Vaca Muerta

Del pozo al mar: cómo Vaca Muerta transforma empleos y salarios en Río Negro y Neuquén

Los datos oficiales permiten seguir el impacto de la actividad hidrocarburífera y muestran hasta dónde llega el controvertido “derrame” en las dos provincias.

Vaca Muerta amplía su producción, suma infraestructura y se prepara para aumentar fuertemente su capacidad exportadora. Alrededor de ese crecimiento, en los últimos días se reactivó una discusión que acompaña desde hace años a los grandes proyectos extractivos: cuánto de la riqueza generada dentro de la actividad logra trasladarse al resto de la economía.

Un reciente informe del IERAL de Fundación Mediterránea buscó responder esa pregunta a partir de la evolución del empleo y la masa salarial privada formal en distintas provincias exportadoras. Neuquén apareció como el caso más claro de un “derrame amplio”, porque la mejora no quedó restringida al petróleo y el gas, sino que alcanzó también a otras actividades.

Los datos oficiales del mercado laboral permiten profundizar esa mirada y, al mismo tiempo, ampliar geográficamente la pregunta. Si el efecto existe en Neuquén, ¿hasta dónde llega? ¿Termina en los límites provinciales o el desarrollo de Vaca Muerta ya está modificando también el mercado laboral de Río Negro?

Y para obtener una respuesta, es necesario seguir la ruta del empleo y de los salarios desde los pozos hasta el mar.

Mucho más que empleo petrolero

Entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, el empleo privado registrado de Neuquén pasó de 143.209 a 160.113 trabajadores. Son 16.904 puestos adicionales, equivalentes a un crecimiento del 11,8%.

La apertura por actividad muestra que sólo una parte de ese incremento ocurrió dentro del sector petrolero.

La extracción de petróleo y gas pasó de 24.336 trabajadores en el primer trimestre de 2023 a 25.154 tres años después, con un saldo positivo de 818 puestos. Incluso alcanzó niveles superiores durante el período: eran 26.277 trabajadores en el primer trimestre de 2024 y 26.443 un año más tarde.

Mientras el empleo directamente petrolero dejaba de crecer, varias actividades vinculadas con la cadena productiva siguieron expandiéndose.

Transporte pasó de 8.787 a 11.401 trabajadores y agregó 2.614 puestos. La fabricación de maquinaria y equipos sumó 1.683; la construcción, 2.291; y la venta y reparación de vehículos y combustibles, 1.498. El comercio mayorista incorporó otros 614 trabajadores.

También aumentó el empleo en actividades cuya relación con los hidrocarburos es menos directa. El comercio minorista agregó 2.235 puestos y los servicios empresariales, 1.302.

No es posible atribuir automáticamente esos empleos a Vaca Muerta. Un nuevo trabajador de un comercio de Neuquén no puede ser contabilizado estadísticamente como un puesto creado por el petróleo. Sin embargo, la evolución conjunta permite observar que el crecimiento laboral de la provincia se extendió mucho más allá de la actividad que extrae el recurso.

La masa salarial neuquina

El mismo proceso puede analizarse a partir de la masa salarial. Los cálculos del IERAL muestran que, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, la masa salarial privada real neuquina aumentó 9,9%. Transporte creció 29%, industria manufacturera 22%, hotelería y restaurantes 19% y comercio 18%, mientras que en hidrocarburos el aumento fue del 5,2%.

El petróleo mantiene, de todas maneras, una participación extraordinaria: alrededor de 36 de cada 100 pesos de la masa salarial privada registrada de Neuquén provienen directamente de los hidrocarburos.

El empleo llega más lejos que los salarios

Ahora bien, la expansión hacia otras actividades no implica que los sueldos petroleros se reproduzcan fuera del sector.

En junio de 2026, la remuneración media mensual por todo concepto en petróleo y gas alcanzaba los 11,72 millones de pesos en Neuquén, según la serie del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE).

En fabricación de maquinaria y equipos era de 7 millones, aproximadamente el 60% de la remuneración petrolera. En transporte llegaba a 6,85 millones, el 58%, y en construcción a 5,01 millones, el 43%.

La distancia aumenta al avanzar hacia actividades menos integradas con la cadena productiva. La remuneración del comercio mayorista equivalía al 34% de la petrolera; la de servicios empresariales, al 31%; hotelería y restaurantes, al 27%; y comercio minorista, al 25%.

El mercado laboral neuquino muestra así distintos niveles de transmisión. Transporte, maquinaria y construcción combinan crecimiento del empleo con remuneraciones relativamente altas. Comercio, gastronomía y otros servicios también incorporan trabajadores, pero con ingresos mucho más alejados de los niveles del petróleo.

Por lo tanto, el efecto sobre el empleo se extiende más lejos que el nivel salarial extraordinario que caracteriza a la actividad hidrocarburífera.

Qué ocurre cuando se cruza el límite provincial

En Río Negro la dinámica es diferente. Entre el primer trimestre de 2023 y el primero de 2026, el empleo privado registrado pasó de 126.521 a 131.775 trabajadores. El incremento fue de 5.254 puestos, equivalente al 4,2%.

Pero la composición de ese crecimiento no reproduce el esquema neuquino.

El empleo en extracción de petróleo y gas aumentó apenas en 163 puestos, de 2.943 a 3.106. Transporte sumó 324; almacenamiento y logística, 104; y fabricación de maquinaria y equipos, 48.

No aparece, al menos todavía, una expansión generalizada de los primeros eslabones de la cadena hidrocarburífera comparable con la observada en Neuquén.

Hay, sin embargo, un sector que modifica sustancialmente esa foto: la construcción.

En el primer trimestre de 2023 había 6.838 trabajadores registrados en esa actividad en Río Negro. Un año después eran 5.938 y en el primer trimestre de 2025 habían bajado a 5.643.

