YPF quiere explotar el potencial del uranio argentino.
¿Puede una provincia redefinir el mapa energético de un país? Chubut posee las mayores reservas de uranio y su control es clave para el Plan Nuclear Argentino.
La provincia de Chubut se consolidó como el epicentro de los recursos de uranio en Argentina, un mineral estratégico para la generación de energía nuclear y de creciente interés global. Con el Plan Nuclear Argentino en el centro del debate, la gestión y explotación de estos yacimientos patagónicos se vuelve un punto clave en la agenda política y económica del país.
La región central de Chubut no solo alberga uno de los depósitos de uranio más significativos de América Latina, sino que también posee metales críticos como torio, tierras raras, molibdeno y vanadio. Actualmente, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) administra más de 18 expedientes mineros en la provincia, que abarcan una superficie superior a las 25.000 hectáreas. De los 17 proyectos de uranio identificados en Argentina, 8 se encuentran en Chubut, lo que subraya su importancia estratégica.
En este contexto, el gobernador Ignacio "Nacho" Torres comenzó negociaciones con el gobierno nacional para transferir el control de estas minas a la provincia. El argumento provincial se basa en la Constitución de 1994, que establece que los recursos naturales pertenecen a las provincias. Además, se critica la "inactividad y la falta de inversiones" por parte de la CNEA durante décadas, lo que, según la administración provincial, contrasta con la política de desarrollo que impulsan tanto la provincia como la Nación. Parte de la estrategia incluye la creación de una subsidiaria de YPF para liderar la minería de uranio.
La verdadera dimensión del potencial de Chubut se revela en las cifras de sus yacimientos, documentadas por informes de CNEA, OECD-NEA / IAEA y SEGEMAR. A continuación se detalla el desglose de las reservas conocidas:
La iniciativa del gobernador Torres busca acelerar los objetivos del Plan Nuclear del presidente Javier Milei, que tiene como metas cubrir la demanda interna de energía y posicionar a Argentina como un potencial exportador de uranio.
El control provincial sobre estos recursos podría dinamizar las inversiones y el desarrollo tecnológico, alineando los intereses locales con la estrategia energética nacional para asegurar un lugar de vanguardia en el escenario mundia
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