Vaca Muerta: entre la "locomotora" exportadora y los límites de su impacto en la economía
En Vaca Muerta Insights 2026, especialistas coincidieron en que el desafío pasa por construir capacidades y sostener reglas de juego que permitan escalar el desarrollo.
Desde hace tiempo que Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en una pieza central del esquema económico del país. Pero el interrogante que empieza a tomar fuerza es otro: qué hacer con ese potencial. Ese fue el eje de uno de los paneles de Vaca Muerta Insights 2026, donde Nicolás Gadano, de Empiria Consultores; Juan Carlos Hallak, economista; y Marianela Villegas, fundadora de Consultora MV cruzaron miradas sobre el impacto que puede tener el no convencional en la economía.
En ese marco, Gadano aludió a la idea de la formación como “locomotora”. Pero advirtió que esa potencia puede convertirse en un problema si se la sobrecarga de objetivos. “Si nos pasamos con los vagones corremos el riesgo de que ese tren vaya muy despacio, que no pueda ni siquiera arrancar o que descarrile”, señaló.
En esa línea, vinculó el debate con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). A diferencia de otros esquemas promocionales, sostuvo: “El éxito del RIGI es que las condiciones que hoy parecen excepcionales sean condiciones generales para todas las empresas”. Y subrayó la necesidad de eliminar distorsiones como el cepo cambiario o impuestos que afectan la inversión.
El aporte de Vaca Muerta, en perspectiva internacional
Hallak coincidió en la necesidad de moderar expectativas y propuso ubicar el fenómeno en escala global. Comparó el potencial exportador argentino con casos como Noruega o Australia para dimensionar su impacto real. “Nos va a ayudar un montón Vaca Muerta pero no podemos pedirle que traccione a todo el país”, afirmó.
El economista ilustró su punto con cifras. Incluso en escenarios optimistas, el salto en exportaciones per cápita quedaría lejos de los niveles de economías desarrolladas basadas en recursos naturales. En ese marco, advirtió sobre dos riesgos: que la centralidad del shale opaque el desarrollo de otros sectores y que sus efectos macroeconómicos -como la apreciación cambiaria- condicionen a otras industrias.
Aun así, planteó que el desafío no pasa por prescindir de esa “locomotora”, sino por encontrar un equilibrio en su articulación con el resto del entramado productivo. “No tiene sentido que vaya sola”, sostuvo, y propuso políticas más sofisticadas que los tradicionales esquemas de “compre nacional”, como la formación de recursos humanos, la mejora en estándares de calidad y la internacionalización de proveedores.
Empleo: el cuello de botella que condiciona el crecimiento
Desde otra perspectiva, Villegas puso el foco en uno de los puntos críticos del desarrollo: el capital humano. Según detalló, las proyecciones hacia 2030 anticipan unos 40.000 empleos directos en operadoras y más de 140.000 en servicios y proveedores, cifras que exponen una brecha creciente entre oferta y demanda laboral.
“Estamos frente a un cuello de botella. Estamos a contrarreloj”, advirtió. La consultora señaló que hoy no existen suficientes perfiles formados localmente para abastecer esa expansión y cuestionó la falta de especialización en la oferta educativa. “Tenemos el know-how, tenemos la tecnología, pero hay algo que es fundamental y tiene que ver con la gente”, remarcó.
En ese sentido, planteó la necesidad de acelerar la formación técnica y profesional en la región, con mayor articulación entre empresas, universidades e institutos. También destacó el rol de iniciativas como el Instituto Vaca Muerta, aunque consideró que resultan insuficientes frente a la magnitud del desafío.
Las reglas de juego, claves para sostener las inversiones
En el plano institucional, Gadano destacó la importancia de la coordinación entre Nación y provincias para consolidar un marco de previsibilidad. Indicó que, pese a los vaivenes macroeconómicos, el sector hidrocarburífero mantiene cierta continuidad en sus reglas, un activo clave frente a los inversores.
Hallak, por su parte, apuntó a la necesidad de consolidar la estabilidad macroeconómica como condición central de esa confianza. “La confiabilidad principal es la sostenibilidad macroeconómica”, sintetizó, y agregó que el desarrollo de un entramado más robusto de proveedores también depende de iniciativas del sector privado, no solo de políticas públicas.
Villegas cerró con una advertencia que atravesó todo el panel. “Estamos en un momento clave”, sostuvo, y llamó a una articulación entre Estado, empresas e instituciones educativas.
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