precio

El 2021 llega con la presión de las naftas y el barril

La devaluación y la suba del petróleo ejercen una renovada presión en los surtidores. Es una clave central de la política por su impacto en todos los precios.

Los combustibles estuvieron congelados desde principios de diciembre hasta mediados de agosto. Desde entonces, los sucesivos incrementos, siempre a mitad de mes, les sirvieron a las petroleras para recuperar márgenes en la refinación.

El 30 de diciembre de 2019, en un contexto radicalmente distinto, el presidente, Alberto Fernández, le frenó al titular de YPF, Guillermo Nielsen, la primera alza en los precios, del 6%.

En tres ocasiones a lo largo del 2020 también trasladaron a precios los ajustes en los impuestos (marzo, octubre y diciembre). Además, entre abril y agosto tuvieron que absorber una actualización en estos tributos internos (el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono).

El precio de los combustibles en la Argentina se abarató casi un 35% en dólares desde la primera devaluación significativa del peso de 2018 y llevó la nafta súper de u$s 1,20 por litro -en línea con Chile y Brasil- a u$s 0,80, algo por debajo de Paraguay, según el relevamiento de Global Petrol Prices.

La consultora Energy Consilium, que fundó y dirige el ex ministro de Energía Juan José Aranguren, analizó el “crack spread” (definido como la diferencia entre el precio promedio ponderado de los principales productos refinados como naftas y gasoil y el precio de un petróleo representativo) para medir los márgenes de las refinadoras (YPF, Axion, Raízen -licenciataria de la marca Shell- y Puma Energy).

El Indicador de Margen de Refinación de Energy Consilium (IMR EC), elaborado por el ex CEO de Shell Argentina y su equipo, se calcula mensualmente considerando los precios netos de impuestos de las naftas y los gasoils en las puertas de las refinerías locales, los petróleos crudos refinados en el país y los biocombustibles utilizados en la comercialización de los mismos.

La estimación del IMR EC “indicaría que el aumento de los precios en surtidor aplicado por YPF el miércoles permitió absorber el aumento de ICL e IDC, así como la devaluación de la moneda local y un mayor precio de petróleo (estimado en función de su referencia internacional), manteniendo el mismo margen de refinación estimado para el mes de noviembre 2020”, señalaron en un informe.

El crudo superó por estos días los u$s 51 por barril en su variedad Brent, que es la referencia para Argentina y que cotiza a futuro en Londres. Sin que se hayan restablecido las retenciones, este factor representa una importante presión sobre los costos para obtener nuevos aumentos en los precios desde que arranque 2021.

El Índice de Aranguren y sus colaboradores establece para diciembre un valor de 21 puntos, un 12,5% menos que en enero y un 10,5% más que en julio, antes de que se terminara el congelamiento en los precios de los combustibles.

Cabe destacar que en abril, cuando todo el mundo se detuvo por la pandemia de COVID-19 y las cuarentenas, el petróleo Brent cayó por debajo de los u$s 20 por barril, mientras que en Argentina los precios de las naftas y el gasoil se mantuvieron sin cambios.

La razón argumentada entonces fue que se equilibraba el mercado por las pérdidas que tuvieron las refinadoras entre 2018 y principios de 2020 al no poder trasladar la devaluación a los surtidores.

No obstante, desde mayo finalmente se implementó el barril criollo, una política de transferencia directa de ingresos desde los bolsillos de los consumidores hacia las petroleras para mantener las inversiones y el empleo, principalmente en la Patagonia. Con una duración sensiblemente menor que la anterior experiencia de precio sostén (cuatro meses en esta ocasión versus dos años y medio en la anterior), las petroleras no integradas y las provincias pudieron captar una mayor porción de renta.

Este precio interno aplicado en medio de la caída del consumo interno y la baja demanda de crudo para refinar no pudo ser reeditado, pese a los reclamos de provincias productoras como Neuquén. La normativa que lo establecía quedó sin efecto ya que suponía que si el crudo subía por encima de 45 dólares, el precio dispuesto por el Estado quedaba sin efecto. Fue lo que sucedió. Y desde entonces el crudo en buena medida se mantuvo en una tendencia alcista, a medida que las restricciones de la demanda interna tendieron a mejorar.

