Fuentes confirman negociaciones al más alto nivel entre Washington y Caracas por acceso a reservas de crudo venezolano.
Donald Trump avanza en un pacto para asegurar acceso a parte de las mayores reservas de petróleo del mundo en Venezuela. Busca suministro de sus refinerías.
Funcionarios del Gobierno del presidente Donald Trump trabajan en un acuerdo para asegurar que Estados Unidos, que supervisa las exportaciones de petróleo de Venezuela, acceda por un largo plazo a una parte de las reservas de crudo del país sudamericano. Así lo indicaron el jueves fuentes con conocimiento de las negociaciones.
El trato, que podría firmarse y hacerse público pronto, funciona de manera que permite a Washington asegurar un grupo de yacimientos petroleros venezolanos. Esas áreas quedarían para desarrollo por empresas estadounidenses. El suministro resultante queda garantizado para Estados Unidos.
“Esto es real y se está debatiendo al más alto nivel entre los Gobiernos de Estados Unidos y Venezuela”, dijo una de las fuentes consultadas. Otra fuente agregó que se considera un “contrato de arrendamiento” como modelo legal para que el acuerdo funcione. Luego vendría una subasta o licitación para asignar cada uno de los yacimientos entre las empresas estadounidenses.
La Casa Blanca remitió las preguntas al Departamento de Energía de Estados Unidos. El Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela, la estatal petrolera PDVSA y el Departamento de Energía no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. No fue posible contactar a la ministra de Petróleo venezolana, Paula Henao, para obtener comentarios.
La regulación actual de hidrocarburos en Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del mundo, no incluye arrendamientos de áreas petroleras. La Constitución reserva las actividades principales de la industria al Estado. Una legislación petrolera recientemente reformada permite la operación de yacimientos petroleros mediante empresas mixtas y contratos de producción compartida.
Durante décadas, a las petroleras extranjeras se les impidió acceder a las reservas de crudo del país. Si bien aún no se conocen todos los detalles del posible acuerdo entre Washington y Caracas, según los expertos, podría plantear interrogantes constitucionales y enfrentar desafíos legales.
Axios informó por primera vez sobre las conversaciones el jueves y señaló que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, planea viajar a Caracas la próxima semana.
Desde que Estados Unidos capturó al expresidente Nicolás Maduro en enero, Washington intenta asegurar un flujo estable de crudo venezolano para las refinerías estadounidenses. Al mismo tiempo promueve la inversión estadounidense en la deteriorada industria energética del país miembro de la OPEP, que actualmente produce alrededor de 1,25 millones de barriles diarios (bpd) de crudo.
La administración del presidente Donald Trump se encuentra bajo presión de cara a las elecciones legislativas de noviembre debido al aumento de los precios de la gasolina. Ese aumento podría mitigarse mediante un suministro de petróleo más barato y una mayor producción.
Estados Unidos también busca soluciones para reabastecer su Reserva Estratégica de Petróleo (REP), la mayor reserva de petróleo de emergencia del mundo. Incluye la posibilidad de intercambios de crudo con productores estadounidenses. Actualmente, la REP almacena unos 290 millones de barriles en cavernas subterráneas de sal, lo que representa aproximadamente el 41% de su capacidad total.
La escasez de fondos y el mantenimiento constante de la reserva limitaron los esfuerzos del Gobierno para reabastecerla después de que Estados Unidos la usó tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y nuevamente tras el inicio de la guerra con Irán en febrero.
El posible acuerdo representa un cambio significativo en la relación energética entre ambos países. Fuentes cercanas a las negociaciones confirman que el debate ocurre al más alto nivel. El modelo de contrato de arrendamiento seguido de una subasta para asignar yacimientos a firmas estadounidenses aparece como la vía bajo consideración.
Venezuela cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo. Sin embargo, su regulación actual no contempla arrendamientos de áreas petroleras. La Constitución establece que las actividades principales de la industria quedan reservadas al Estado. La reforma reciente de la legislación petrolera abre la puerta a empresas mixtas y a contratos de producción compartida. Ese marco jurídico genera interrogantes sobre la viabilidad constitucional de un esquema de arrendamiento.
Las fuentes consultadas subrayan que el trato busca garantizar suministro para Estados Unidos. Washington supervisa las exportaciones de petróleo venezolano y ahora apunta a un acceso de largo plazo a parte de esas reservas. El desarrollo de los yacimientos quedaría a cargo de empresas estadounidenses. El suministro resultante se destinaría de forma garantizada al mercado estadounidense.
El secretario de Energía, Chris Wright, tiene previsto viajar a Caracas la próxima semana, según el reporte de Axios. Ese viaje ocurre en un contexto en el que Estados Unidos busca estabilizar el flujo de crudo venezolano hacia sus refinerías. La producción actual de Venezuela se sitúa en torno a 1,25 millones de barriles diarios.
La presión electoral de noviembre, vinculada al alza de los precios de la gasolina, añade urgencia a la búsqueda de suministros más baratos y a un incremento de la producción. Al mismo tiempo, la administración trabaja en opciones para reponer la Reserva Estratégica de Petróleo. Esa reserva almacena unos 290 millones de barriles, equivalentes al 41% de su capacidad total. La falta de fondos y el mantenimiento permanente restringieron los reabastecimientos posteriores a los usos de 2022 y de febrero.
Las negociaciones continúan sin confirmación oficial de las partes. El Ministerio de Hidrocarburos, PDVSA y el Departamento de Energía guardan silencio. La ministra Paula Henao tampoco ofreció declaraciones. Mientras tanto, las fuentes con conocimiento del proceso aseguran que el acuerdo es real y se discute al más alto nivel entre los dos gobiernos.
El esquema bajo análisis combina un contrato de arrendamiento con una posterior licitación de los yacimientos. Ese diseño busca asegurar tanto el acceso a las reservas como la participación de empresas estadounidenses en su desarrollo. El resultado final, si se concreta, garantaría suministro de crudo venezolano para Estados Unidos a largo plazo.
FUENTE: Reuters
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