Empleo en Vaca Muerta: el desafío silencioso que condiciona el crecimiento del sector
La expansión de la cuenca neuquina abre oportunidades, pero también expone una brecha entre la demanda de empleo y la formación disponible en la región.
Desde hace varios años, el desarrollo de Vaca Muerta se posiciona como una de las principales palancas para dinamizar la economía argentina, impulsar exportaciones y consolidar al país como un actor relevante en el escenario energético global. Sin embargo, detrás de ese potencial empieza a tomar fuerza un desafío estructural que gana centralidad entre los actores del sector, vinculado a la disponibilidad de talento calificado necesario para sostener el crecimiento.
Ese fue uno de los puntos que atravesó el panel sobre empleabilidad en Vaca Muerta Insights 2026, el evento organizado este martes por La Mañana de Neuquén, Más Energía y Econojournal. En el marco del encuentro, Marianela Villegas, fundadora de la Consultora MV y especialista en recursos humanos en la Patagonia, puso el foco en una problemática que, según advirtió, podría convertirse en un cuello de botella para la expansión del sector.
“Vaca Muerta es una gran oportunidad tanto para la zona como para el país”, señaló al inicio de su exposición. No obstante, enseguida puso el foco en el problema de fondo: “Con respecto a lo que es el tema de la empleabilidad, desde la consultora investigamos diferentes fuentes. Lo llamativo es que no hay datos actualizados. Esto ya es un indicador”.
Formación técnica: avances y límites en la industria
Según detalló Villegas, las proyecciones disponibles, elaboradas por entidades como el IAPG y la Fundación YPF, permiten dimensionar la magnitud de la cuestión. Para 2030, el denominado “primer anillo”, vinculado a las compañías operadoras, demandaría unos 40.000 empleos directos. A eso se suma un “segundo anillo”, compuesto por empresas de servicios y proveedores, que podría superar las 140.000 posiciones, explicó la experta.
“Estamos frente a un cuello de botella, a contrarreloj con respecto a este tema. No tenemos hoy las personas para poder abastecer toda esa demanda, no localmente”, advirtió. De acuerdo a su mirada, la propuesta no pasa sólo por incorporar gente de otros lugares, también es necesario formar y fortalecer perfiles a nivel regional.
“El foco, a mi criterio, está en acelerar todo lo que tiene que ver con la formación técnica y profesional y darle impulso a la zona. Tenemos el know-how, tenemos los equipos y la tecnología, pero hay algo que es fundamental y que tiene que ver con la gente. Porque es la gente la que hace la diferencia entre los resultados de una compañía y de la otra”, subrayó.
La propuesta del Instituto Vaca Muerta
En paralelo a este diagnóstico, el sector comienza a desplegar respuestas. Una de las más recientes es la puesta en marcha del Instituto de Formación Técnica Vaca Muerta (IVM), inaguruado en el Polo Tecnológico de la ciudad de Neuquén y concebido como una plataforma específica para capacitar perfiles orientados al upstream.
El nuevo edificio, de 2.625 metros cuadrados, cuenta con salas de simuladores, laboratorios de química aplicada y automatización, talleres y aulas diseñadas para formación técnica intensiva. La oferta académica incluye siete trayectos clave, como perforación, fractura, producción y mantenimiento, con cursos de corta duración, de aproximadamente cuatro meses.
Uno de los elementos distintivos es el pozo escuela de Río Neuquén, donde los estudiantes podrán entrenarse en condiciones operativas reales, una herramienta poco frecuente incluso a nivel regional y que apunta a reducir la curva de aprendizaje en campo. Según información de YPF, la convocatoria inicial reflejó el interés que despierta el sector, con más de 17.000 inscriptos para una capacidad estimada de entre 2.000 y 3.000 egresados por año.
Trabajar en Vaca Muerta: especialización pendiente
Villegas retomó ese punto al plantear que, si bien el instituto constituye una buena señal para la formación de talento en la industria, no alcanza por sí solo para resolver el problema de fondo. “La pregunta es: ¿qué foco le estamos dando a la gente? Creo que el Instituto Vaca Muerta es un claro indicador de esto, de qué estamos necesitando, pero necesitamos más que eso”, afirmó.
En su análisis, uno de los déficits principales radica en la estructura educativa actual. “En la zona, actualmente, tanto los colegios técnicos como las universidades están teniendo formaciones muy generalistas. No hay una especialidad, no hay especialidades en lo que es el sector energético. Es importante comenzar a actualizar los planes de estudio”, sostuvo.
La especialista también retomó planteos que circulan entre referentes del sector, como el énfasis en el capital humano señalado por directivos de compañías operadoras. En esa línea, insistió en priorizar el desarrollo de talento local en Neuquén y Río Negro.
“Estamos en un momento clave. Hay muchos actores que tienen que sentarse a trabajar mancomunadamente, desde el gobierno, las compañías operadoras, las empresas de servicios, las universidades, las instituciones técnicas, con certificaciones con validez nacional”, enumeró.
Y concluyó: "Esto es un trabajo que tenemos que hacer todos y poder trabajar en esto mancomunadamente para que realmente se logre poder alcanzar lo que se pide de cara al 2030”.
En esta nota
Te puede interesar












