Combustibles

Naftas: ¿por qué suben y cómo impacta en Vaca Muerta?

Hace ocho meses que no había incrementos en los precios en el país. Las productoras amortiguan algo mejor el impacto de la caída de la demanda.

La suba del 4,5% en los combustibles rompe con ocho meses en los que no se registraban aumentos. El gobierno nacional había congelado los precios en los surtidores para evitar posibles subas inflacionarias en los primeros meses de su gestión.

Sin embargo, la situación contribuyó a generar un peor contexto en uno de los sectores industriales más fuertes del país, el conformado por las petroleras y las refinadoras.

El caso que permite entender el tipo de dilema que tenía delante el gobierno nacional es el de YPF. La compañía controlada por el Estado nacional tiene el 54% del mercado de los combustibles. Por el contrario de lo que se suele creer, se trata de una comercializadora de naftas que produce petróleo. Es decir, su principal nicho de negocios no es la venta de crudo (si bien tiene un enorme potencial para poder profundizar esa veta) sino la de combustibles.

De ahí proviene el grueso de los recursos que luego vuelca en sus operaciones en todos los yacimientos petroleros del país. El petróleo que obtiene en sus pozos va a sus tres refinerías (Plaza Huincul, Luján de Cuyo y La Plata), y luego a las estaciones de servicio ya procesado como combustible.

El precio estancado de las naftas implica, en los hechos, menos recursos para que la petrolera pudiera perforar en áreas como las de Vaca Muerta. Los 2000 millones de dólares que invirtió hasta el 2019 perforando sus kilométricos pozos son fondos que llegan de la venta de combustibles. Lo mismo ocurre, en buena medida, con otras petroleras que también refinan el petróleo que producen.

YPF, como el resto de las productoras y refinadoras, tiene el grueso de sus costos en dólares. La falta de actualización de los precios en surtidores implica que no pueda poner su ecuación de egresos en línea con la devaluación del peso.

Dicho de otro modo: si el dólar o el crudo aumentan sin un correlato en surtidores pierde dinero. Cuando se habla de "atraso" en el valor en los surtidores se habla de eso: de cómo una empresa obtiene menos por un producto que en rigor le sale más.

Así, con la misma cantidad de pesos que obtiene por litro de nafta debe afrontar una operación con costos en dólares más caros en el mercado de cambio en coyunturas económicas como la actual.

Para el gobierno nacional, encarar la evaluación de una suba implica entrar en un dilema. Aumentar los combustibles podría modificar precios en las góndolas, vía el transporte de mercaderías. Al mismo tiempo no subirlos afecta las cuentas de YPF, de la que que controla el 51% de las acciones. El control del paquete accionario podría no ser lo verdaderamente gravitante (si bien lo es); lo determinante es que sin cambios en el precio a la larga tensionaría las finanzas de una empresa que podría ser vital para la obtención de dólares para toda la economía a la salida de la pandemia.

En paralelo a toda esta situación el sector petrolero viene experimentando una caída histórica este año.

El precio del crudo cotizaba a fines de febrero en torno a los 60 dólares. Desde entonces a esta parte, el Brent, el petróleo de referencia para el país, llegó a ubicarse por debajo de los 20 dólares para estabilizarse en el último mes en torno a los 40/45, su valor actual.

Esta variación también afectó el negocio de las refinadoras, aquellas empresas que compran el crudo para fabricar sus combustibles. Durante buena parte del año no pudieron comprar el petróleo al precio menor de la cotización a nivel mundial, ya que durante los últimos tres meses rigió un valor interno de 45 dólares en Argentina.

Se trata del barril criollo, con el que Nación buscó tender un alivio a provincias productoras para evitar que caigan sus regalías por la producción de crudo.

Con el precio planchado en los surtidores, tampoco las refinadoras pudieron usufructuar ese menor valor internacional del crudo para ampliar ganancias en sus ventas por cada litro de naftas que vendían. Estaban obligadas a comprar a un precio mayor en el mercado interno que el que podrían haber adquirido afuera. Lo tenían prohibido, una decisión que buscó proteger la producción argentina.

Por eso, el incremento actúa como una forma de alivio para la situación de las petroleras y las refinadoras, en el caso de Neuquén, dos motores económicos con impacto en el nivel de actividad.

Con todo, hoy el principal problema es la demanda. Es decir, todo lo menos que se vende de combustible en el país por las condiciones de la circulación que impone la cuarentena.

La flexibilización de la cuarentena está actuando ahora como un moderador de esa crisis nunca vista, que, de todos modos, en su foto actual, implica una caída del 35% en las ventas de naftas de YPF respecto de la etapa previa al auge de la pandemia.

Muy probablemente el 4,5% de aumento promedio en las naftas no sea la solución para las petroleras. Pero impone cierto alivio en sus cuentas de cara a lo que viene.

El país tiene un desafío que toma la forma de un debate pendiente: pasa por estudiar verdaderamente el impacto del valor de las naftas en la formación de precios de la canasta básica. Si no lo hace el debate del precio de los combustibles será una suerte de fatídica reiteración que deja de lado un aspecto central de la relación entre el sector energético y la economía.

Naftas: el precio y sus ocho meses en el freezer

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