"La industria carga una mochila de mala gestión energética"

Alberto Calsiano, jefe del Departamento de Energía de la UIA, plantea los perjuicios de los cortes de gas y del costo de la energía para el sector.

La industria carga con la mochila de la mala gestión de los amplios recursos energéticos que dispone el país", repite el jefe del Departamento de Energía de la Unión Industrial Argentina, Alberto Calsiano, al plantear la discusión sobre el efecto que tienen en la competitividad los cortes de suministro y el alto costo de los energéticos para el sector.

Con una historia de restricciones, el sector fabril "comenzó hace semanas a sufrir los primeros cortes del suministro de gas, y esa situación es en parte consecuencia de la producción que se ha perdido en los casi 30 días del conflicto neuquino, pero también por lo que tardó en implementarse el nuevo Plan Gas", afirmó Calsiano en una entrevista con +e.

"El Plan Gas arrancó tarde porque tendría que haberse estructurado un año y medio antes, y la situación de la producción hubiera sido otra, pero arrancó en enero de 2021 y agregó un grado de complejidad que hoy estamos padeciendo", afirmó el directivo industrial. "A eso se sumó el conflicto en Neuquén -justo en la provincia energética por antonomasia porque tiene hidrocarburos, hidroelectricidad, vientos- pero falta una política que permita hacer un uso racional y eficiente de todos esos recursos", dijo.

Para Calsiano, la voz de la UIA en todas las audiencias públicas del sector energético de los últimos años, a la par de tener restricciones en el abastecimiento de gas, a las industrias le piden en el gobierno que produzcan al 100%, “algo incongruente desde el punto de vista energético pero que se puede extender también a los insumos importadores a los cuales no se tiene acceso".

"Esto es lo que dificulta la competitividad de las empresas, falta la molécula y a eso hay que sumar el tema del precio, porque la industria es el sector que pagó históricamente el precio más caro y sufrió la mayor cantidad de cortes en los últimos años", agregó al admitir que la solución estructural requiere de un mediano y largo plazo de planificación.

Pero mientras tanto, las alternativas no son muchas. "Por un lado, habría que ver cuánto puede restringir Cammesa a pesar de que es una demanda firme para entregar parte de ese gas al mercado, especialmente a la industria. Pero por otro hay que plantear un uso mas racional del gas, porque el consumo domiciliario que tiene el abastecimiento asegurado es a la vez el que tiene el menor precio, y la combinación que se hace ahí es letal y complejo de resolver".

Esa situación lleva a “resolverlo del modo más fácil, que es caer en el corte a la industria. Es una mochila que tiene la producción que no logra mayor competitividad por el precio de su energía en país potencialmente rico en variedad de recursos energía pero que no tiene una gestión racional", aseveró Calsiano.

En el país, el 51% de la energía depende del gas y de la misma manera tiene su peso en la industria que requiere un recurso abundante y barato para mejorar su competitividad, entre otros costos también pendientes como los logísticos, los tributarios y para muchos los laborales. Pero en el primero de los aspectos, destacó que "el desarrollo masivo de Vaca Muerta es clave para la reducción del PIST, mejorar la balanza comercial e impactar en toda la cadena productiva. La industria necesita un precio competitivo del gas en forma de energía o materia prima como el caso de la petroquímica"

"Es necesario desarrollar el shale, acercarnos al valor internacional del Henry Hub, lograr el autoabastecimiento, exportar excedentes, reducir los impuestos de todo tipo que gravan la cadena de valor del gas, promover la producción local de servicios y equipos, y -un tema en plena discusión- la reducción gradual de los subsidios que no puede recaer exclusivamente sobre el sector productivo", definió.

El experto planteó la visión que el sector industrial tiene sobre una tendencia irreversible marcada por la transición energética hacia una matriz de menos emisiones. "Los principales líderes mundiales están coincidiendo en ponerle fecha a una matriz con menos carbono, es más, dicen cero emisiones. Hay países que están muy avanzados en ese camino, pero la Argentina tiene que definir rápido si va a esa posición de menos fósiles qué hará con Vaca Muerta".

Para el directivo, "eso no implica no usar los renovables, pero sí una combinación virtuosa de todos los recursos que le permita al país y a su producción hacer un uso intensivo del gas no sólo como combustible sino como materia prima para la industria petroquímica".

La industria ya empezó a trabajar la transformación de esa matriz, y el último Cera Week dejó ver esa visión de las principales petroleras del mundo en la que empieza a tambalear el equilibrio entre los ambientalistas y los pro fósiles. "Si todos van en la misma dirección, entramos en una carrera en la que el país tendrá que competir en gran desventaja, y en ese contexto decidir cómo lograr que las industrias pueden avanzar en una mayor eficiencia energética de manera más o menos homogénea.".

Se abre un panorama importante para la industria y la política, ya que de sus definiciones surgirá cómo va a conformarse su estructura industrial que pueda insertarse como proveedora de una demanda creciente de los mercados internacionales de productos con una menor huella de carbono. "Argentina va a tener que ser muy cuidadosa en lo que se compromete a nivel mundial porque eso va a determinar qué efecto va a tener en la competitividad", dijo Calsiano.

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