Ejecutivos de las prinicipales empresas del sector advirtieron por el estado de reservas de GNL.
En la feria internacional Gastech, ejecutivos del sector señalaron que el nuevo escenario mejora las perspectivas para proyectos emergentes.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó a cambiar la estrategia mundial del mercado de gas natural licuado (GNL). Importadores, empresas comercializadoras y productores comenzaron a acelerar la diversificación de proveedores y rutas de abastecimiento para reducir la dependencia de Medio Oriente, la región que quedó en el centro de la crisis tras el impacto sobre las exportaciones del Golfo. El tema dominó las discusiones de la conferencia Gastech de la semana pasada.
El cambio de estrategia afectó tanto a gobiernos como a compañías energéticas. Mientras los países asiáticos buscan contratos con nuevos proveedores, las grandes firmas del sector avanzan en la compra de participaciones en proyectos gasíferos y en acuerdos de suministro con productores de distintas regiones.
"Muchos gobiernos están pensando no solo en la diversificación de los proveedores, sino también en la diversificación de las rutas de suministro", afirmó Sue-Ern Tan, directora del centro de cooperación regional de la Agencia Internacional de Energía (AIE) en Singapur.
Según informó Reuters, la búsqueda de alternativas podría beneficiar proyectos fuera de los dos gigantes del mercado, Estados Unidos y Qatar, que concentran gran parte de la nueva capacidad mundial prevista para los próximos años.
La reconfiguración del comercio ya se refleja en las decisiones de los principales compradores asiáticos. La empresa estatal tailandesa PTT comenzó a explorar suministros provenientes de Omán, América del Norte y África Occidental. A su vez, su división comercial firmó un contrato de largo plazo con la noruega Equinor para reforzar su abastecimiento.
Bangladesh también inició un giro en su estrategia. Hasta el inicio del conflicto dependía mayormente del GNL qatarí, pero ahora evalúa incorporar cargamentos desde Indonesia, Australia y China, según explicó su ministro de Energía durante Gastech.
Durante las primeras semanas de la crisis, empresas como PetroChina y la india GAIL debieron salir al mercado spot para reemplazar cargamentos afectados, aunque con precios más altos por el combustible.
Pese al impacto inicial del conflicto, el mercado logró amortiguar parte del déficit gracias a nuevas capacidades que entraron en operación este año.
De acuerdo a Reuters, Tom Summers, vicepresidente ejecutivo de comercialización y negociación de GNL de Shell, explicó que la pérdida efectiva de oferta terminó siendo mucho menor a la prevista. "A pesar de la pérdida de 36 millones de toneladas métricas de suministro procedentes de Medio Oriente, las nuevas incorporaciones de capacidad han hecho que la pérdida neta de suministro este año sea de tan solo unos 5 millones de toneladas, o entre el 1% y el 1,5% del suministro mundial", señaló.
El ejecutivo también destacó que la incorporación anual de entre 70 y 80 nuevos metaneros aporta mayor flexibilidad logística para redireccionar cargamentos cuando aparecen interrupciones en determinadas rutas.
Uno de los efectos del nuevo escenario es el renovado interés por productores emergentes.
Según la citada agencia internacional, los precios elevados del GNL y la necesidad de diversificar el abastecimiento mejoraron las perspectivas para proyectos en Argentina, Timor Oriental y Tanzania.
En el caso argentino, el país aparece cada vez con mayor protagonismo en el radar internacional mientras avanza el desarrollo de Vaca Muerta y de iniciativas para exportar GNL desde la costa atlántica.
La expectativa surge en un momento en que compradores internacionales buscan ampliar su cartera de proveedores para reducir riesgos geopolíticos y asegurar contratos de largo plazo.
"Las empresas del sector upstream ahora se centran en la resiliencia de la cartera, la diversificación de la cartera, la diversificación de las fuentes de suministro y también la seguridad de toda la cadena de suministro", sostuvo Takayuki Ueda, director ejecutivo de la japonesa Inpex.
La compañía mantiene como prioridad el desarrollo del yacimiento Abadi, en Indonesia, un proyecto de 9,5 millones de toneladas cuya decisión final de inversión está prevista para mediados de 2027. Al mismo tiempo, evalúa expandirse en América, con Estados Unidos y Brasil entre los mercados bajo análisis.
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