Historia

Osvaldo Soriano en el Campamento 1 de Plaza Huincul

Cuando tenía 15 años, visitó el lugar donde comenzó la historia del petróleo neuquino. Ya convertido en un escritor consagrado, escribió el cuento titulado "Petróleo".

POR PABLO MONTONARO - montanarop@lmneuquen.com.ar

Había llegado a Cipolletti junto a sus padres, a comienzos de los 50, proveniente de Mar del Plata, donde había nacido en enero de 1943. En la ciudad rionegrina, ese joven llamado Osvaldo Soriano terminó la escuela primaria y se anotó para hacer el secundario en la Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET) N° 1 (EPET 8 en la actualidad) en Neuquén. En el invierno de 1958, cuando cursaba el tercer año –será el último que hará, ya que al terminar la cursada abandonó los estudios– Osvaldo junto a tres compañeros (César Iachetti, Ángel Romano y Luis Soldera) decidieron viajar a Plaza Huincul para visitar el Campamento 1 de YPF.

Los estudiantes estaban interesados en conocer la Escuela Industrial General Ingeniero Enrique Mosconi, inaugurada en 1953, cuyas prácticas, talleres y laboratorios se desarrollaban en el predio de la empresa petrolera.

Los estudiantes llegaron en ómnibus a Plaza Huincul y una vez en la puerta de la planta, se presentaron y solicitaron a las autoridades el permiso para recorrerla. La sorpresa fue mayor cuando las autoridades pusieron a disposición de los estudiantes un auto oficial, un Kaiser Manhattan modelo 1954, con un chofer que hizo las veces de guía y que habitualmente usaban los ejecutivos. Pudieron conocer el lugar, preguntar y sacarse fotos, incluso en el monolito que recuerda la perforación del primer pozo iniciado en febrero de 1916 y finalizado en octubre de 1918, dando inicio a la primera etapa de explotación hidrocarburífera de la Cuenca Neuquina. A ese primer yacimiento descubierto se lo denominó Campamento 1.

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La visita del 10 de julio de 1958 quedó marcada en ese joven estudiante que lejos estaba, por cierto, de la literatura y del periodismo ya que su sueño era ser jugador de fútbol y vestir la camiseta de su querido San Lorenzo de Almagro. Esa visita resultó emblemática en él cuando ya convertido en uno de los escritores más leídos de la Argentina y único autor que se mantuvo en la categoría de best-seller nacional tras el boom latinoamericano, escribió “Petróleo”, un cuento incluido en el libro Cuentos de los años felices, publicado en 1993.

En ese texto, Soriano narra un viaje en moto junto a su padre, un empleado de Obras Sanitarias, antiperonista en tiempos del primer peronismo que preservaba en defender las nociones de Estado y patria, desde “el desierto” de Neuquén hasta Plaza Huincul para ver los pozos de petróleo. “Estamos en un camino de arena, en el desierto de Neuquén, y vamos hacia Plaza Huincul a ver los pozos de YPF. Salimos temprano, por primera vez juntos y a solas, cada uno en su moto. Él va adelante en una Bosch flamante, y yo lo sigo en una ruidosa Tehuelche de industria nacional. Es el otoño del 62 y está despidiéndose para siempre de la Patagonia”, escribió al inicio del relato.

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Es un viaje cargado de enfrentamientos y discusiones porque “he perdido su petróleo”, remarca el escritor quien criticó las políticas neoliberales y de privatizaciones en los 90. Es un viaje donde padre e hijo buscan ese destino, las torres de YPF, “que para mi padre son como suyas porque todo fluye de esta tierra y Frondizi dice que por fin hemos ganado la batalla del petróleo”, describe Soriano.

Al final del relato, Soriano busca explicarse qué hacían los dos en ese camino de tierra rumbo a esas torres “mientras en el transistor se apagaba la voz de Julio Sosa cubierta por los acordes de otra marcha militar”. Un viaje que el escritor convierte en una pequeña epopeya y que muestra también distintos tiempos de la historia y de la economía argentina, que lo lleva a preguntarse “qué opinión tendría de mí, que he perdido su petróleo”.

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