cobre

Cobre en Argentina: inversiones millonarias y los desafíos para los proveedores locales

La minería de cobre en Argentina proyecta inversiones por USD 40.000 millones. Un informe detalla el impacto en insumos, empleo y los desafíos para la industria.

La minería del cobre en Argentina transita una etapa de expansión sin precedentes. Circulan datos que dan cuenta de este presente: La producción de este mineral crítico demandará inversiones por USD 40.000 millones con el objetivo de alcanzar 1,25 millones de toneladas de cobre fino hacia 2040. Los proyectos que sostienen esa proyección son Taca Taca (Salta), El Pachón (San Juan), MARA (Catamarca) y Josemaría (San Juan), considerados los pilares de este crecimiento que busca posicionar a Argentina como un jugador global.

La concentración geográfica y económica del sector resulta determinante: más del 70% de las inversiones proyectadas se agrupa en seis grandes megaemprendimientos de cobre —Vicuña, El Pachón y Los Azules en San Juan; Taca Taca en Salta; MARA (Agua Rica) en Catamarca; y PSJ Cobre Mendocino en Mendoza.

Los datos se desprenden del informe "Proveedores Mineros en Argentina: Escenarios y proyecciones de desarrollo", elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con el acompañamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),

Taca Taca es el proyecto de cobre en el cual Salta deposita todas sus expectativas.

Taca Taca es el proyecto de cobre en el cual Salta deposita todas sus expectativas.

La construcción de las minas

El documento pone números concretos a la magnitud física del desafío. Para los proyectos de cobre analizados, cuya construcción se extendería principalmente entre 2026 y 2037, se estima la incorporación de cerca de 500 camiones mineros de extracción de alto tonelaje, con valores que oscilan entre los US$ 3 y US$ 8 millones por unidad, junto con un parque inicial de aproximadamente 2.100 vehículos 4x4 destinados al apoyo logístico. A esto se suma un promedio anual de 220.000 metros cúbicos de hormigón elaborado durante la fase constructiva y 68.000 toneladas de acero estructural por año.

En la etapa inicial —diseño, movimiento de suelos y montaje de campamentos—, los requerimientos de ingeniería y servicios profesionales superarán 1,8 millón de horas hombre, para luego estabilizarse en torno a las 140.000 horas anuales durante la etapa de operación. El despliegue de infraestructura modular y hotelería deberá alojar a unas 43.000 personas en campamentos de alta montaña, según las proyecciones del estudio.

A escala de proyecto, dos ejemplos ilustran el volumen de empleo directo. Los Azules, en San Juan, prevé contratar a unas 2.500 personas en fase de construcción de la mina, mientras que PSJ Cobre Mendocino, en Uspallata, estima unos 5.000 puestos de trabajo en la misma etapa.

Una vez en marcha, las minas de cobre sostendrán un flujo constante de insumos. El informe calcula que la operación requerirá anualmente 470 millones de litros de diésel, 2 GW de electricidad continua y 1,2 millones de toneladas de cal.

El cobre argentino busca 1,25 millones de toneladas de producción hacia 2040.

El cobre argentino busca 1,25 millones de toneladas de producción hacia 2040.

Del "compre local" a las brechas

Las empresas mineras organizan sus compras mediante un esquema de anillos geográficos concéntricos, que prioriza en primer lugar a las comunidades del departamento o municipio más próximo al yacimiento, en segundo término a firmas de la provincia anfitriona y, finalmente, a empresas de otras provincias del país.

El informe advierte que las rígidas legislaciones provinciales de "compre local" suelen actuar como una barrera que limita la participación directa de ese tercer anillo nacional. La paradoja, según el estudio, es que buena parte de la capacidad metalmecánica y manufacturera de mayor escala del país está radicada en distritos sin minería metalífera propia, como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Para sortear esa traba, muchas fábricas nacionales optan por conformar Uniones Transitorias de Empresas (UTE) con firmas de provincias cordilleranas.

No todo el capital proyectado se traduce en compras locales. El estudio identifica una frontera tecnológica clara: la industria nacional no alcanza la escala ni el desarrollo necesarios para competir en la fabricación de perforadoras de gran diámetro, palas electromecánicas, chancadores primarios, molinos SAG y de bolas, y sistemas de automatización de procesos, bienes que continuarán dependiendo de las importaciones desde el exterior. Este déficit tecnológico se enmarca en un panorama más amplio: Argentina cuenta con oferta nacional en 73 de los 91 rubros analizados por el relevamiento, aunque persisten brechas en maquinaria pesada y equipos críticos de planta.

Frente a ese escenario, el estudio recomienda avanzar hacia una coordinación interprovincial o una red nacional de proveedores, que permita a las empresas del país complementar capacidades y reducir la fragmentación que hoy limita su participación en los proyectos de cobre.

En esta nota

Las más leídas