De la refinería a Vaca Muerta: cómo Tisico se hizo lugar en la Patagonia.
Con bases en Añelo y Cutral Có, la empresa de servicios de mantenimiento y obras apuesta a sumarse a la cadena de valor del gas.
Después de años de recorrer la AOG Patagonia como visitantes, Tisico llegó al Espacio Duam, en Neuquén Capital, con stand propio. Bárbara Camilletti, directora de la empresa y presidenta de la Cámara de Empresas de Gran La Plata, contó que nacieron en la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, muy cerca del polo petroquímico.
Tisico es una empresa de servicios de mantenimiento y obras en todas las especialidades. Desde la región platense se expandió a Neuquén, donde hoy tiene bases operativas en Añelo y Cutral Có. Para el debut como expositores eligieron mostrar músculo: una zanjadora Trencor, uno de sus equipos pesados más importantes.
La máquina está pensada para el zanjeo en suelo duro, incluido el cemento indio, esa capa compacta que complica cualquier excavación en la región. Se usa en obras de oleoductos, gasoductos y acueductos, justo el tipo de trabajo que hoy se multiplica con los proyectos de evacuación de Vaca Muerta.
Tisico ofrece el servicio de zanjeo a las empresas que hacen obras de ductos llave en mano para las operadoras, que son el cliente final. Pero también puede encargarse de la obra completa de piping.
El abanico de especialidades es amplio: montajes industriales, piping, construcción de tanques, obras eléctricas y de instrumentación, siempre en el ámbito industrial. A eso se suma el mantenimiento de plantas. La operación, aclara, queda en manos de las operadoras; ellos son parte de la cadena de valor que la rodea.
“Hacemos que todas las cosas se mantengan en un estado seguro y operativo a lo largo del tiempo”, aseguró Camilletti en diálogo con +e. Es el core con el que nació la empresa en La Plata y el que nunca dejó de lado, aun cuando las obras industriales crecieron en escala.
El desembarco en la Patagonia tuvo una puerta de entrada concreta: la refinería de YPF en la zona de Cutral Có. Allí buscaban proveedores, y la experiencia de Tisico en el complejo industrial de La Plata, que Camilletti define como la planta más importante del país, les abrió el camino.
Esos contratos eran de largo plazo y exigían personal a disposición y presencia permanente. Así nació la primera base. Después, cuando “explotó” Añelo con el desarrollo de Vaca Muerta, la empresa siguió el movimiento de la industria y abrió su segunda base en el corazón del shale.
El próximo paso apunta a Río Negro. Con el proyecto de procesamiento y exportación de gas en el horizonte, la empresa ya empezó a insertarse en esa provincia. “Nuestra idea es acompañar ese proyecto, participar de la cadena de valor”, explicó Camilletti.
Camilletti es segunda generación. El fundador fue su padre, que estuvo al frente como administrador y presidente hasta su fallecimiento, en 2019. Hoy ella integra la dirección de Tisico junto a sus socios. Venía de la industria, pero desde la comunicación, así que fueron años de aprender mucho y de pedir ayuda.
Está acostumbrada a ser la excepción: es la única mujer en el directorio de la empresa y también en la comisión directiva de la cámara empresaria que preside. En los cargos directivos de la industria, esa presencia todavía no es habitual.
Su apuesta pasa por la diversidad: integrar géneros, edades y especializaciones, como le toca a ella al trabajar con perfiles técnicos. “Cuando está esa diversidad en los equipos de trabajo, son mucho más productivos y eficientes”, sostuvo.
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