A partir del año que viene, la intención de los directivos de YPF es al menos mantener estables los precios con relación al dólar e ir recuperando márgenes, ya que de esos ingresos dependerá el plan de inversiones en el segmento de producción (upstream). Como empresa líder pero siendo estatal, deberá acatar las órdenes del Gobierno para coordinar la política antiinflacionaria.

Para la empresa nacionalizada es vital sostener la carrera contra el dólar en el precio de los combustibles.

En buena medida, financia sus pozos en las cuencas productoras de sus ventas de combustibles, un segmento donde tiene el 53% del mercado argentino.

Para el gobierno nacional, al mismo tiempo, es un desafío atado a la evolución de la inflación, en un contexto en el que los precios en góndola siguen creciendo.

ep09-f01-ener(SCE_ID=480088).jpg

El 2021: con la vacuna del COVID-19 y la recuperación económica como banderas

La caída de la demanda interna de los combustibles podría entrar en una instancia de recuperación sobre finales del 2021. Es lo que les dijo YPF el mes pasado a inversores en una llamada: espera que en diciembre todavía reste una recuperación del 10% en los surtidores.

Mientras tanto, en el 2020, los valores se corrieron del peor momento de inicios de la cuarentena del coronavirus, cuando se había registrado una caída de hasta el 80% en las ventas.

Eso tuvo un efecto inmediato en la parálisis de plantas de refinación. Y al mismo tiempo provocó que hubiera más excedentes de crudo.

Para las petroleras no integradas, sobre todo, fue una buena alternativa: conseguir colocar en mercados del exterior el petróleo que a algunas les empezaba a sobrar, capitalizando además las retenciones a la baja que el decreto del barril criollo desplegó en el país, al margen del precio interno. Esto también quedó vigente para las exportaciones de derivados, no solo para el crudo.

De este modo, Neuquén logró exportar hasta el 40% del crudo en julio. Esto, a la espera de una recuperación de la demanda interna de petróleo, algo que tiende a mejorar con las medidas que flexibilizaron restricciones a la circulación.

ep09-f02-ener(SCE_ID=480089).jpg

CECHA: “Fue un año con muchos desafíos pero con todo el sector unido”

La Confederación de Entidades de Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA) realizó un balance del 2020, un año atravesado por la pandemia del COVID-2019 y lleno de obstáculos en el terreno económico. Sin embargo, la entidad que preside Gabriel Bornoroni destacó que no hubo cierres de estaciones de servicios, aunque pidió al gobierno nacional que siga atendiendo la situación de las pymes.

“Este año nos planteó muchos desafíos, pero encontró al sector unido”, evaluó Bornoroni, presidente de CECHA. “Como primera conclusión, creo que 2020 fue un año complejo, pero lo positivo es que a pesar de todo lo estamos terminando con todas las estaciones de servicio, logramos que ninguna tuviera que cerrar”, explicó el titular de los estacioneros, quien repasó los hitos que se lograron para el sector.

Uno de los primeros logros del año fue la conformación de Expendedores Unidos, un espacio que nuclea a CECHA conjuntamente con FECRA, CEGNC Y AES. Esta unidad fue el fruto del diálogo entre los diferentes referentes que derivó en la firma del acuerdo a mediados de marzo, previo a la llegada de la cuarentena. Esta unidad fue clave para que el sector trabaje en conjunto los problemas que llegaron después, logrando una respuesta más articulada.

Al comienzo de la cuarentena, las estaciones de servicio se vieron frente a la responsabilidad de ser declaradas servicio esencial, lo que obligó a todo el sector a adaptarse a las nuevas reglamentaciones que fueron necesarias para poder seguir operando: barbijos, alcohol en gel, protocolos, home office y toda una serie de medidas de urgencia que lograron cumplirse durante un año cruzado por la pandemia.

En esta nota

Comentarios