Ni oro ni soja: el mineral que está cambiando en silencio las exportaciones de Argentina
¿Puede el oro superar a la soja? De acuerdo a cifras de CAEM, hay un mineral que dispara las exportaciones un 50%.
Hay un mineral que transforma silenciosamente el perfil exportador de Argentina. No es el oro ni la plata, aunque ambos siguen siendo protagonistas del balance comercial. Es el litio, ese insumo crítico para la transición energética global que convirtió la Puna argentina en uno de los territorios más codiciados del planeta.
Y sus números lo confirman. Según el último Resumen Productivo de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), las exportaciones mineras del país podrían alcanzar los US$9.115 millones en 2026, un salto de más del 50% respecto al año anterior.
La cifra no es solo un récord. Es una señal de que la minería aspira a convertirse en el tercer pilar de la economía exportadora argentina, junto al agro y la energía, con una participación proyectada de más del 10% del total de las exportaciones nacionales.
Expansión ininterrumpida
Para entender la magnitud del momento actual, conviene mirar el recorrido. En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron los US$6.075 millones, un crecimiento del 31% respecto a 2024 que marcó el quinto año consecutivo de expansión sectorial. No se trata de un pico aislado provocado por una coyuntura favorable, sino de una tendencia sostenida que consolidó a la minería como motor estructural de la economía nacional.
El dato de la balanza comercial sectorial refuerza esa lectura. Mientras las empresas mineras exportaron por más de US$6.000 millones, sus importaciones apenas alcanzaron los US$202 millones en el mismo período. Una proporción que pocas industrias en Argentina logran exhibir con semejante solidez.
El capital extranjero apuesta fuerte
Los inversores internacionales también leyeron esa señal. La Inversión Extranjera Directa (IED) en minería creció un 27% en 2025 y un 88% en relación a 2023, acumulando un stock histórico de US$17.645 millones al cierre del año pasado. Si la comparación se extiende hasta el último trimestre de 2017, el crecimiento trepa al 202%.
Son números que ilustran un cambio de percepción profundo sobre el sector. Argentina dejó de ser un destino minero marginal para posicionarse como uno de los receptores más dinámicos de capital en la industria a escala regional.
El fenómeno litio
Dentro de ese cuadro general, el litio merece un capítulo propio. En 2025, la producción saltó un 56%, consolidando al mineral como el principal motor de crecimiento estructural del sector. Para 2026, las proyecciones combinan un aumento de volumen con una mejora en los precios internacionales, una combinación que podría disparar las exportaciones de litio un 181% interanual, generando un ingreso de US$2.559 millones.
El impulso proviene de la demanda global de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento de energía renovable, un mercado que sigue en expansión acelerada y que posiciona al Triángulo del Litio —del que Argentina forma parte junto a Chile y Bolivia— como zona estratégica para las próximas décadas.
Oro y plata: el efecto precio sostiene los ingresos
La historia del oro y la plata en 2026 es diferente, aunque igualmente relevante. Ambos metales enfrentan una caída en sus niveles de producción por el agotamiento natural de yacimientos maduros. Sin embargo, el ingreso de divisas continúa su ascenso gracias al salto en los precios internacionales, un fenómeno que los analistas del sector denominan "efecto precio".
Las proyecciones del informe de CAEM estiman que el oro aporte US$5.129 millones a las exportaciones de 2026, mientras que la plata contribuirá con US$1.172 millones. Juntos, los metales preciosos representan la columna vertebral del volumen exportador minero, aunque su dinamismo depende de variables externas que escapan al control local.
Dos velocidades, un mismo sector
El informe de CAEM identifica con precisión dos dinámicas distintas que conviven dentro de la industria. Por un lado, el litio como motor de crecimiento estructural basado en expansión productiva real. Por otro, el oro y la plata sostenidos por precios internacionales elevados más que por incrementos en los volúmenes extraídos. Esa diferencia no es menor.
Los expertos de la cámara advierten que esos matices "ponen en riesgo la consolidación de la minería como pilar de las exportaciones argentinas" si no se gestionan con cautela. La dependencia de cotizaciones internacionales volátiles, "apuntaladas por una serie de factores disruptivos en el escenario internacional que van cambiando constantemente", obliga a no leer los números con exceso de optimismo.
Cautela ante el efecto precio
La propia CAEM lo pone en palabras directas: "el optimismo sobre estas proyecciones debe tomarse con cautela, reconociendo que una parte del salto exportador obedece a un efecto precio muy relevante en los metales preciosos". Es una advertencia que no invalida el momento histórico que vive el sector, pero sí lo pone en perspectiva.
Argentina tiene hoy una oportunidad concreta para consolidar a la minería como el tercer gran exportador de su economía. El litio le da un piso de crecimiento genuino. El oro y la plata aportan volumen de divisas mientras los yacimientos maduros se agotan. El desafío es construir sobre esa base una industria que no dependa exclusivamente de los ciclos de precios internacionales, sino de la expansión sostenida de su capacidad productiva. Los números de 2026 dirán cuánto de ese camino ya se recorrió.
FUENTE: Noticias Argentinas
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