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Suba del 60% en biocombustibles y más presión en surtidores

Nación autorizó un incremento en la tonelada de biodiesel y bioetanol, que forman parte del corte obligatorio del gasoil y las naftas.

El gobierno nacional autorizó una suba del 59% en el valor de la tonelada de biodiesel, un combustible que obligatoriamente es parte del corte del gasoil. La suba impactará en precio en los surtidores. Al mismo tiempo, modificó el precio del bioetanol de caña que se mezcla con las naftas. En este caso, se trata de un aumento de 33% solo en enero.

La definición llegó a través de dos resoluciones de la Secretaría de Energía de la Nación, publicadas este lunes en el Boletín Oficial de la Nación.

A través de la resolución 1/2020, la tonelada de biodiesel que costaba 48.533 pesos pasa a valer 77.300 pesos. Sin embargo, dará también nuevos saltos mensuales para llegar a 92.558 pesos en mayo, cuando totalice una suba acumulada del 90,6% respecto del inicio del año.

En simultáneo, a través de la misma norma, la secretaría aplicó un nuevo parámetro en el corte de biocombustibles en el gasoil.

Bajó ese porcentaje de un 10% a un 5% en enero; volverá a un sendero creciente de participación con un 6,7% en febrero, un 8% en marzo, para volver una vez más al 10% en abril próximo.

De este modo Nación buscó moderar el impacto de una suba en los combustibles en los surtidores, algo que se descarta que sucederá de todos modos, aunque de forma paulatina en el período descripto.

A través de la resolución 2/2020, la secretaría de Energía estableció además un nuevo precio para el bioetanol de caña de azúcar para su mezcla con las naftas: en enero costará 43,6 pesos por litro; en febrero 47,8; en marzo 48,7; 49,6 en abril y 51,13 pesos por litro en mayo.

El cambio de escenario se relaciona directamente con el planteo de las cámaras que agrupan a las empresas del sector, que reclamaron estas modificaciones de precio al gobierno nacional, en medio del debate de la ley que garantiza una serie de beneficios al sector, que vencerá en mayo próximo.

Tal como lo viene informando +e, los referentes de los biocombustibles venían planteando una parálisis en las pymes fabricantes de estos insumo que forman parte de los combustibles comercializados en las expendedoras.

En medio, estaba el planteo en contra de empresas petroleras, que consideran que las políticas desplegadas implican un efecto en contra adicional para las productoras de hidrocarburos, en medio de un cuadro de dificultades por la crisis de la demanda de combustibles en la pandemia.

También legisladores nacionales de provincias productoras se manifestaron en contra de una posible prórroga del marco normativo que vencerá en mayo próximo. La ley vigente tiene acuerdo del Senado para una posible extensión, pero resta saber cuál será la posición de Diputados. Hay, en paralelo, sectores del biocombustible que buscan una nueva ley más que una prórroga.

Con todo, hubo cambios en el último semestre respecto del impacto que había implicado la parálisis de precios en los surtidores, una de las principales variables de preocupación para las refinadoras de crudo.

Las subas autorizadas desde septiembre por el gobierno nacional acercaron el precio de las naftas al valor internacional del barril de crudo Brent, la referencia para el mercado doméstico. Las petroleras siguen diciendo que hay un desfase, que deja a sus productos refinados por debajo del valor internacional. Al mismo tiempo, pudieron exportar en un escenario de retenciones nulas para sus productos, al menos para los valores del crudo que rigieron hasta finales de año.

Hacia adelante el gobierno tendrá el desafío de las posibles subas de precios por la nueva variable en los surtidores de combustibles, en un contexto de presión del dólar sobre la mayoría de los productos de la canasta básica.

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