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Los detalles de la obra de TGS que es vital para que Vaca Muerta no tenga techo

La megaobra garantiza el crecimiento productivo de Neuquén. Las operadoras necesitan esta instalación para evacuar el gas natural que surge junto al petróleo. El poliducto hacia Bahía Blanca consolida el perfil exportador del sector.

Transportadora de Gas del Sur (TGS) anunció en Nueva York una inversión de 3.000 millones de dólares clave para atender uno de los cuellos de botella silenciosos que amenaza con complicar el desarrollo de la venta de crudo de Vaca Muerta: la evacuación del gas asociado al petróleo, cuyo volumen viene creciendo a pasos agigantados. A través del Proyecto NGL’s, la compañía proyecta ventas al exterior por 1.200 millones de dólares anuales a partir del 2030 y la generación unos 4.000 puestos de trabajo directos y 15.000 indirectos bajo el paraguas de los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Las obras transformarán la planta de Tratayén, en la provincia de Neuquén, mediante la instalación de dos nuevos módulos de procesamiento y la reconversión de otros dos módulos ya operativos. Esta infraestructura totalizará cuatro unidades con capacidad para procesar 43 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) de gas natural.

Para la etapa de transporte, TGS construirá un poliducto de 20 pulgadas y 577 kilómetros de extensión. La traza unirá el nodo de Tratayén con Bahía Blanca y cruzará las provincias de Río Negro, La Pampa y Buenos Aires. El diseño inicial omite estaciones de bombeo intermedias y fija una capacidad de evacuación de 7.700 toneladas diarias de producto.

En el puerto atlántico de Bahía Blanca, la empresa edificará las plantas de fraccionamiento, almacenamiento y despacho. El complejo incuirá un tanque de 100.000 metros cúbicos para propano refrigerado, otro de 70.000 metros cúbicos para butano refrigerado y dos tanques de 30.000 metros cúbicos cada uno para gasolina natural. La compañía producirá 2,7 millones de toneladas métricas anuales de propano, butano y gasolina cruda.

El destino de los NGL's

TGS destinará la totalidad de esta producción a los mercados internacionales, tanto regionales como extraregionales. El cronograma estipula el inicio de las obras en el primer semestre de este año y su finalización para la primera mitad de 2030, tras 45 meses de ejecución.

La envergadura de la obra responde a dos grandes necesidades críticas de la cuenca neuquina. Por un lado, el gas de Vaca Muerta posee una riqueza líquida que satura la capacidad actual de acondicionamiento y se inyecta en los sistemas de transporte troncal sin poder monetizar sus subproductos. Y por otro, el gas asociado de los pozos de petróleo también es un factor que suma presión sobre la infraestructura y el negocio.

Durante el anuncio en Nueva York, desde TGS se subrayó que hace 25 años que no se hace una planta de esta naturaleza en el país. Y aseguraron que la obra resulta “crítica y esencial” para el desarrollo de Vaca Muerta y la meta de 1,5 millones de barriles diarios hacia 2031. Sin una planta de procesamiento nueva será imposible producir ese volumen porque no habrá donde colocar gas asociado de los pozos de crudo.

Las productoras que ya firmaron acuerdos

Para garantizar la viabilidad financiera, el proyecto requiere contratos vinculantes a largo plazo bajo. TGS ya firmó cartas de intención con productoras clave como YPF, Chevron, Shell, Tecpetrol, Pampa y Vista. La compañía dispone de 45 días para perfeccionar estos acuerdos y salir a buscar financiamiento bancario.

Además, está entre las posibilidades la apertura del capital mediante un Joint Venture para permitir el eventual ingreso de operadoras locales o fondos internacionales.

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Entre sus proyectos, TGS cuenta con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno (exGPNK) y el tramo final de la red.

Entre sus proyectos, TGS cuenta con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno (exGPNK) y el tramo final de la red.

El boom del gas asociado

La urgencia por evacuar los líquidos coincide con un cambio de paradigma productivo en la cuenca. De acuerdo con el último informe de la consultora Economía & Energía, la producción total de shale gas alcanzó los 75,2 MMm3/d durante 2025, un crecimiento interanual del 8,8%.

Sin embargo, la expansión provino exclusivamente del gas asociado al petróleo. Este segmento, extraído de las ventanas de Black Oil, Volatile Oil y Wet Gas, escaló un 41,7% y se ubicó en 23,2 MMm3/d, con una representación superior al 30% del total. En contraste, el gas seco puro retrocedió un 1,5% y cerró en 52 MMm3/d.

Las operadoras concentran su capital en las ventanas de crudo y retiran equipos de las zonas estrictamente gasíferas, proceso que se acelerará con el salto que dio el precio del petróleo por la guerra entre Israel y Estados Unidos con Irán.

Los registros indican la perforación de apenas 39 pozos de gas seco en el año, una caída del 30% frente a 2024. Al mismo tiempo, las empresas conectaron 39 pozos en la ventana de gas asociado e igualaron por primera vez las perforaciones del segmento tradicional.

Yacimientos con fuerte perfil petrolero como La Calera (Pluspetrol), Loma Campana y Bandurria Sur (YPF), o Bajada del Palo (Vista) lideran este nuevo escenario. La extracción de crudo en estos bloques obliga a procesar volúmenes crecientes de gas natural rico. Frente a este panorama, la nueva infraestructura de TGS surge como la respuesta técnica indispensable para evitar el estrangulamiento operativo y sostener el ritmo de producción petrolera.

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