MAP LATAM: "El RIGI acelera a Vaca Muerta, pero no alcanza para ordenar todo el modelo productivo"
Un informe de MAP LATAM reveló que Oil&Gas y Energía concentran más del 70% de las inversiones proyectadas en Argentina, impulsadas por el efecto del RIGI.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) se convirtió en una herramienta central para acelerar proyectos de petróleo, gas, energía y minería. En Vaca Muerta, su impacto ya se mide en decisiones de inversión, obras de evacuación, proyectos de exportación y planes de desarrollo que necesitaban más previsibilidad para avanzar.
Un informe de MAP LATAM, titulado “RIGI y políticas productivas. El atajo y el camino” plantea que Argentina tiene hoy un pipeline de inversión de unos US$ 440.000 millones en cerca de 140 proyectos superiores a los US$ 100 millones. Oil&Gas y Energía concentran más del 70% del monto, y Neuquén explica la mitad del total.
El dato confirma una tendencia conocida en la industria: el principal motor de inversión del país está en la Cuenca Neuquina. Vaca Muerta dejó de ser solo una formación de clase mundial para convertirse en el eje de los grandes desembolsos de capital.
El impacto del RIGI
Según el relevamiento, Oil&Gas concentra el 61% del pipeline, con unos US$ 270.400 millones, mientras que Energía aporta otro 14%, con US$ 63.400 millones. En conjunto, ambos sectores explican tres cuartas partes del mapa de inversiones.
En ese universo aparecen proyectos concretos que ya ordenan la agenda energética: el oleoducto Vaca Muerta Sur, los desarrollos de Argentina LNG, la ampliación de capacidad de transporte de crudo, los proyectos de infraestructura vinculados a evacuación de producción y los planes de expansión de operadores como YPF, Vista, Chevron, PAE, Pampa Energía, Tecpetrol y Shell, entre otros.
El RIGI no inventó esos proyectos. Lo que hizo fue mejorar las condiciones para que avancen más rápido. Esa es la clave del análisis de MAP LATAM: el régimen no creó competitividad donde no existía, sino que redujo la prima de riesgo argentino y permitió tomar decisiones que, sin ese marco, habrían demorado más.
La capitalización de Vaca Muerta
En el caso de Vaca Muerta, el informe marca una diferencia importante. El upstream petrolero ya tenía fundamentos sólidos, con break-even en torno a los US$ 45 por barril. Es decir: los proyectos de shale oil ya eran competitivos. El RIGI, en ese caso, no fue decisivo para hacerlos viables, pero sí mejoró la rentabilidad esperada y el marco financiero.
Distinto es el caso del GNL. Allí el régimen aparece como una condición mucho más estructural. Proyectos como Argentina LNG, que requieren contratos de largo plazo, financiamiento internacional, estabilidad tributaria y garantías cambiarias, difícilmente podrían avanzar sin un marco de previsibilidad a 30 años.
También hay un punto intermedio: la infraestructura. Oleoductos, gasoductos, plantas de tratamiento, terminales portuarias y sistemas de evacuación necesitan coordinación entre productores, transportistas, financistas y compradores. En ese segmento, el RIGI funciona como una señal de ordenamiento.
El poder de San Juan, Río Negro y Neuquén
Desde su reglamentación, el régimen acumula 36 proyectos presentados por casi US$ 93.000 millones, con 13 aprobados por unos US$ 27.000 millones. La minería lidera en cantidad y monto comprometido, pero Oil&Gas ya suma alrededor de US$ 24.000 millones y podría ganar peso con los incentivos incorporados para exploración y producción.
Neuquén aparece entre las provincias más relevantes dentro del mapa RIGI, junto con San Juan y Río Negro. En la región, el peso energético es evidente: Vaca Muerta concentra inversiones de desarrollo, evacuación y exportación, mientras Río Negro gana protagonismo por su rol potencial en infraestructura portuaria, GNL y proyectos vinculados al crudo.
El límite está en el derrame. MAP LATAM advierte que los proyectos traccionados por el RIGI son intensivos en capital, no necesariamente en empleo. El Gobierno estima más de 140.000 puestos directos e indirectos para los proyectos aprobados y en análisis, pero el informe señala que el crecimiento queda muy concentrado en territorios con recursos naturales.
Ese es el punto de fondo. El RIGI ayuda a acelerar sectores que ya tenían potencial: Vaca Muerta, cobre, litio, GNL e infraestructura energética. Pero no resuelve por sí solo el desafío de integrar esas inversiones con cadenas de valor más amplias, proveedores locales, empleo industrial y desarrollo regional sostenido.
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