos los inviernos de cada año habrá nuevas compulsas para sumar un plus de producción. Además las empresas que ofrezcan el menor precio tendrán prioridad para exportar 11 MMm3/d a países vecinos en condición firme durante los meses estivales. De esta forma, se busca solucionar los problemas de la estacionalidad de la demanda, y reactivar las inversiones en los yacimientos.

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Esta vez habrá una subasta para que las productoras compitan libremente, pero las ofertas no podrán superar el techo de los 3,70 dólares del MBTU. El Estado cubrirá la diferencia entre el precio ofertado y el valor que se traslade a la tarifa de los usuarios finales.

Las proyecciones de la Secretaría de Energía se hicieron en base a un precio de subasta de gas de 3,70 dólares, de los cuales hoy la demanda paga 2,30 dólares, en un escenario de tarifas congeladas, y al tipo de cambio incluido en el Presupuesto Nacional.

Es de esperar que a partir del año próximo el gobierno comience a descongelar las tarifas, queden atadas a la evolución de la inflación. Por lo tanto, la brecha de 1,40 dólares que debería cubrir el Estado podría ser menor, en función del precio final que arroje la subasta y las correcciones tarifarias.

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