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Brasil va al ballotage: qué se juega la Argentina y el gas de Vaca Muerta

La contienda presidencial en Brasil podría impactar el comercio bilateral y el futuro del gas de Vaca Muerta, cuyo destino depende de contratos y obras millonarias.

Por Damián Vlassich, Team Lead de Estrategias de IOL Inversiones. Flávio Bolsonaro llega al ballotage del 25 de octubre con una ventaja corta sobre Lula y con el mercado apostando fuerte por su triunfo. Para la Argentina, el resultado cambia el tono político con su principal socio comercial, pero el futuro del gas de Vaca Muerta en Brasil depende menos de quién gane que de contratos, caños y costos de tránsito.

Una primera vuelta que desmintió a las encuestas

Flávio Bolsonaro (PL) terminó primero con alrededor de 47,1% de los votos válidos, frente a 45,0% de Lula (PT). Los sondeos previos daban a Lula unos 3 puntos arriba, de modo que el resultado fue una sorpresa de casi 5 puntos en el diferencial. Como nadie superó el 50%, la definición queda para el domingo 25 de octubre.

El mercado leyó el resultado como una mejora del escenario fiscal. Antes de la apertura de San Pablo, el ETF de acciones brasileñas que cotiza en Nueva York (EWZ) subía entre 9% y 13% y los ADRs de Petrobras, Itaú, Bradesco, Nubank y Vale ganaban entre 8% y 10%. En los mercados de predicción, la probabilidad asignada a un triunfo de Flávio pasó de cerca de 60% a alrededor de 84%.

Hay un dato que suele quedar en segundo plano y que, para los inversores, pesa tanto como la carrera presidencial. La centroderecha amplió su representación en el Congreso, lo que mejora las chances de aprobar reformas fiscales a partir de 2027, gane quien gane.

El ballotage: favorito no es lo mismo que definido

Flávio llega como favorito, pero con una ventaja de apenas 2 puntos el ballotage sigue abierto. El argumento a su favor es aritmético: la mayoría de los votos de los candidatos de centroderecha que quedaron afuera (Renan Santos, de Missão; Augusto Cury, de Avante; Ronaldo Caiado, del PSD, y Romeu Zema, de Novo) debería migrar hacia él. Con esa hipótesis, la gestora brasileña ASA considera muy difícil que Lula dé vuelta el resultado.

El argumento en contra es que las encuestas de segunda vuelta mostraban empate técnico hasta hace pocos días, y que las mismas encuestas acaban de equivocarse. Durante la campaña, Datafolha llegó a mostrar a Lula con 48% contra 43% en un eventual mano a mano. La campaña entra ahora en tres semanas de debates y de mayor polarización, con un presidente en ejercicio que conserva aparato y base electoral propia.

Para los mercados, el riesgo es asimétrico. Buena parte del triunfo de Flávio ya está en precio: el Ibovespa subió 4,7% la semana previa a la elección y cerró el viernes en 192.115 puntos. Una victoria confirmada podría extender la suba, mientras que una recuperación de Lula en las encuestas provocaría correcciones más bruscas.

La Argentina: el canal que importa es comercial

El primer canal de impacto para la Argentina es el comercio, no la ideología. Brasil es nuestro principal socio comercial y la Argentina es el tercer comprador de productos brasileños, detrás de China y Estados Unidos. En 2025 el déficit bilateral llegó a USD 5.201 millones mientras que para 2026 se espera que logre reducirse a la mitad.

Esa mejora tiene una lectura menos optimista de lo que parece. La reducción se explica más por el lado de las importaciones que por el de las ventas: con la actividad industrial frenada y más compras a proveedores de fuera del Mercosur, sobre todo China, la demanda de productos brasileños cayó. Ahí entra el tipo de cambio. Un real más fuerte abarata lo argentino frente a lo brasileño y le da algo de aire a sectores como el automotriz, el más integrado entre ambos países. Si el ballotage consolida la apreciación del real, la Argentina gana competitividad bilateral sin tener que mover su propio tipo de cambio.

Vaca Muerta y Brasil: una oportunidad

El gas de Vaca Muerta ya llega a Brasil, pero en volúmenes chicos e interrumpibles. Desde abril de 2025 TotalEnergies, Tecpetrol, Pluspetrol y Pampa Energía concretaron envíos a través de la red boliviana, en una primera operación de apenas 500.000 m³ diarios. Con la infraestructura actual, la ruta boliviana admite hasta 3 millones de m³ diarios, y solo durante los meses de verano, a lo que se suman los volúmenes que ya salen por Paso de los Libres hacia Uruguaiana.

El dato político más relevante es que esta agenda no nació con ninguno de los dos candidatos. El memorando de entendimiento para llevar gas de Vaca Muerta a Brasil se firmó en noviembre de 2024, en el G20, entre el gobierno de Milei y el de Lula, con una meta de 30 millones de m³ diarios hacia 2030. Que dos gobiernos enfrentados lo hayan firmado muestra que el interés es estructural: Brasil necesita reemplazar el gas boliviano en declinación y la Argentina necesita mercados para su excedente.

El salto a volúmenes firmes requiere obras y reglas, no afinidad política. Se proyecta que Argentina podría colocar 10 millones de m³ diarios de gas firme desde 2029 con inversiones superiores a USD 2.000 millones. El principal competidor del gas argentino no es otro país, sino la oferta propia de Brasil. Brasil produjo 217 millones de m³ diarios en junio de 2026, casi 20% más que un año antes, pero solo el 30% llegó al mercado: el resto se reinyecta en los pozos o se consume en las operaciones. A eso se suman desarrollos nuevos como Raia y SEAP. Con una demanda estancada, el gas argentino tendría que disputarle mercado a esa producción desde el primer metro cúbico.

Ahí es donde la elección sí puede marcar una diferencia, aunque en el margen. Un gobierno con una agenda más pro-mercado podría acelerar la apertura del sector y rediseñar los esquemas de transporte que hoy encarecen las operaciones con gas importado. Pero las variables decisivas, como los derechos de exportación argentinos, los costos de Bolivia y la firma de contratos de largo plazo, no dependen del ballotage.

Quién puede poner el gas y qué obras faltan

La oferta no es el problema: siete productoras ya vendieron gas a Brasil o tienen autorización para hacerlo. TotalEnergies abrió el camino en abril de 2025 y después se sumaron Tecpetrol, Pluspetrol, Pampa Energía, Pan American Energy, YPF y Oilstone, todas con contratos interrumpibles y de corto plazo con comercializadoras brasileñas.

Para pasar a contratos firmes, el peso recae en las de mayor escala. Tecpetrol es el principal productor de shale gas del país y TotalEnergies el mayor operador privado de gas, y YPF, Pampa y PAE tienen producción suficiente para comprometer volúmenes de largo plazo. Varias ya armaron su propia estructura comercial del otro lado de la frontera, como Pluspetrol con Gas Bridge y PAE con su filial PAE do Brasil.

El verdadero cuello de botella son los caños, y la mayor parte de la inversión recae sobre la Argentina. El primer módulo firme requiere ampliar el sistema Tratayén–Cochicó–La Carlota y potenciar el Gasoducto Norte, con más de USD 2.000 millones. Llegar al potencial completo exige una lista más larga, que un estudio de CAF y OLACDE valuó así: Bolivia, en cambio, no necesita obras nuevas: su red de unos 1.000 kilómetros ya une a ambos países. Lo que falta resolver ahí es el costo del tránsito y la compatibilidad de reglas entre los tres países, desde las tarifas hasta los requisitos de calidad del gas.

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