Calidad del gas de Vaca Muerta: mitos y verdades sobre su impacto en los hogares
El incremento de etano en la producción neuquina elevó el poder calorífico del fluido que llega a las ciudades. Ensayos del IAPG demostraron que los gasodomésticos funcionan con total seguridad.
Vaca Muerta transformó el mapa energético nacional y modificó la composición química del fluido que viaja por los gasoductos troncales. El ingreso masivo de la producción no convencional neuquina inyectó un gas más "rico" al sistema, con una presencia inédita de etano. Esta realidad técnica y operativa generó interrogantes lógicos sobre la seguridad en los hogares de millones de argentinos. Sin embargo, los datos duros de la industria aplacan cualquier tipo de alarma injustificada.
Carlos Casares, exinterventor del ENARGAS y especialista del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), expuso los detalles de esta transición durante un seminario técnico que organizó el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA). El experto confirmó que diversos yacimientos no convencionales entregan hoy un hidrocarburo con picos de hasta un 25% de etano.
Este enriquecimiento molecular elevó el poder calorífico y el Índice de Wobbe. Este último concepto representa el indicador mundial más aceptado para medir la intercambiabilidad de los gases. Las mediciones oficiales en las cabeceras de los gasoductos Perito Moreno y Neuba II confirmaron el alza de estos valores, que superaron de manera sostenida los topes que fijaba la antigua normativa nacional.
Ante este escenario de expansión productiva, el Estado nacional acompañó el desarrollo y actualizó los parámetros técnicos a través de la norma NAG-602. La medida permitió adaptar el marco regulatorio a la realidad geológica de la Cuenca Neuquina sin sacrificar un ápice la seguridad de los usuarios.
¿Qué pasa con los gasodomésticos?
El Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) ejecutó pruebas de laboratorio exhaustivas para despejar dudas operativas. Los técnicos de un laboratorio acreditado ensayaron cocinas, calefones, termotanques y estufas de diferentes marcas, y evaluaron tanto unidades nuevas salidas de fábrica como equipos con años de uso intensivo.
Los profesionales utilizaron una mezcla de laboratorio extrema, compuesta deliberadamente por un 75% de metano y un 25% de etano. El objetivo apuntó a someter a los quemadores a un estrés térmico para evaluar su comportamiento límite frente a un hidrocarburo sumamente enriquecido.
Los resultados entregaron certezas absolutas para el sector. Los artefactos cumplieron acabadamente los requerimientos de consumo térmico, encendido y estabilidad de llama. La combustión resultó totalmente higiénica y la generación de monóxido de carbono quedó muy por debajo del límite máximo tolerado, fijado por ley en 100 partes por millón (ppm).
La verdadera causa de las tragedias
Casares cruzó las estadísticas oficiales de intoxicaciones con las variaciones históricas en la calidad del gas natural. La conclusión técnica derribó de plano un mito urbano instalado en ciertos sectores de la opinión pública que responsabilizaban a Vaca Muerta.
Los análisis confirmaron que carece de asidero vincular los incidentes domiciliarios con el aumento del Índice de Wobbe. Las tragedias fatales o intoxicaciones severas por monóxido de carbono responden exclusivamente a factores de infraestructura o negligencias humanas.
Las causas principales que relevan los peritos incluyen artefactos térmicos sin mantenimiento anual ni limpieza adecuada por parte de un gasista matriculado, instalaciones clandestinas que violan flagrantemente las normativas vigentes, conductos de evacuación de gases bloqueados o instalados con materiales incorrectos y rejillas de ventilación tapadas por los propios usuarios durante los meses de frío extremo.
El modelo internacional
La actualización de la normativa argentina sigue la misma tendencia de potencias globales como Estados Unidos, Australia y las naciones europeas. Todos estos mercados adaptaron sus marcos regulatorios para aprovechar al máximo sus propios recursos energéticos y flexibilizaron los márgenes de tolerancia de sus redes.
La industria local continuará con los procesos de extracción de propano en las plantas separadoras, pe=ro el etano formará parte estructural e indisoluble de la red nacional de distribución para las próximas décadas.
La asignatura pendiente para el país exige mayores controles preventivos en el final de la cadena de consumo. El ENARGAS incluyó en su agenda regulatoria para el período 2025-2026 la implementación de revisiones periódicas obligatorias para las instalaciones internas residenciales.
Aunque aún políticamente no se ha decidido en avanzar con las medidas necesarias, la idea es replicar los más altos estándares de seguridad vigentes en Europa. Además, el ente analiza exigir la instalación y certificación obligatoria de detectores de monóxido de carbono en todas las viviendas del territorio nacional.
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