crisis petrolera

Pandemia. A la espera de un acuerdo global

Mientras Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia restablecen relaciones para estabilizar el mercado petrolero, varios países que dependen del crudo piden conversaciones urgentes. La guerra de precios en el medio de la crisis del coronavirus.

Todos alterados y nadie es indiferente. El mercado petrolero no dio tregua estos días, entre la pandemia y la guerra de precios. Incluso, algunos analistas avizoraban un “barril a cero dólares” -aunque sí hubo países que tuvieron que vender crudo a pérdida-. La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ya es la peor pandemia contemporánea, la primera donde los países de todo el globo coordinaron acciones para frenar un virus que representa un enorme desafío para la comunidad científica y, consecuentemente, se derrumbó la economía por fuerte baja del consumo. Otros que se aprovecharon de los momentos de confusión fueron Rusia y Arabia Saudita, que al no llegar a un acuerdo en la cumbre en Viena entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y el grupo de países que no son miembros (que en conjunto se hacían llamar OPEP+), iniciaron una guerra de precios, elevando la producción de crudo a niveles innecesarios.

La caída del crudo fue estrepitosa, la peor en los últimos 18 años y que llevó al Brent, la referencia comercial para el petróleo de la Argentina, a oscilar entre los 23 y los 25 dólares para los contratos con vistas a mayo. Y seguía en baja. Hasta que apareció Estados Unidos.

La llamada de Trump

“La industria petrolera ha quedado devastada a nivel mundial”, afirmó el presidente Donald Trump. En su país se perdieron nada menos que 10 millones de empleos, en distintas industrias, en apenas 15 días. El sector petrolero también estaba fuertemente afectado por las dudas sobre el tiempo que durará la pandemia y el precio que tendrá el crudo a nivel mundial.

Si bien Trump quería reunir a los líderes petroleros y grandes empresas, hizo algo más fiel a su estilo: llamó directamente al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, lo trató de “amigo” en Twitter y el crudo repuntó un 20% en unos minutos este jueves. Los mercados respiraron.

“Acabo de hablar con mi amigo, el príncipe heredero de Arabia Saudita, quien habló con el presidente Vladimir Putin de Rusia, y espero que reduzcan la producción en aproximadamente 10 millones de barriles, y tal vez sustancialmente más. Si sucede, ¡será excelente para la industria del petróleo y el gas!”, dijo el presidente estadounidense en su red social favorita.

Trump se había referido anteriormente a la posibilidad de un nuevo acuerdo en el contexto de la disputa entre Rusia y Arabia Saudita, que no acordaron recortes en la producción para sostener el precio en torno a los 50 dólares. Esto provocó un contexto de crisis en la producción de petróleo, agravada por el auge de la pandemia del coronavirus, que frena las economías del mundo.

Esta semana, Trump calificó de “loca” la guerra de precios entre Moscú y Riad, y habló con su par ruso, Vladimir Putin, sobre el asunto. Las autoridades energéticas de ambos países mantuvieron reuniones más tarde y acordaron seguir las discusiones junto con otros grandes productores mundiales.

El presidente del Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés), Mike Sommers, indicó: “En este momento no estamos buscando subsidios gubernamentales o una intervención específica en la industria para lidiar con la reciente desaceleración del mercado”. Es que ese fue uno de los temas esta semana, una suerte de “barril Trump” para desacoplarse del tobogán internacional.

API se opone a los aranceles comerciales. Sin embargo, el grupo envió una carta al gobierno de Estados Unidos el 20 de marzo pidiendo un alivio de algunos requisitos regulatorios para garantizar la estabilidad de los suministros durante la crisis. El Ejecutivo anunció después el suavizamiento temporal de algunas regulaciones medioambientales.

Preocupación mundial

La guerra de precios de estos últimos días sacudió a todo el mundo empresarial; en tanto, los trabajadores miraban con preocupación el cuadro.

Mientras el barril rodaba por la pendiente, la puja de Rusia y Arabia Saudita aceleraba la caída del valor del crudo. Al cierre de esta edición, estamos viviendo los peores precios desde 2002. Arabia Saudita llamó a una reunión de emergencia de los países miembros de la OPEP y otros ajenos al grupo para lograr un acuerdo justo que estabilice el mercado petrolero.

Esta fue una buena señal para países que veían sus finanzas en picada. Los gobiernos de Nigeria, Angola, Argelia y Venezuela son “petrodependientes” y no pueden competir con los menores costos de los hasta hace poco aliados Arabia Saudita y Rusia. El Reino Saudí llegó a decir que 30 dólares era un precio razonable. Congo le pidió a la OPEP una ronda de conversaciones urgentes para que los países que integran el cartel no caigan en recesión.

Venezuela, con un liderazgo débil de Nicolás Maduro, está endeudada con bonos de China y por eso busca apoyo en el gigante asiático pese a la crisis del coronavirus, y más con el bloqueo energético que le aplicó Estados Unidos.

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-> Un continente expectante

Precio sostén. En la Argentina discuten el precio sostén, una medida tomada en otros tiempos cuando el precio del crudo caía por el suelo.

México respira. “Buena noticia que EE.UU., Arabia Saudita y Rusia, que son grandes productores, estén en la misma ruta”, dijo la secretaria de Energía de México, Rocío Nahle en Twitter.

Ecuador echa mano en sus reservas. El Banco Central del Ecuador utilizó reservas en oro para obtener liquidez por u$s 300 millones. El ex integrante de la OPEP también sufre las variaciones del crudo.

Colombia, a la baja. Fitch le mantuvo en negativo la perspectiva crediticia a Colombia por el coronavirus y la caída del petróleo.

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