Licitación Vaca Muerta 2026: cuáles son los mejores bloques exploratorios de GyP
Neuquén relanza la exploración con la licitación de 15 bloques en Vaca Muerta a través de GyP. Análisis de las áreas más atractivas y las reglas de adjudicación.
Neuquén licitará en agosto 15 áreas no convencionales a través de la estatal GyP, en busca de motorizar más inversiones en Vaca Muerta y reactivar la frontera exploratoria. El gobierno provincial lanzó la convocatoria pública nacional e internacional para la "Ronda 1/2026" que permanecerá abierta hasta el 10 de agosto de 2026 para la presentación de ofertas.
La apertura de sobres ocurrirá apenas nueve días después, el 19 de agosto. El esquema de adjudicación divide las áreas en cinco clústeres definidos por sus características geológicas y su proximidad a la infraestructura existente, un dato vital en el negocio del no convencional. Un informe reciente de la consultora Economía & Energía desmenuza el mapa y revela cuáles son las áreas con mayor potencial.
Las joyas de la licitación
El Clúster Central conforma el activo más codiciado de la licitación. Contiene un único bloque, Pampa de las Yeguas Noreste, pero agrupa las mejores características técnicas de la ronda. Cuenta con apenas 52 kilómetros cuadrados de superficie y se ubica en la ventana de transición de gas condensado a crudo. Su principal ventaja competitiva radica en el bajo riesgo exploratorio: el área limita al sur con El Orejano y al norte con Rincón de la Ceniza, dos yacimientos en plena producción comercial.
GyP tomó nota de este potencial y asignó al bloque Central el coeficiente técnico más alto de la compulsa. La empresa provincial fijó un tope de bonus incremental de un millón de dólares para esta área, la cifra más elevada de toda la serie. Las operadoras saben que aquí las chances de fracaso son mínimas.
El Clúster Noroeste representa el segundo gran foco de atracción. Agrupa los bloques Corralera Sur, Corralera Noreste, Corralera Noroeste y Curamhuele. Los tres primeros se posicionan en la ventana de crudo más oleoso y disfrutan de una ubicación privilegiada cerca del hub norte. Las empresas valoran especialmente la logística de este sector, que ofrece cercanía inmediata a los ductos de Oldeval y OTASA para la evacuación fluida del crudo.
Curamhuele, el cuarto bloque del grupo, plantea un escenario diferente. El área se asienta en la ventana de gas condensado a seco y bordea el frente de la Cordillera de los Andes. Esta ubicación eleva drásticamente el desafío exploratorio y demanda inversiones más agresivas.
El desafío geológico
No todos los bloques ofrecen un camino allanado. El Clúster Sudeste (Cerro Partido Este, Santo Domingo II, Chasquivil Sur y El Corte) exhibe el perfil más gasífero, pero también la mayor complejidad estructural. El bloque "El Corte" expone este problema con crudeza. El área descansa sobre el frente de deformación de la cuenca, una falla tectónica que ensucia la interpretación de la sísmica 3D. Esta alteración geológica complica el trazado y la perforación de las ramas horizontales de los pozos.
El panorama se vuelve aún más incierto en los extremos del mapa. El Clúster Frontera agrupa a Totoral Este y La Hoya, bloques sumergidos en la ventana de petróleo volátil pero aislados de cualquier desarrollo comercial. El riesgo exploratorio aquí toca su techo. Las empresas solo cuentan con datos de pozos antiguos o marginales para delinear sus estrategias.
El Clúster Noreste completa la oferta con La Tropilla I, Cerro Avispa Sur, Cerro Avispa Norte y Águila Mora Noreste. Aunque se ubican en la ventana de petróleo, enfrentan una severa complejidad por su cercanía al complejo volcánico Auca Mahuida. Los bloques de Cerro Avispa generan dudas profundas en la industria: más de la mitad de su superficie queda fuera del límite oriental de Vaca Muerta, un factor que compromete su viabilidad comercial.
El modelo "carry" y la fórmula ganadora
Neuquén diseñó condiciones contractuales estrictas para la Ronda 1/2026. Las empresas ganadoras asumen de forma integral el riesgo exploratorio y deben presentar un plan de trabajo sólido. La etapa de exploración otorga plazos de hasta ocho años, divididos en dos períodos de cuatro. Si el operador declara la comercialidad del bloque, la provincia otorga la concesión de explotación por un plazo de 35 años.
El pliego exige un bono de acceso mínimo e innegociable de 500.000 dólares. A partir de allí, la contienda entra en el terreno de las regalías. Las empresas deben partir de una base del 15% y pueden ofertar hasta tres puntos porcentuales adicionales, con un tope máximo del 18%.
El éxito de las ofertas depende de una fórmula polinómica exacta diseñada por la provincia. El sistema de evaluación prioriza el compromiso de actividad, medido en Unidades de Trabajo de 5.000 dólares cada una. El porcentaje de asociación sin riesgo financiero para la provincia resulta vital en este cálculo:
Puntaje = (0,7 ×Carry para GyP+ 1,15 ×Regalías adicionales) ×Actividad exploratoria comprometida + Bono adicional ofrecido/5.000
El famoso esquema de "carry" otorga a GyP una participación estratégica del 10% al 20% en cada bloque. La estatal neuquina no desembolsa un solo dólar durante la exploración. El multiplicador de 0,7 en la fórmula oficial incentiva a las privadas a ofrecer mejores condiciones societarias para la provincia. Las compañías que entreguen un mayor porcentaje de asociación y sumen regalías adicionales potenciarán el peso de sus inversiones comprometidas, y se asegurarán así el puntaje necesario para quedarse con las áreas más rentables del no convencional.
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