Turbinas de gas en una planta de generación propia, opción de los centros de datos ante las demoras de la red. (Reuters)
En EE.UU., 37 de 38 medidas sobre centros de datos de IA limitaron su avance. ¿Cuánto resiste el boom?
El 3 de noviembre de 2026, votantes de California, Florida, Illinois, Kansas, Maine, Nevada, Nueva Jersey, Dakota del Norte, Ohio y Wisconsin resolvieron 41 medidas vinculadas con centros de datos de Inteligencia Artificial. Según Scientific American y el diario The Washington Post, al día siguiente casi 40 tenían resultado negativo.
Los números locales muestran la dimensión del rechazo. En Wells (Maine), más del 80% aprobó una moratoria retroactiva de 180 días. En Kansas, El Dorado impuso una prohibición de 10 años a los centros de datos de alto impacto y a ciertas instalaciones de almacenamiento en baterías, por 71% a 29%. Emporia aprobó una prohibición por 60% a 40%, y Ottawa vetó las instalaciones de más de 25 megavatios, por 69% a 31%. La única victoria del sector llegó en Harwood (Dakota del Norte), donde los votantes rechazaron, por cerca de tres a uno, una revisión adicional para proyectos industriales. Allí ya se construye Polaris Forge 2, un centro de US$ 3.000 millones.
La reacción excede el plano municipal. Una encuesta a boca de urna de NBC, citada por TIME, indica que el 56% de los votantes consideró la IA y los centros de datos un factor “crucial o importante” en su voto al Congreso. Según Scientific American, los gobernadores electos Gina Hinojosa (Texas), Keisha Lance Bottoms (Georgia) y Amy Acton (Ohio), los tres demócratas, convirtieron la regulación de estas instalaciones en eje de campaña. En Arizona, TIME recoge que el demócrata Amish Shah prometió evitar que se construyan centros de datos.
Texas, el mercado de mayor crecimiento del país, concentra la incertidumbre. MIT Technology Review informa que el gobernador Greg Abbott ordenó el 21 de septiembre a un regulador clave frenar los permisos. El medio advierte, además, que cumplir las promesas de campaña resultará más complejo que formularlas.
Mientras tanto, el gasto no cede. Según el análisis de Decoding Discontinuity, las guías de inversión de capital para 2026 de las cuatro grandes suman US$ 720.000 a 740.000 millones: unos 220.000 millones en Amazon, 195.000 a 205.000 millones en Alphabet, cerca de 170.000 millones en Microsoft y 135.000 a 145.000 millones en Meta. El mismo informe señala que, en el tercer trimestre, solo Microsoft generó flujo de caja operativo superior a su gasto de capital.
La capacidad instalada ya es considerable. Epoch AI estima que el mayor centro de IA rastreado, Anthropic-Amazon en New Carlisle, alcanza 1.037 MW de potencia IT actual, seguido por Colossus 2 (unos 946 MW) y Stargate Abilene (unos 824 MW). Epoch cubre 96 centros y calcula que su base abarca el 45% de la capacidad global de cómputo de IA desplegada, con un intervalo de confianza del 90% de 30% a 78%.
La electricidad es el límite físico. Según BloombergNEF, citada por Discovery Alert, la proyección de demanda de centros de datos en EE.UU. para 2035 subió de 106 GW a 194 GW en unos siete meses, pero esa cifra cuenta proyectos en cartera, no consumo real.
El financiamiento muestra tensión. Según Reuters, a mediados de octubre los bonos de CoreWeave cotizaron como deuda en dificultades, con una deuda cercana a US$ 50.000 millones (dato de LSEG) y un seguro contra impago de unos 1.200 puntos básicos. Aún así, analistas citados por una fuente de mercado no ven tensión generalizada, porque la deuda ligada a la IA sigue siendo una porción pequeña del mercado de bonos corporativos.
LSEG registra que Alphabet, Amazon, Meta y Oracle emitieron más de US$ 228.000 millones en bonos hasta el 13 de octubre, más del doble que en todo 2025.
El debate tambien llega a la Patagonia. De hecho, el 10 de octubre de 2025, OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de intención para Stargate Argentina: inversión de hasta US$ 25.000 millones y capacidad de hasta 500 MW. Emiliano Kargieman, socio de Sur Energy, lo definió ante medios locales como una vía para ser “líder regional en infraestructura y soberanía tecnológica para la inteligencia artificial”. Sam Altman, según DCD, se declaró “orgulloso de anunciar el lanzamiento de Stargate Argentina”.
Sin embargo, un año después, el panorama sigue difuso y lo cierto es que no hay información concreta sobre el proyecto. La ubicación tampoco se definió: Neuquén, Río Negro y Chubut figuran entre las provincias en estudio.
Todo parece indicar que el debate se desplazó de la factibilidad técnica a la licencia social. Con votos adversos en EE.UU., límites eléctricos y crédito más caro, cada proyecto, incluido el patagónico, tendrá que demostrar que sus beneficios compensan sus costos.
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