Estados Unidos y Arabia Saudita firman un acuerdo nuclear: qué implica el enriquecimiento de uranio
El acuerdo permitirá avanzar con un programa de energía nuclear civil. El convenio deberá pasar por el Congreso de Estados Unidos.
Estados Unidos y Arabia Saudita alcanzaron un acuerdo de cooperación nuclear civil que permitirá al país asiático construir reactores con tecnología estadounidense y avanzar en el enriquecimiento de uranio dentro de su territorio. El convenio, que aún debe ser revisado por el Congreso de Estados Unidos, permite avanzar en una negociación que se extendió durante varios años y constituye uno de los principales tratos energéticos entre ambas naciones.
El pacto fue firmado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro de Energía saudita, Abdulaziz bin Salman, bajo el denominado Acuerdo 123, el instrumento previsto por la legislación estadounidense para autorizar la cooperación nuclear con otros países.
Qué establece el acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudita
De acuerdo a información de Reuters, uno de los puntos centrales del convenio es que permitirá a Arabia Saudita enriquecer uranio y reprocesar combustible nuclear usado, dos actividades que tienen aplicaciones en la generación de energía, pero que también pueden utilizarse para obtener material apto para un programa militar.
Ese aspecto había sido uno de los principales obstáculos durante las negociaciones. Organizaciones dedicadas al control de armamentos y especialistas en no proliferación venían advirtiendo que autorizar esas capacidades podía facilitar, en el futuro, el desarrollo de armas nucleares.
A diferencia de la propuesta que había impulsado la administración de Joe Biden, el nuevo acuerdo no exige que Arabia Saudita firme el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU, un mecanismo que permite realizar inspecciones más amplias y sorpresivas en instalaciones nucleares no declaradas.
Arabia Saudita ya había modificado el año pasado su esquema de supervisión ante el OIEA al pasar a un régimen de salvaguardias completo, como parte del programa de expansión de su actividad nuclear.
Preocupación por la proliferación nuclear
La decisión de Estados Unidos se produce en un contexto de alta tensión en Medio Oriente y vuelve a poner bajo la lupa el equilibrio estratégico de la región.
El príncipe heredero Mohammed bin Salman sostuvo en distintas oportunidades que, si Irán desarrollaba armas nucleares, Arabia Saudita seguiría el mismo camino. Esa posición fue uno de los argumentos utilizados por quienes cuestionaban un acuerdo que incluyera la posibilidad de enriquecer uranio.
Irán había aceptado aplicar el Protocolo Adicional en el marco del acuerdo nuclear firmado en 2015 con las principales potencias mundiales. Sin embargo, ese entendimiento comenzó a desmoronarse después de que Donald Trump retirara a Estados Unidos del pacto en 2018 y Teherán dejó de implementar ese mecanismo de inspecciones en 2023.
El acuerdo nuclear deberá pasar por el Congreso de Estados Unidos
El Departamento de Energía estadounidense informó que el convenio será enviado al Congreso. Si en un plazo de 90 días de sesiones no prospera una resolución de rechazo, el acuerdo entrará en vigencia.
Según fuentes de la industria consultadas por Reuters, el primer paso será realizar estudios de factibilidad sobre la incorporación de tecnología estadounidense en el programa nuclear saudita. Incluso con el convenio aprobado, el desarrollo de la infraestructura demandará varios años debido a los tiempos que requieren la construcción de centrales nucleares y de las instalaciones para enriquecer uranio.
Las críticas llegaron desde el Partido Demócrata. El senador Edward Markey sostuvo: "Están permitiendo que Arabia Saudita, una nación beligerante y autoritaria, desarrolle tecnologías para armas nucleares mientras inician una guerra con Irán bajo el argumento de impedir una bomba nuclear iraní. Este acuerdo nos hará a todos menos seguros".
En cambio, desde el oficialismo republicano, el senador Jim Risch respaldó el trato y afirmó que el acuerdo beneficiará tanto a Estados Unidos como a Arabia Saudita.
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