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El cluster GNL y la ruta de los líquidos: la trama detrás del mayor proyecto exportador de la historia

YPF unificó tres áreas estratégicas para alimentar el proyecto Argentina LNG. Los líquidos y el crudo asociado también se exportarán desde la costa rionegrina.

La reciente reconfiguración del portafolio de YPF en Vaca Muerta es más que un simple movimiento de fichas inmobiliarias: significa la colocación de la piedra angular del Argentina LNG, el proyecto de infraestructura más ambicioso que haya encarado la Argentina en décadas.

Al tomar el control total operativo de las áreas Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas, la petrolera de bandera terminó de diseñar el “cluster” geológico que alimentará los buques de licuefacción que amarrarán en la costa rionegrina, al norte de Sierra Grande

Esta decisión trae aparejada otra definición logística que adelantó Más E: una nueva vía diferente al polo de Bahía Blanca para el procesamiento de los líquidos asociados. YPF ya publicó los edictos de servidumbre para notificar a los superficiarios de la posible traza de 570 kilómetros que atravesaría los departamentos Confluencia y los rionegrinos de El Cuy, Avellaneda y San Antonio.

Aunque todavía el proyecto -denominado Vaca Muerta Liquids, que contemplaría inversiones por unos 8 mil millones de dólares,- está en etapa de definiciones.

La importancia de los líquidos

La ingeniería financiera del Argentina LNG siempre tuvo un desafío central, que es cómo hacer rentables las exportaciones de gas licuado en un mercado global volátil y de márgenes estrechos.

El negocio es todavía más desafiante para un país con una macroeconomía frágil y sin experiencia en la liga mundial de grandes productores de GNL. La respuesta que encontraron los técnicos de YPF y que terminó de seducir a socios internacionales como la italiana Eni y la árabe ADNOC no está en el metano, sino en la riqueza de subproductos que esconden las tres áreas seleccionadas.

La decisión política y técnica ya tiene un rumbo, aunque no definitivo por la complejidad de semejante proyecto, que aún debe desandar un largo camino antes de que las compañías sellen la decisión final de inversión, que ascendería a los 17.500 millones de dólares.

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YPF, ENI, Shell y una nueva compañía buscarán el financiamiento para el proyecto de GNL.

YPF, ENI, Shell y una nueva compañía buscarán el financiamiento para el proyecto de GNL.

Tras el acuerdo de estabilidad fiscal firmado la semana pasada entre YPF y la Provincia de Río Negro, el gobernador Alberto Weretilneck parece haber logrado quedarse con otra de las grandes obras de infraestructura del megaproyecto de licuefacción: el poliducto de 22 pulgadas y 570 kilómetros de extensión, necesario para evacuar estos condensados y gases ricos que se producirán en Neuquén para abastecer los buques.

De consolidarse esta opción, el caño rumbeará hacia el norte de Sierra Grande, y configurará un nuevo hub petroquímico y de exportación ajeno a la infraestructura bahiense.

Las tres vías a la costa rionegrina

Esta definición es crítica porque transforma la ecuación económica del negocio. El plan maestro contempla -hasta ahora- tres grandes arterias de acero que correrán en paralelo desde Neuquén hasta el Atlántico. La primera es el gasoducto troncal de 48 pulgadas, una obra inédita por su diámetro en el país, dedicada exclusivamente a transportar hasta 100 millones de metros cúbicos diarios de gas seco para los procesos criogénicos.

La segunda es el poliducto, que llevará el etano, propano y butano para su fraccionamiento y venta, un flujo de caja que subsidiará los costos de licuefacción.

Y la tercera vía en análisis es un oleoducto dedicado a la exportación de crudo, una línea independiente del sistema Vaca Muerta Sur que permitirá monetizar el petróleo asociado extraído de las mismas áreas que ahora quedaron bajo la titularidad de YPF tras el canje de activos con Pluspetrol, compañía que también estudia el proyecto para exportar los líquidos de Vaca Muerta.

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El área de shale gas La Calera, en la formación Vaca Muerta.

El área de shale gas La Calera, en la formación Vaca Muerta.

Las ventajas del cluster del GNL

La elección de Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas como la fuente de alimentación del proyecto responde a una certeza geológica que se validó silenciosamente durante el último año. A diferencia de lo que ocurre en el centro de la cuenca, estos bloques ofrecen una versatilidad térmica única.

Las Tacanas aporta volumen desde la ventana de gas seco en su sector norte y comienza a entregar líquidos en el sur; Aguada Villanueva funciona como una zona de transición rica en gas húmedo y condensado; y Meseta Buena Esperanza, la cabecera operativa del sistema, tiene la particularidad de estar atravesada transversalmente por las tres franjas de madurez de la roca generadora.

Esta característica permite replicar el modelo de productividad de La Calera, el yacimiento estrella de Pluspetrol que hoy lidera la producción de gas con líquidos asociados. Lejos de ser una apuesta a ciegas, el riesgo minero de este nuevo cluster ya fue mitigado.

Seis pozos que confirman el potencial

Las tres áreas cuentan seis pozos horizontales perforados y fracturados, dos cada una, cuyos ensayos de terminación realizados durante 2025 arrojaron resultados que confirman la presunción de los geólogos: el subsuelo tiene la capacidad de entregar los volúmenes masivos y la mezcla de fluidos necesaria para sostener el proyecto a largo plazo.

La entrada de la italiana Eni con participación accionaria en el upstream y el interés de la estatal de Abu Dabi, ADNOC, en toda la cadena de valor, se explican por esas bondades del shale neuquino. Los inversores no buscan solo gas para licuar, sino capturar la renta completa de los líquidos y el petróleo liviano que este rincón de Neuquén puede entregar como productos de mejor valuación.

A su vez, YPF avanzaba en las negociaciones con la provincia del Neuquén para convertir estos permisos exploratorios en Concesiones de Explotación No Convencional (CENCH) por 35 años, herramienta que asegura el marco legal para un desarrollo en modo factoría.

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