2025: el año del acero en Vaca Muerta
El sector cerró con un superávit comercial récord y se afianzó como el segundo generador de divisas, detrás del agro. El destrabe del transporte y el avance del GNL marcaron el pulso de la industria.
El 2025 quedó inscripto en la historia petrolera argentina como el año en el que el midstream alcanzó al upstream y apuntaló el crecimiento productivo de Vaca Muerta. El balance de los doce meses ofrece una certeza que los mercados internacionales y los decisores observan con atención: el riesgo de evacuación disminuyó de forma drástica. La inauguración de obras críticas, sumada a un récord de producción que alcanzó los 865.000 barriles diarios de petróleo a nivel nacional, posiciona a la cuenca neuquina como un activo exportador confiable y previsible.
La narrativa del éxito operativo del 2025 se cimenta sobre obras clave. La puesta en marcha del proyecto “Duplicar” de Oldelval durante el primer semestre funcionó como la llave maestra que descomprimió el sistema. Sumó 50.000 metros cúbicos diarios de capacidad de transporte hacia el Atlántico, una magnitud que permitió eliminar el fantasma del “prorrateo” que durante 2023 y 2024 obligó a las operadoras a cerrar el grifo de pozos productivos por falta de espacio en los caños.
La ecuación logística se completó en la costa bonaerense con la inauguración de la ampliación de la terminal de Oiltanking Ebytem en Puerto Rosales. El corte de cintas del nuevo muelle, apto para operar con buques de gran porte como los Suezmax y Aframax, junto a la incorporación de tanques de almacenamiento que elevaron la capacidad total del complejo, validó la salida comercial del crudo incremental. La sincronización entre el bombeo desde Allen y la carga en Rosales fue el hito logístico del año.
Producción récord de Vaca Muerta
La respuesta de las operadoras ante la disponibilidad de infraestructura fue inmediata. La producción de petróleo de la Argentina cerró el año cerca de los 865.000 barriles diarios, una cota histórica impulsada casi con exclusividad por el shale oil. Ese volumen consolida un saldo exportable estructural que ya impacta en la balanza comercial.
Mientras el crudo fluye hoy hacia Bahía Blanca, la industria aceleró este año la construcción de la autopista del futuro. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), liderado por YPF, se consolidó como la obra de infraestructura privada más ambiciosa del siglo. La traza que conecta la zona núcleo de Vaca Muerta con Punta Colorada, en la provincia de Río Negro, promete modificar la geografía exportadora de la región.
El despegue del GNL
Si en el petróleo la carrera fue por los caños, en el gas natural el 2025 fue el año de la definición estratégica. La industria pareció consensuar una hoja de ruta dividida en tres “góndolas”: abastecimiento interno, integración regional y licuefacción (GNL).
En el frente del GNL, se observaron dos velocidades. Por un lado, el consorcio liderado por Pan American Energy (PAE) y Golar LNG en sociedad con Pampa, YPF y Harbour protagonizó el hito comercial al sellar un acuerdo vinculante con la estatal alemana SEFE (Securing Energy for Europe). Este contrato no solo asegura la colocación de los volúmenes futuros, sino que valida ante el sistema financiero internacional la viabilidad del gas argentino en el exigente mercado europeo.
En paralelo, el “proyecto país” impulsado por YPF elevó la vara de la ambición. La ingeniería financiera quedó en manos del gigante JP Morgan, con el mandato de estructurar una inversión de capital de 12.500 millones de dólares.
La integración regional también ganó tracción impulsada por la necesidad de Brasil y el declive irreversible de la producción en Bolivia. Tras la reversión del Gasoducto Norte, Vaca Muerta comenzó a fluir hacia tierras brasileñas, primero con la apertura de mercados por parte de TotalEnergies, y luego con otras grandes productoras con activos en Neuquén.
Sobre fin de año comenzó a tomar forma una idea de iniciativa privada del consorcio brasileño GasBra, que busca conectar Vaca Muerta directamente con el cinturón industrial de San Pablo a través de la construcción de un gasoducto dedicado de 1.630 kilómetros para transportar 30 millones m3 diarios. La discusión ya no es si el gas argentino llegará a Brasil, sino a través de qué infraestructura y bajo qué condiciones contractuales se reemplazará al gas boliviano.
Mientras tanto, el vínculo con Chile aprovecha la infraestructura existente. Pluspetrol solicitó capacidad de transporte en firme en una Open Season de TGN con vigencia hasta el año 2078, toda una señal de confianza hacia la madurez de la relación comercial entre Neuquén y el país trasandino.
El impacto en la balanza comercial
El correlato macroeconómico del crecimiento productivo de Vaca Muerta, que en 2025 batió mes a mes su techo histórico de producción de petróleo, se reflejó en las cuentas nacionales con una contundencia inapelable. El complejo energético se consolidó oficialmente como el segundo mayor generador de divisas de la economía argentina, y aportó una columna de estabilidad a la balanza de pagos que comienza a independizarse de los ciclos climáticos del agro.
Para 2026, el dato clave es la cotización internacional del petróleo. Con un barril de Brent estimado entre 55 y 60 dólares, el escenario de “meseta baja” representa un desafío crítico para Vaca Muerta. Ese escalón de precios presionará la rentabilidad, y obligará a las operadoras a mejorar su eficiencia y reducir costos para mantenerse competitivas, y marcará el pulso de la actividad.
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