Opinión

Las pymes, que siguen creyendo, saben cuál es el camino

El contexto económico hoy es un candado para los dólares que necesita Vaca Muerta, pero las pymes hacen los deberes para cuando se destrabe.

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

En buena medida por la necesidad que tienen, pero también porque ven la magnitud que puede alcanzar Vaca Muerta, las pymes son parte de la avanzada de los no convencionales en el país.

En el resto de Argentina, muchas empresas buscan reconvertirse para poder encontrar una salida a las coyunturas locales que fueron afectadas por las políticas económicas de los últimos años.

Santa Fe y Córdoba, pero también la provincia de Buenos Aires, dan ejemplos de industrias que le buscan la vuelta. Así, desde la omnipresencia del “campo”, la industria agrícola en sus respectivos negocios, ahora miran hacia esa realidad puesta en coyuntura de crisis que es el mundo del shale.

La proliferación de clusters en los últimos años da cuenta de eso.

En Neuquén, las cerca de 850 pequeñas empresas vinculadas de diferente modo al sector petrolero y gasífero ofrecen la otra variante. Pasaron de ser prestadoras de casi todo lo que podían para luego tratar de preservar una posición, como quien es acechado por una extraña fuerza que amenaza con quedarse con todo. Era la visión que imperaba. O de la que se busca salir por estas horas. Pero está claro que la magnitud del negocio petrolero ofrece oportunidades que tan solo con la incipiente industria local no se pueden abarcar.

Muestra de eso, también, es cómo la actividad no convencional se las ingenió para obligar a los empresarios santafesinos a pedir una nueva ruta aérea para evitar la escala prolongada en Buenos Aires para llegar a Neuquén. Eso ya es una realidad (hay una variante de esta conectividad entre Neuquén y el mundo que implica un vuelo ahora en stand by desde Houston, pendiente de la reactivación del sector).

En paralelo, la forma de comenzar a vincularse que tienen estas empresas de buena parte del país muestra parte de eso que muchas veces se profesa y no tantas veces se aplica en los hechos.

Aquello de la búsqueda de consensos, de sentarse a una gran mesa de discusión, para poder buscar alternativas para sostener ese tan mentado bien común que es claramente visible pero que muchas veces queda en un segundo plano por las mezquindades.

Tal como lo adelantó +e en la Argentina Oil & Gas 2019, los clusters comenzaron a vincularse para no “pisarse” con las empresas neuquinas. Y es lo que sucede por estas horas. No está del todo claro la forma que va a tomar, pero hay en marcha una alternativa para achicar esas diferencias que muchas veces parecen un freno.

Por estas horas, el país también se debate en grandes dilemas sobre el futuro. Nadie sabe la forma que tendrá una política energética del corto o el mediano plazo, y las áreas no convencionales ya experimentan un parate importante. La tercera parte de los equipos que solían perforar en la Cuenca Neuquina se encuentran stand by.

Desde hace al menos dos años que hay un amplio consenso acerca de todo el potencial de Vaca Muerta y de la necesidad de desarrollarlo. El Coloquio de IDEA, donde tiene cita la mitad del PBI argentino, tuvo su antesala neuquina, que fue muestra de un consenso que también trepa a los estratos políticos dominantes.

Era el momento del cambio de paradigma, ese en el que el país daba un salto desde la autosuficiencia energética al de salir con exportaciones.

La ruta conservadora del 15% de crecimiento de la producción anual de crudo que anunció el gobierno neuquino ante inversores en Inglaterra este año daba una medida, y la sigue dando, del margen de posibilidades sobre el futuro. Pero están las malas decisiones políticas y económicas. Y está la incertidumbre que impacta al principal proyecto. Las pymes lo sufren pero también, a su modo, muestran un camino para lo que viene.

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