YPF

¿En qué consiste la inédita "subasta a ciegas" que usará YPF para construir los ductos del Argentina LNG?

YPF aplicará por primera vez un formato de subasta inversa para adjudicar la construcción de los gasoductos del proyecto Argentina LNG.

El directorio de YPF pateó el tablero de las contrataciones tradicionales. La petrolera controlada por el Estado nacional confirmó la implementación de un esquema de subasta inversa para licitar los servicios de construcción de ductos del megaproyecto Argentina LNG. Esta metodología inédita para la compañía marca un punto de inflexión en la gestión de megaobras de infraestructura midstream.

La meta de la cúpula petrolera es blindar el proceso licitatorio con estándares internacionales de transparencia y exprimir al máximo la competitividad económica. La decisión toma mayor relevancia ante la magnitud de la inversión en juego. Transportar el gas natural desde el corazón de Vaca Muerta hasta la costa requiere un despliegue logístico y financiero monumental.

Con este nuevo formato de compras, la empresa busca asegurar que cada dólar de capital rinda con la mayor eficiencia posible, eliminando intermediarios y sobrecostos.

Filtro estricto: la técnica manda sobre el precio inicial

El proceso licitatorio arranca con una fase de precalificación sumamente restrictiva. YPF convoca exclusivamente a compañías internacionales de primer nivel. Los pliegos exigen demostrar solvencia financiera comprobada, capacidad técnica y un historial intachable en proyectos de envergadura global.

Durante esta etapa inicial, los evaluadores ignoran por completo el factor económico. La comisión técnica revisa en detalle las ingenierías propuestas, los plazos de ejecución y el encuadre legal de cada consorcio. Solo las firmas que aprueban este riguroso tamiz técnico obtienen la habilitación para participar en la compulsa económica.

Esta barrera de entrada asegura una igualdad de condiciones estructurales desde el inicio. YPF garantiza así que el contratista ganador cuenta con la espalda técnica necesaria para no dejar los caños enterrados a mitad de camino, mitigando los riesgos operativos del megaproyecto.

Subasta a ciegas: la dinámica para bajar los costos

Una vez superado el corte técnico, las empresas habilitadas ingresan a una plataforma digital monitoreada por un escribano público. Allí comienza la verdadera batalla de números. La dinámica invierte la lógica tradicional de las licitaciones: en lugar de pujar al alza o presentar un único sobre cerrado, las rondas sucesivas imponen un precio que desciende progresivamente.

Los oferentes compiten a ciegas. Cada compañía decide en absoluta soledad si acepta el nuevo precio rebajado para avanzar a la siguiente etapa. El sistema oculta en todo momento la posición y la identidad de los rivales comerciales. Este esquema elimina de cuajo las especulaciones de cartelización y neutraliza cualquier ventaja indebida en el mercado.

La presión recae enteramente sobre los márgenes de rentabilidad de las corporaciones constructoras. Al carecer de información sobre la competencia, las empresas ajustan sus números al límite de su eficiencia operativa si quieren quedarse con el contrato del siglo.

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