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Litio argentino para las baterías de la región y también para exportar a Asia

El proyecto de ley de movilidad sustentable que se prepara en el Ministerio de Desarrollo Productivo buscará fomentar la industrialización del litio.

La mayor expectativa del sector del litio a nivel global está dada por la creciente demanda mundial que se proyecta para los próximos diez años. Ese incremento lo impulsan fundamentalmente los planes que tienen las automotrices para la transición hacia la movilidad eléctrica.

En ese contexto, la Argentina tiene la oportunidad de tener un rol central: posee la segunda mayor reserva mundial de litio, que es el elemento perfecto para fabricar baterías de vehículos eléctricos. En ese sentido, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, ya anticipó que incluirá en el proyecto de ley de movilidad sustentable en el que trabaja la promoción para la fabricación de baterías con litio como parte del procesos de industrialización del mineral del litio.

La iniciativa, en lo que refiere a completar en el país el proceso desde la extracción del litio hasta la producción de baterías para vehículos eléctricos, no afecta al recurso minero ni a las empresas que producen el litio, ni tampoco las obliga a que integren la cadena productiva.

Esta parte del proyecto era lo que más inquietaba al segmento minero del litio que está explorando o desarrollando proyectos en el Noroeste del país. En rigor, las mineras de litio se están focalizando y especializando en cómo producir carbonato e hidróxido de litio.

Pero la alarma se diluyó cuando los empresarios se reunieron con Kulfas y tuvieron acceso al texto de la propuesta legislativa, que según indicaron los directivos consultados por +e, “es muy clara” en cuanto a que incentiva a que se asienten nuevas empresas que puedan hacer los componentes de la batería o a las automotrices para que puedan redefinir su línea de montaje y empezar a ensamblar o armar autos híbridos o eléctricos en el país a través de beneficios fiscales.

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En esa línea, la compañía china Ganfeng, que está a cargo junto con la canadiense Lithium American del proyecto Cauchari Olaroz en Jujuy -la única mina que está en fase de construcción en todo el país-, anticipó la firma de un memorándum de entendimiento con la cartera que comanda Kulfas y con el gobierno de Gerardo Morales para estudiar la factibilidad de instalar en la provincia una planta de producción o ensamblaje de baterías.

Sin embargo, no todas las empresas mineras tienen la cadena integrada, como sí sucede en el caso de la firma asiática. La mayoría de las compañías que están en el país no lo hacen, sino que venden el componente a otras empresas que se dedican específicamente a la fabricación de baterías, y recién ahí se abastece a las automotrices.

Sólo con estos dos proyectos en producción, que exportaron en 2020 unas 300 millones de dólares, la Argentina cubre actualmente el 10% de la demanda de litio del mundo. Si bien las estimaciones indican que los requerimientos del mineral blanco van a subir los próximos años, con los proyectos nuevos ya lanzados las exportaciones podrían incrementarse hasta alcanzar los 1200 millones de dólares anuales en 2024.

Con todo ese potencial, planificar producir litio únicamente para fabricar baterías en el país para la región, de alguna manera implica condicionar el crecimiento de la minería argentina del litio en salmuera. De acuerdo con los datos de las empresas, y teniendo en cuenta el crecimiento de la capacidad productiva, habrá suficiente litio para exportar a los fabricantes asiáticos o de otros mercados del mundo y también, para abastecer a los emprendedores locales que apunten a responder a la demanda de baterías en la región. Lo que puede ser más complejo es que consigan importar el resto de los componentes, que son más caros y escasos.

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El Proyecto Fénix, ubicado en el Salar del Hombre del Muerto, en Catamarca, opera desde fines de los '90 y es el primero que se puso en marcha en el país. La firma a cargo, la estadounidense Livent, puso en marcha la ampliación de su capacidad productiva y recientemente anunció un acuerdo con la automotriz alemana BMW para la provisión de litio para la fabricación de baterías para sus vehículos eléctricos.

La otra mina en operación, el Proyecto Olaroz, que comenzó a producir en 2014 en Jujuy y también está en plena expansión de su capacidad, está a cargo de la empresa Sales de Jujuy, que es propiedad de una compañía minera australiana llamada Orocobre, de la japonesa Toyota -y aquí ya puso un pie un interesado la materia prima para hacer baterías-, y también, cuenta con una menor participación en el paquete accionario la empresa del estado jujeño Jemse.

En 2020, con la pandemia que obligó a la aplicación de protocolos de trabajo estrictos que afectaron la producción minera, se alcanzó a exportar 30.000 toneladas de litio. Hacia adelante, con la entrada en producción de Cauchari Olaroz, que está proyectada para el segundo semestre de 2022, más las ampliaciones de los proyectos que ya están en operación -que podrían demorar unos tres años-, la producción que el país tuvo el año pasado se multiplicará por cuatro.

Asimismo, se podría sumar algún proyecto más los próximos años: desde la Secretaría de Minería de la Nación se estima que hay 18 iniciativas en etapas avanzadas de factibilidad de los más de 50 proyectos exploratorios que se realizaron los últimos 10 años. Por caso, el proyecto de la empresa coreana Posco, en Salta, tiene avanzado el proceso de búsqueda de financiamiento y podría sumar unas 30.000 toneladas más a la producción total.

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