Arena

Los desafíos de la arena rionegrina para llegar a Vaca Muerta

YPF inició un ensayo con arenas de una cantera ubicada en la zona del Valle Inferior. Aún debe evaluar su calidad para luego ver su rendimiento y economicidad en los pozos.

En busca de una fuente cercana de abastecimiento de un insumo clave para los pozos de Vaca Muerta, YPF comenzó a enviar arena proveniente de una cantera de Río Negro hacia la provincia de Entre Ríos para procesarla y analizar su calidad.

Se trata de un primer ensayo que busca determinar la viabilidad del uso de la arena rionegrina como agente sostén de las fracturas que permiten poner en producción el shale neuquino.

La petrolera bajo control estatal tiene en la provincia mesopotámica una planta de lavado y clasificación donde procesa la arena en el predio El Mangrullo, en la localidad de Islas del Ibicuy. Hasta allí se dirigieron el domingo pasado unos 30 camiones con las bateas cargadas de arena de la zona del Valle Inferior de Río Negro para ser sometidas a un proceso de lavado, secado y estudio de sus propiedades.

La arena rionegrina todavía tiene un largo camino por recorrer antes de llegar a ser utilizada en las fracturas. En primer lugar, debe pasar las pruebas de calidad.

El gobierno de la Provincia de Río Negro firmó un convenio con la Cámara de Transporte de Río Negro (Cepatacal) y la Cámara de Propietarios de Camiones de Neuquén para que las pymes del sector participaran del traslado de la arena hacia Entre Ríos.

La arena de fractura es uno de los principales insumos utilizados en la industria del shale, y puede llegar a representar hasta el 30 por ciento del costo de completación de un pozo no convencional en Vaca Muerta.

Aproximadamente el 80% de las arenas silíceas nacionales que se utilizan en los yacimientos neuquinos proviene de Entre Ríos, y el resto de Chubut.

Si bien en los últimos años se sustituyeron las importaciones por arenas naturales nacionales, es complejo abastecer con recursos locales el incremento de la demanda por las limitaciones en canteras y plantas de producción, la baja calidad de los recursos y dificultades logísticas.

La arena utilizada por la industria petrolera debe tener determinadas características de esfericidad y resistencia a las altas presiones de la formación geológica.

Ahorro en flete

Gran parte del costo de ese insumo corresponde al flete. Por eso, desde hace varios años las operadoras se encuentran investigando posibles canteras de Neuquén y Río Negro. Hallar el agente sostén en el patio de las operaciones significaría un increíble salto en la competitividad de Vaca Muerta.

El proyecto de YPF con las arenas que extrae de una cantera ubicada en tierras fiscales de Valle Inferior rionegrino aún está en una etapa inicial de ensayo. Según pudo averiguar +e, se trata de una arena clase B, por lo tanto es necesario hacer estudios para determinar si es rentable su uso.

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Todavía tiene un largo camino por recorrer antes de llegar hasta las fracturas. En primer lugar, debe pasar las pruebas de calidad. Luego, se debe someter a pilotos en pozos para determinar si el ahorro en los costos de flete se justifica a la hora de la productividad generada. Como todos los procesos en el shale, tendrá que pasar el tamiz de la economicidad.

En materia de agente sostén, así como también en otros aspectos de competitividad de costos, Vaca Muerta corre por detrás del Permian de Estados Unidos, donde han logrado contar con canteras a 100 kilómetros a la redonda de los yacimientos. Las arenas nacionales que se utilizan en Vaca Muerta se ubican a 750 kilómetros (Gaiman, Chubut) y 1300 kilómetros (Entre Ríos). Lograr una fuente de abastecimiento cercana, a unos 300 kilómetros de Añelo, sería un gran avance para la industria.

En lo que va de 2021, se han consumido 13.572 toneladas de arena por pozo, un 68% más que el año pasado.

El consumo de arena por pozo crece año a año, acompañando la curva de aprendizaje de las operadoras para mejorar la productividad del shale.

El récord se produjo en 2019, con 1.403.624 toneladas, un 32,7% más que el año anterior, cuando se utilizaron 1.057.457 toneladas. Por efecto de la pandemia de coronavirus, que derivó en la paralización de las actividades de perforación y completación de pozos, el año pasado la cifra se derrumbó hasta las 355.657 toneladas.

Sin embargo, el dato que explica que Vaca Muerta haya seguido batiendo récords de producción en plena pandemia es el incremento constante en la longitud de las perforaciones y de la cantidad de agua y arena inyectadas por pozo. En lo que va de 2021, se han consumido 13.572 toneladas de arena por pozo, un 68% más que el año pasado y casi el doble de las 7.755 toneladas de 2019.

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