Loma La Lata

Cómo es el plan para ahogar el pozo incendiado

+e accedió a información exclusiva sobre las tareas que se desarrollan en el pozo LLLO X-2. En el área se perforarán dos pozos para llegar al reservorio de donde proviene la fuga. La idea es llegar con lodo y agua desde tres puntos diferentes.

Por Fernando Castro

Fernando Castro – fcastro@lmneuquen.com.ar

El fuego del pozo LLLO X-2 hoy pasa por un tubo. La llamarada que supo tener unos 13 metros de altura fue reconducida, a más de 18 días de iniciado el incendio. El gas proveniente de la formación Vaca Muerta hoy va camino a ser controlado, aunque todavía resta la parte fundamental de las tareas que hace la súper especializada Wild Well Control, la encargada de domar el foco. El ataque final a las llamas se hará con dos perforaciones desde las que se busca ahogar el fuego con lodo y agua.

Fuentes de YPF dieron detalles a +e acerca del avance de las tareas de contención del pozo, que estaba en etapa de ensayo al momento del incidente. Esto es: se buscaba medir su producción para, en una etapa posterior poder conectarlo.

Para iniciar el operativo de control primero hubo que garantizar el agua suficiente. Fue el requisito esencial para moderar la temperatura en el lugar.

Las llamas llegaron a los 1000 grados centígrados en la boca de salida del pozo. Por eso lo primero fue combatir las altas temperaturas. ¿Cómo se hizo? El procedimiento que utiliza la empresa contratada incluye una grúa con un gran brazo que permite colocar en la boca del pozo un gran tubo. Es algo así como poner allí una chimenea para reencausar las llamas por ese caño. Esto se hizo, y fue posible por las enormes cortinas de agua que no dejan de caer en el área ubicada al pozo. Sin esto, allí no se podría trabajar.

Por eso parte de los días previos fueron de puesta a punto de los equipos necesarios. YPF proveyó de dos retroexcavadoras que debieron ser protegidas con chapas de zinc. Algo así como una defensa, un escudo para evitar que las dañen las altas temperaturas y un eventual contacto con el fuego. Estas máquinas tienen un rol clave para poder retirar y movilizar el material dañado durante el inicio de la fuga y permitir un escenario propicio para las tareas.

YPF tuvo que hacer además una obra de provisión de agua. En los siete días posteriores al incendio dispuso dos piletas al costado de la locación para acumularla, instaló dos tanques de 5000 m3 para almacenarla, e hizo un tendido subterráneo hacia el interior del predio donde está el pozo para que las enormes pantallas de agua que se bombean de forma constante llegaran a bajar la temperatura y hacer posible los trabajos. Desde entonces en promedio hay unos 20 grados a unos 20 metros de distancia del foco. Un canal deriva nuevamente a las piletas el agua que cae en el área donde se desarrollan las tareas.

En el lugar, solo de trabaja de día. Esto es producto del fuerte ruido que hay junto al pozo. Los operarios recurren a las señas para poder indicar las acciones a seguir. Las retroexcavadoras con la protección imponen un margen de visión reducido para las maniobras. Por eso las tareas requieren de la luz sol: básicamente para que los operarios pueden verse y comunicarse.

Hoy lo que se busca es cortar (literalmente) el caño que hay a unos 2,40 metros debajo de la tierra y que llevaba el gas a la superficie hasta el sistema de válvulas que lo contenían. Este caño está aislado por una pared de concreto de un metro de espesor. Por eso parte de los trabajos requieren del uso de un martillo neumático. Una vez que se llegue allí y se produzca el corte con agua y arena bombeada a presión con un set de fractura, lo siguiente será colocar otro caño encima del cortado y vincularlo con una brida y tornillos. Este nuevo tubo tiene dos válvulas de salida (y seguridad). La maniobra sorprende por el alto grado de complejidad que requiere.

Eso habilitará dos posibilidades de salida: una en el mismo sentido de circulación actual de la llama, y otra de forma lateral: esta última es la vía que permitirá reconducir la llama hacia una fosa de venteo, como tantas otras hay en pozos en etapa de prueba en la Cuenca Neuquina.

En YPF tienen hoy un solo objetivo: “ahogar el pozo”. Esto incluye al menos tres posibilidades. Cada una de ellas está en proceso de avance. Para eso se construyen dos locaciones a unos 500 metros de distancia. También se movilizan equipos hacia esos dos puntos estratégicos. El objetivo es perforar dos pozos a unos 2500 metros de profundidad y “atacar” con lodo y agua el reservorio desde donde proviene el gas. Esto, partiendo desde dos locaciones diferentes. Al mismo tiempo, la otra alternativa complementaria es arrojar lodo a más alta presión desde la boca de fuga, una vez que el caño que derive al venteo esté asegurado. Cuando se llegue con lodo al objetivo desde los dos pozos en construcción y desde la superficie, será el final de la película: la fuga estará contenida. El pozo (es lo más probable) no podrá producir más, algo que resulta casi una anécdota a estas alturas.

En el lugar, aseguran en la compañía, solo se fugó gas y algo de condensados. Pero no habría habido impacto en las zonas aledañas. El incendio, también, impidió una situación más dificultosa: las llamas, por decirlo así, terminan circunscribiendo el impacto al perímetro del pozo. En el lugar, en el pico máximo de las tareas de puesta a punto de todo el operativo, trabajaron unas 300 personas. Hoy son unas 100 la que están en ese punto.

El pozo era parte de una serie de perforaciones que se habían hecho en el área, con objetivo a la formación Vaca Muerta. Es decir, es shale gas en el área Loma La Lata Oeste. Estos pozos, como se menciona más arriba, no estaban en producción. No estaban conectados. Se iban a hacer las mediciones para saber cuánto podrían producir.

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