Rystad Energy ponderó que Sea Lion es uno de los desarrollos offshore más ambiciosos del Atlántico Sur.
Entre la primera fase, que apunta a 170 millones de barriles, y las áreas Northern, Central y Southern, Sea Lion delinea uno de los desarrollos offshore más ambiciosos del Atlántico Sur.
aSea Lion volvió a ocupar el centro de la escena, después de que el Gobierno nacional redoblara sus sanciones contra las petroleras que operan en el yacimiento, con denuncias penales y un proyecto de ley que busca endurecer las penas para las compañías vinculadas a Malvinas. En medio de ese ruido, Ernesto Díaz, vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energy, propuso analizar el proyecto desde lo técnico y lo económico.
"Sin entrar en la discusión política o de soberanía, me parece más interesante mirar el proyecto desde el punto de vista técnico y económico", planteó Díaz en su cuenta de LinkedIn.
El especialista sigue con atención lo que ocurre en la Cuenca Malvinas Norte y destacó que el yacimiento fue descubierto en 2010, a unos 450 metros de profundidad de agua. No es ultra-deepwater, pero sí un desarrollo offshore remoto, con desafíos serios de logística, infraestructura subsea y ejecución en una zona sin demasiados antecedentes cercanos.
La primera fase de Sea Lion tomó su Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés) en diciembre de 2025. El plan contempla 11 pozos para recuperar unos 170 millones de barriles, con el FPSO Aoka Mizu operando a una capacidad cercana a los 55.000 barriles diarios.
El costo estimado desde el FID hasta el completion ronda los 2.100 millones de dólares, y la meta es llegar al first oil en el primer semestre de 2028. Sin embargo, Díaz sostuvo que reducir Sea Lion a esa primera fase sería quedarse corto frente a lo que viene después.
"El potencial va bastante más allá de esta primera fase", resumió el vicepresidente de Rystad Energy, y agregó que las dos primeras etapas del Northern Development Area ya suman unos 314 millones de barriles de recursos 2C, con un concepto de desarrollo que contempla hasta 64 pozos entre las áreas Northern, Central y Southern.
Navitas, socia del proyecto junto a Rockhopper, también avanza con la ampliación. La compañía ejerció una opción para adquirir el FPSO OSX-1 por unos 125 millones de dólares, con capacidad potencial de hasta 125.000 barriles diarios para las próximas fases del desarrollo.
El cronograma apunta a presentar el Central Development Area en 2027, alcanzar el FID en el primer semestre de 2028 y arrancar la producción hacia fines de 2030. Son plazos ajustados, pero según Díaz responden a una lógica de ejecución concreta, no a un plan sobre el papel.
"Lo relevante es que Sea Lion ya dejó de ser un proyecto en estudio. Está sancionado, tiene contratos en ejecución y una campaña de perforación prevista para comenzar en 2027", subrayó Díaz y remarcó la diferencia entre este desarrollo y otros proyectos offshore que todavía no superaron la etapa de factibilidad.
La economía del proyecto también entra en el análisis. En el caso base de Rystad Energy, Sea Lion muestra un NPV10 de aproximadamente 3.100 millones de dólares, con un development CAPEX de unos 10,9 dólares por barril equivalente de petróleo y un production OPEX cercano a los 16,6 dólares.
A 50 dólares por barril, el proyecto todavía mantiene un valor presente neto positivo. Cerca de los 40 dólares, la ecuación empieza a ajustarse mucho más que ubica ahí el verdadero punto de quiebre para la rentabilidad del desarrollo.
"El principal desafío parece estar menos en la geología y más en la ejecución: convertir y movilizar FPSOs, perforar y completar los pozos, instalar la infraestructura subsea y operar una cadena logística compleja en el Atlántico Sur", detalló el vicepresidente de Rystad Energy para la región.
Para Díaz, esa combinación de escala, contratos firmes y un cronograma de perforación ya definido es lo que distingue a Sea Lion de otros proyectos offshore de la región que todavía no lograron sostenimiento financiero ni compromisos firmes de producción a mediano plazo.
"Más allá de la coyuntura, va a ser un proyecto muy interesante para seguir. Su desempeño puede terminar siendo una referencia importante para futuros desarrollos offshore en el Atlántico Sur", afirmó Ernesto Díaz.
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