Ucrania

Las consecuencias de Ucrania en el mercado energético

La guerra sumó nuevas preocupaciones al país, que aún negocia su millonaria deuda con el Fondo Monetario Internacional. El mercado energético global, según Ecolatina

Con el objetivo de analizar la situación global y sus efectos en la economía nacional, esta semana se llevó adelante el webinar “Economía y Energía: Contexto y Perspectivas” organizado por la consultora Ecolatina, donde se evaluó el impacto combinado del acuerdo con el FMI y el conflicto bélico en Europa del Este.

La charla virtual contó con las exposiciones de Federico Semeniuk, director de Ecolatina, y por Daniel Dreizzen, director en Energía de la consultora y exsecretario de Planeamiento Energético de la Nación.

Para iniciar, Semeniuk se refirió a las negociaciones que el Gobierno nacional lleva a cabo con el organismo financiero y sostuvo que el acuerdo “ya enfrenta serios problemas y plantea diversos desafíos en términos de las variables locales de la economía”.

Rusia vs. Ucrania

De acuerdo al referente y analista de la consultora, “hay ciertas cuestiones a las que el acuerdo les va a imponer un sesgo alcista, en el tipo de cambio, en los valores de la energía. También estarán al alza las reservas netas, en este caso en un sentido positivo. Y por el contrario, pregona por la reducción de cuestiones como los subsidios, que son partes constitutivas del propio trato”.

“Estos desafíos se solapan a las presiones adicionales que impone la guerra en Ucrania, por el lado nominal, en el tipo de cambio, tasas de intereses, entre otras variables, y le añade presión extra. Por el lado de las reservas netas podríamos decir que la conclusión es un tanto ambigua en lo neto, porque va a tener un efecto al alza en términos de las importaciones de energía”, agregó Semeniuk en su exposición.

“La guerra probablemente le de mas espalda o mayor predisposición al organismo para otorgar waivers, no solo a la Argentina sino al resto del mundo, ante potenciales incumplimientos de las metas planteadas”, consideró el director de Ecolatina.

“Cuando empieza la guerra a fines de febrero, el crudo se va a 130 dólares, luego se tranquiliza y baja. De alguna manera la energía sigue fluyendo, Rusia sigue exportando su energía. El conflicto agregó el riesgo de los precios, por la posibilidad de cortes o alguna interrupción en el suministro, pero pareciera que el tema está encausado”, inició su análisis Dreizzen.

El ingeniero destacó un mayor consumo de leña, petróleo, gas y energía eléctrica a nivel mundial y dijo: “La demanda está creciendo impresionantemente y parece imparable. Entonces, parecería difícil que en términos absolutos haya una transición energética, aunque sí en términos relativos. La pregunta es a qué velocidad y a qué costo se lleva adelante esto”.

El problema en Argentina

El ingeniero brindó detalles acerca de los efectos del conflicto en el país: “Argentina es un importador neto de energía. El año pasado llegamos a los 1600 millones de dólares en importaciones”.

“Los problemas no vienen solo de afuera, de Rusia o China. Tenemos problemas propios como el cuello de botella para evacuar la producción de Vaca Muerta”, sostuvo Dreizzen.

En este marco, el ingeniero hizo mención a los proyectos locales dirigidos a impulsar la capacidad de transporte de la cuenca neuquina, como el tan esperado Gasoducto Néstor Kirchner, aunque alertó por los problemas en el declino de producción de Bolivia, las demoras en las entregas y las internas en el Gobierno nacional.

“Hay una coalición de gobierno que está desdoblada, con los problemas que ello implica para el sector energético”, señaló Dreizzen en su intervención en el seminario online.

“Recién en el año 2023, si se logra el gasoducto Néstor Kirchner, llegará un alivio a las exportaciones de casi 10 millones de metros cúbicos”, consideró Dreizzen.

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