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Guerra de precios. Rusia y Arabia Saudita, sin tregua

Desacuerdo. Las dos potencias petroleras no seguirán las políticas de recortes y están tomando medidas de incremento de la producción de crudo.

Coronavirus es el término que inquieta a los mercados y que propició el escenario perfecto para una de las más impactantes guerras de precios en el sector petrolero. El “lunes negro” del 9 de marzo, el desplome del valor del barril de crudo fue el más fuerte desde la Guerra del Golfo. Y esta semana arrancó con otro “lunes negro” que hasta el momento no está dando tregua. Hay caída de acciones en todas las compañías, medidas preventivas en los yacimientos que llevarán a una baja de la producción y dos países en desacuerdo que están bombeando, pareciera, sin límite: Rusia y Arabia Saudita.

Después de aquella reunión en Viena, la orden de Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia, fue discontinuar el programa conjunto de recortes a la producción con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP presionaron para un recorte adicional de 1,5 millones de barriles por día para todo 2020, pero en Moscú, el segundo productor mundial de petróleo, pretendía una acción menos drástica. No hubo acuerdo.

Arabia Saudita vendió petróleo nada menos que a 25 dólares por barril a clientes tradicionales de Rusia. Toda una estrategia de “vendetta”. El banco de inversiones Berenberg analizó al respecto: “Lo que hace Arabia Saudita podría ser una táctica de negociación para llevar a Rusia a la mesa, pero es poco probable que el mercado sea optimista a corto plazo”.

Hay países que integran la OPEP que ya sienten la caída de los precios del crudo, como Venezuela o Irán, dos estados en la mira de Estados Unidos. Y es justamente el gran país del norte el que también está siendo afectado, puesto que su “shale revolution” empezó a desacelerar el año pasado y este inicio de 2020 se acompaña con precios que hacen inviables las operaciones en algunos yacimientos muy complejos para realizar pozos horizontales.

Los senadores del gobierno de Estados Unidos han presionado a Arabia Saudita y a Rusia para que pongan fin a esta guerra de precios, que tiene cierto aprovechamiento en el contexto de pandemia del coronavirus y el parate de la economía a nivel global. Instaron al presidente Donald Trump a que imponga un embargo petrolero a ambos países, tal como hace con Venezuela.

“El derrumbe de la demanda petrolera por la propagación del coronavirus parece cada vez más agudo”, dijo Goldman Sachs en una nota en la que vaticinó un declive del precio del Brent hasta los 20 dólares por barril en el segundo trimestre, un nivel no visto desde principios de 2002.

El Brent rozaba los 25 dólares y el West Texas Intermediate (WTI), los 22 dólares. Se trata de los dos tipos de crudo de referencia en las bolsas de Nueva York.

Mientras tanto, Rusia y Arabia Saudita evalúan por separado planes de incremento de la producción.

Mizuho Securities evaluó un escenario extremo: ¿y si el petróleo valiera cero dólares? “Dado que almacenar petróleo conlleva costes, si la pandemia hunde el consumo de crudo, los productores podrían verse abocados a pagar a los clientes para librarse del petróleo acumulado en stock”, dijo Adam Vettese, analista de eToro.

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La shale revolution se frena. Los futuros del WTI en Estados Unidos abrieron el lunes a 26,36 dólares y actualmente luchan entre los 22 y 23. Son sus peores indicadores desde 2003. Miran con preocupación los “frackers”.

El crudo canadiense. En Canadá, otro país que explota hidrocarburos no convencionales el petróleo de arenas bituminosas llegó a sus mínimos históricos al caer hasta los 7,47 dólares el barril.

México da pelea. El precio de la mezcla mexicana petrolera de exportación se desplomó a 14,54 dólares por barril este miércoles, informó la estatal Pemex el jueves. Se trató del menor nivel en 18 años.

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