Pero en el primer trimestre de 2026 llegaron a 8.216.

Son 2.573 empleos adicionales en apenas un año, luego de dos períodos consecutivos de caída. La evolución temporal coincide con una etapa de fuerte ejecución de grandes obras vinculadas con la nueva infraestructura energética y por eso es importante mirar dónde se producen los cambios.

Del Alto Valle al Atlántico

La información departamental del OEDE permite aproximarse a esa distribución territorial, aunque tiene diferencias metodológicas respecto de la serie provincial y no es posible usarla para reconstruir el total de empleo de Río Negro.

Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el Departamento General Roca sumó 2.633 empleos privados registrados. Y dentro de ese escenario, la construcción explicó 1.223 de esos nuevos puestos.

El dato es relevante porque el Departamento General Roca comprende al Alto Valle e incluye a Allen, donde comienza el trazado del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que atraviesa Río Negro para transportar petróleo neuquino hasta la terminal marítima de Punta Colorada.

Lo relevante es que a cientos de kilómetros de las áreas de extracción aparece otra señal.

En el departamento San Antonio, el empleo privado registrado pasó de 3.307 a 3.727 trabajadores, entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. El crecimiento total fue de 420 puestos, un 12,7%.

La construcción, por sí sola, agregó 471 trabajadores.

Esto significa que, sin el aporte de esa actividad, el balance conjunto del resto de los sectores habría sido negativo.

La vinculación con Vaca Muerta es concreta, porque allí se desarrolla la infraestructura necesaria para la futura salida del petróleo por el Atlántico.

El VMOS recorre unos 437 kilómetros desde Allen hasta Punta Colorada, consolidando así una geografía laboral que empieza así a extenderse desde Neuquén hasta la costa rionegrina.

No todo crecimiento es Vaca Muerta

La apertura de los datos oficiales permite encontrar otras señales, más allá de la extracción, el transporte y la exportación de hidrocarburos.

El departamento 25 de Mayo, por ejemplo, sumó 217 puestos entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. De ellos, 134 corresponden a minas y canteras, un registro que coincide con el desarrollo del proyecto minero Calcatreu, en cercanías de Ingeniero Jacobacci.

Otro caso aparece en los servicios empresariales de Río Negro. La serie a dos dígitos mostraba inicialmente un incremento llamativo: de 5.477 trabajadores en el primer trimestre de 2025 a 8.309 un año después. Eran 2.832 puestos adicionales en una categoría que incluye actividades profesionales y servicios prestados a empresas.

La apertura de la información oficial a cuatro dígitos modifica sustancialmente la interpretación.

De esos 2.832 puestos, 2.340 corresponden a “servicios de limpieza de edificios”. Una sola actividad explica más del 80% del aumento.

Puede existir alguna vinculación con nuevos proyectos, tercerizaciones o instalaciones empresariales, pero la estadística disponible no permite establecerla. Por ese motivo, ese crecimiento no puede utilizarse como evidencia del impacto laboral de Vaca Muerta.

El caso muestra por qué el derrame no puede medirse simplemente sumando todos los empleos que aparecen en una provincia donde crece la actividad energética.

Un mapa con ganadores y retrocesos

La distribución territorial introduce otra diferencia importante.

Mientras el Departamento General Roca agregó 2.633 puestos y San Antonio 420 entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, Bariloche perdió 746 y Avellaneda (Valle Medio), 808.

El crecimiento rionegrino no fue homogéneo. Algunos territorios atravesados por grandes inversiones muestran una expansión del mercado laboral privado, mientras otros retroceden.

Tampoco todos los puestos creados alrededor de la expansión energética tienen la misma capacidad de generar ingresos.

En junio de 2026, la remuneración media del petróleo y el gas en Río Negro alcanzaba los 10,50 millones de pesos. En transporte era de 5,35 millones, el 51% de ese nivel; en construcción, de 3,64 millones, el 35%; y en comercio mayorista, de 2,53 millones, el 24%.

Servicios empresariales y comercio minorista también se ubicaban en torno a una cuarta parte de la remuneración petrolera.

El IERAL calculó que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 la masa salarial privada real de Río Negro aumentó 5,8%. La apertura sectorial y territorial permite observar qué puede haber detrás de ese resultado: inversiones energéticas que empiezan a dejar una señal visible, pero también otros proyectos productivos, movimientos particulares dentro de determinadas actividades y departamentos donde el empleo disminuye.

Una ruta que ya llega hasta el mar

Entre las conclusiones, queda claro que en Neuquén el desarrollo de los hidrocarburos está acompañado por un mercado laboral que se expandió mucho más allá de la extracción. Transporte, maquinaria, construcción, comercio y servicios muestran distintos grados de vinculación con una economía cuyo principal motor continúa siendo el petróleo y el gas.

Río Negro no presenta todavía esa misma estructura. El empleo directamente petrolero creció poco durante los últimos tres años y tampoco se observa una expansión equivalente en todos los sectores proveedores. La señal más marcada aparece recientemente en la construcción y se concentra en territorios atravesados por grandes obras.

De manera que la intensidad del efecto Vaca Muerta cambia de acuerdo al lugar donde se pose la mirada. El empleo puede extenderse a actividades y territorios alejados de los pozos, pero las remuneraciones se distancian rápidamente de los niveles petroleros y los beneficios no alcanzan de la misma manera a todos los sectores ni a todas las regiones.

Por eso, los datos no sirven para obtener una respuesta binaria sobre si Vaca Muerta derrama o no. Permiten algo más concreto: identificar hasta dónde llega ese proceso, por qué canales se transmite y cómo cambia a medida que se aleja del pozo y toma rumbo al mar.

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