FIEL

"Vaca Muerta requiere de reglas claras para seguir creciendo"

Fernando Navajas, jefe de FIEL, analiza el contexto para Vaca Muerta. Los problemas con el gas seguirán en 2023.

Las bajas expectativas de cumplimiento del acuerdo con el FMI en materia fiscal y monetaria, y la elevada inflación sugieren un escenario por demás complejo para la Argentina que viene. Fernando Navajas, economista, jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), asegura que la ausencia de políticas energéticas, sumado al debilitamiento político y los vaivenes de la macroeconomía, conforman un contexto poco propicio para el desembarco de nuevas inversiones en la industria.

"Está claro que Vaca Muerta va a seguir desarrollándose, pero para crecer necesita de reglas claras de juego ya que el sector privado necesita previsibilidad en este tipo de inversiones a largo plazo y de capital intensivo", señala Fernando Navajas en una entrevista exclusiva con +e.

Hacia adelante el economista vaticina dos años complicados desde el punto de vista de la inflación, las metas fiscales y el alarmante déficit energético que constituye el gran talón de Aquiles de los últimos gobiernos. No obstante, afirma que la proximidad de las elecciones generan un clima de moderado optimismo entre los empresarios que ven cierta ventana de oportunidad y cambio de modelo de cara a las elecciones presidenciales de 2023.

En la Argentina de hoy, el referente de FIEL sostiene que "la incertidumbre y la falta de inversión no es casual, sino más bien producto de políticas y planes económicos que garanticen estabilidad y algunos reclamos del mercado como por ejemplo la libre disponibilidad de divisas, que es un tema clave".

Tampoco desde lo político se advierten señales muy claras. De hecho, Navajas considera que la pelea interna y las diferencias expuestas entre el Ministerio de Economía y la propia Secretaría de Energía no hacen más que profundizar la tan mentada grieta y ahuyentar a potenciales inversores.

La suba de los subsidios energéticos también es otro de los grandes temas de la economía actual. Los aumentos tarifarios previstos y/o esperados en 2022 sólo permitirán -en el mejor de los casos- postergar las correcciones que serán necesarias a partir de 2023. Fernando Navajas de FIEL estima que oscilará este año entre los 3500 y 4200 millones de dólares, dependiendo del resultado de la segmentación tarifaria anunciada por el gobierno. De este modo, queda claro que se avanzará en la dirección opuesta al ahorro que se acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Inflación y desequilibrio fiscal

En la anunciada guerra contra la inflación, Navajas se muestra categórico: el punto de partida es muy malo. "Si bien esta aceleración de la inflación responde a errores del pasado, en particular a la fuerte expansión fiscal y monetaria del segundo semestre de 2021, no deja de complicar hacia el futuro porque afecta la inercia y las expectativas. El acuerdo firmado con el FMI modifica las anclas que el gobierno utilizó (fallidamente) durante el período electoral", explica el economista en su columna publicada en la Revista Indicadores de Coyuntura de FIEL.

Y aclara que una política fiscal y monetaria más austeras son cruciales para reducir la inflación, pero se parte de niveles muy altos, con baja credibilidad en el gobierno y expectativas de que no se cumplirá lo pactado. Además, la invasión de Rusia a Ucrania ha modificado el escenario internacional.

Según el economista, en el debate público, el foco se ha puesto en el mayor costo de la energía importada. "Sin embargo, - explica en su artículo- si se observan los precios actuales se puede ver que han aumentado tanto el precio del petróleo y del gas natural como los precios de las commodities agrícolas. Hay mucha incertidumbre sobre el impacto en la disponibilidad de otros insumos, en particular de fertilizantes que pueden generar efectos negativos adicionales a nuestra producción agrícola".

"Si sabemos que la especulación del gobierno de esperar a que se reduzcan los precios de la energía y no cerrar antes del conflicto contratos de abastecimiento de LNG parece que va a salir cara", sostiene.

Navajas considera que en cualquier caso, si se computan los valores de los últimos días, se puede estimar que la ganancia por aumento en las exportaciones será al menos igual que la pérdida por el mayor costo de las importaciones de LNG. En cambio, el impacto en los ingresos fiscales por mayores retenciones será mucho menor que el efecto sobre los subsidios a la energía.

"En otras palabras, el problema de corto plazo de la guerra para la economía argentina tiene más que ver con el impacto sobre el desequilibrio fiscal en pesos que por su efecto sobre el saldo del balance comercial en dólares", finaliza.

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