Hidrógeno

Hidrógeno: los proyectos que avanzan en la región

Si bien algunos están en carpeta y otros son de menor escala, el hidrógeno es uno de los vectores energéticos del futuro del país.

El 12 de septiembre de 2023, la Secretaría de Asuntos Estratégicos (SAE) presentó la Estrategia Nacional para el Desarrollo de la Economía del Hidrógeno (ENH). Si lo expuesto ese día se concreta, se supone que surgirán polos industriales (hubs) orientados a la producción de hidrógeno y sus derivados, tales como el amoníaco, el metanol y otros combustibles sintéticos, que podrán ser aplicados en diversos productos como fertilizantes, combustibles y aceros verdes.

En el horizonte hay un mar de oportunidades y las posibilidades son enormes. La ENH aspira a alcanzar una producción de 5 millones de toneladas métricas por año para 2050, de las cuales 20% se colocarían en el mercado doméstico y 80% se destinarían a exportaciones.

Para alcanzar ese objetivo, se necesita instalar una capacidad de electrólisis de por lo menos 30 GW y 55 GW de generación de energía renovable, lo que implica multiplicar por 11 la actual generación renovable y más que duplicar la capacidad total.

Según la ENH, Argentina presenta condiciones competitivas para la producción de hidrógeno de bajas emisiones y, en este sentido, la estrategia promueve el hidrógeno verde (basado en electrólisis del agua y biomasa), el azul (basado en gas con captura de Co2) y el rosa (basado en micro centrales nucleares).

El principal proyecto del país lo encara la australiana Fortescue Future Industries, con el “Proyecto Pampas” en Río Negro y una inversión total estimada en 8.400 millones de dolares. La iniciativa está en una etapa de prefactibilidad, fase en la que se llevan adelante los estudios ambientales, sociales y de ingeniería que permitirán la configuración del proyecto y los parques eólicos, planta de producción y líneas de transmisión en la Patagonia.

Se espera que empiece a exportar en 2027, con una producción estimada de 2,2 millones de toneladas anuales.

Según un informe de la Universidad de San Andrés, ya están ejecutándose algunos proyectos en Argentina en relación a esta fuente de energía. Todavía en pequeña escala. En Santa Cruz, desde fines de 2005 opera la escuela fábrica de Pico Truncado, creada por iniciativa municipal. La energía de un aerogenerador- de los cuatro instalados en el parque municipal- es la que permite que el electrolizador de 550 kw funcione (además, se está evaluando el uso de paneles solares). También contamos con la planta de Hychico S.A. en Comodoro Rivadavia, que cuenta con dos electrolizadores de 600 kw.

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El hidrógeno es uno de los vectores energéticos que genera grandes expectativas en el país.

El hidrógeno es uno de los vectores energéticos que genera grandes expectativas en el país.

Un repaso regional

Más allá del incipiente espectro multicolor del hidrógeno -que estaría enfocado tanto para el mercado interno como para el internacional- en Argentina, lo cierto es que los países de la región se han focalizado en el desarrollo del hidrógeno verde.

En Chile, la estrategia nacional fue lanzada en noviembre del 2020. Se enfocó en la descarbonización de la industria local y la producción de hidrógeno verde para exportación. La estrategia chilena tiene varias etapas: entre 2020-2025 se buscó activar la industria doméstica y desarrollar la exportación; desde 2025 a 2030, el objetivo será escalar para conquistar mercados globales; a partir de ese año, se buscará avanzar como proveedor global de energéticos limpios.

En junio de 2022, Uruguay publicó su “Hoja de Ruta de Hidrógeno Verde”. Allí también expuso cómo sería su camino, en fases. La primera (2022 a 2024) se enfoca en el desarrollo del mercado doméstico y en sentar las bases para los primeros proyectos de exportación. En la segunda fase (2025 a 2029), buscarán escalar el mercado doméstico y encarar proyectos en operación para exportación.

Colombia apuesta a un plan bicolor. En octubre de 2021, anunció que promoverán dos tipos de hidrógeno: el azul y el verde. El objetivo es que para 2030 se pueda producir en el Caribe norte, donde se concentran los mejores recursos renovables, hidrógeno verde a un valor de 1,7 dólares por kilo, mientras que el azul, se produzca a un costo de 2,4 dólares por kilo. Para 2050 se espera que ese valor para el kilo de hidrógeno verde y azul ronde alrededor de un dólar. Prevé que, en los próximos 10 años, haya entre 1 a 3 GW de capacidad para electrólisis, lo que supone una capacidad instalada dedicada de 1,5 a 4 GW.

Por otro lado, Paraguay presentó la propuesta “Hacia la ruta del hidrógeno verde en Paraguay” y propone que este sea un vector energético que puede contribuir al desarrollo del sector energético del país.

En este paneo regional, claramente no puede faltar Brasil. Si bien no cuenta con una estrategia nacional, tiene un programa de Innovación y Desarrollo (I+D) sobre uso energético del hidrógeno, y colideró el Diálogo de Alto Nivel de Naciones Unidas de Energía, presentando un pacto energético sobre el hidrógeno como compromiso voluntario destinado a acelerar el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS 7).

Por su parte, Bolivia estableció un “Plan Estratégico para la Generación de Hidrógeno Verde” que impulsa el Ministerio de Hidrocarburos y Energías (MHyE), focalizado en una transición paulatina en diferentes fases.

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