FOTO DE ARCHIVO: El gas de Vaca Muerta es más competitivo que el gas del Presal.
Un estudio de OLADE establece que, aun sumando el transporte marítimo y terrestre hasta el corazón agrícola brasileño, la urea fabricada en Bahía Blanca es más barata.
El salto de Vaca Muerta cambió la conversación energética en la Argentina. Lo que hace una década era una promesa hoy es gas abundante y barato, y eso abre una puerta que parecía cerrada: producir urea a escala. El proyecto Pampa Fértil, de Pampa Energía, aparece como la apuesta con más chances de convertir el gas neuquino en un negocio muy rentable.
La charla organizada por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA) puso números a una pregunta que el sector energético y el campo se hacen hace años: dónde conviene producir urea en el Cono Sur. La respuesta del estudio de OLADE, financiado por CAF, apunta a Bahía Blanca y al gas de Vaca Muerta.
El punto de partida es incómodo. El Mercosur más Chile exporta más de 250.000 millones de dólares en productos agrícolas, pero importa el 92% de los fertilizantes nitrogenados que consume. La producción regional no llega a 2 millones de toneladas, frente a un consumo que supera los 20 millones.
En 2024, la factura por importaciones de fertilizantes llegó a 6500 millones de dólares. Cinco mil de esos millones los puso Brasil, cuarto consumidor mundial y mayor comprador de urea del planeta, con una demanda cercana a 8 millones de toneladas y un mercado disperso que tiene a Mato Grosso como gran centro del interior.
“La región importa el 92% de sus fertilizantes nitrogenados. Esto crea vulnerabilidad ante crisis geopolíticas y disrupciones logísticas internacionales”, advirtió Guido Perrone, consultor de OLADE e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes.
Brasil ya tomó nota y lanzó el Plan Nacional de Fertilizantes 2050. Pero producir amoníaco, el paso previo a la urea, exige hidrógeno para fijar el nitrógeno del aire. Ese hidrógeno sale del gas natural, que además funciona como combustible. Por eso el precio del gas define toda la cadena.
Con Vaca Muerta, la cuenta es sencilla: unos 3 dólares por millón de BTU en boca de pozo más 70 centavos de transporte dejan el gas en Bahía Blanca a cerca de 3,70 dólares. El gas del Presal brasileño, en cambio, se mueve entre 7,40 dólares y US$11,50.
"A pesar del flete marítimo desde Bahía Blanca hacia los puertos brasileños y de ahí al Mato Grosso, la ventaja del bajo costo del gas en Argentina compensa ampliamente la distancia logística", sostuvo Perrone.
Esto significa que aun subiendo la urea a un barco, bajándola en un puerto brasileño y llevándola en camión hasta el corazón sojero, la urea argentina llegaría más barata. Esa cuenta coloca a Bahía Blanca como el nodo más competitivo de la región frente a cualquier alternativa alimentada con gas del Presal.
Ahí entra Pampa Fértil, un proyecto de 2 millones de toneladas anuales con una inversión estimada en 2700 millones de dólares. Se suma a la ampliación de Profértil, que ya trabaja con alta utilización. Argentina consume entre 2 y 2,5 millones de toneladas de urea e importa alrededor de 1,5 millones.
"La principal restricción en Argentina es la disponibilidad de capacidad de transporte firme en los gasoductos", respondió Perrone cuando le preguntaron si había lugar para otra planta. Pampa Fértil avanzó "por tener acceso garantizado a la ampliación de TGS". Otro proyecto necesitaría nuevas obras o tramos como La Carlota, "con tarifas de transporte potencialmente más elevadas".
Asimismo, Perrone descartó que el precio del gas de Vaca Muerta suba por la exportación de GNL con gasoducto dedicado y manifestó que las proyecciones rondan los U$S3/MMBTU. Además, explicó que esos proyectos se arman de forma "encapsulada", con áreas y transporte propios.
El especialista también subrayó que en una planta de urea el peso está en recuperar el capital invertido. Con desembolsos de ese tamaño, el precio del gas tiene que quedar en niveles moderados o el negocio no cierra. Por eso muchas petroleras miran la petroquímica con desconfianza.
"Un proyecto petroquímico de urea demanda más de 2.600 millones de dólares de capital para consumir solo 3 millones de metros cúbcios día de gas, lo cual no 'mueve la aguja' del negocio del upstream comparado con exportar petróleo", graficó.
Asimismo, Perrone ponderó que Pampa "es una excepción por su estrategia diversificada", y ser productor integrado "garantiza el insumo de forma firme". También dejó un dato sobre su vecina en Bahía Blanca: la venta de la participación de YPF en Profértil "abre mejores perspectivas para concretar la ampliación de esa planta".
Otra pregunta fue por una planta de fertilizantes en Tierra del Fuego. Perrone reconoció que el gas está, pero el mercado está en la Pampa Húmeda y el sur de Brasil. Mover urea desde el extremo sur cuesta bastante más que mandar el gas por caño a Bahía Blanca.
Para proyectos en Paraguay, Bolivia o el norte argentino, el estudio exige obras firmes: la ampliación y reversión del Gasoducto Norte y la construcción del Gasoducto Bioceánico. Bolivia, con la planta de Bulo Bulo operando de manera inestable, incluso podría terminar importando gas.
"Si Argentina se convierte en un exportador neto mediante proyectos como Pampa Fértil, el precio local migrará de paridad de importación a paridad de exportación", anticipó Perrone.
Ese cambio pesa en un país que fertiliza poco. Perrone lo atribuyó a suelos ricos que no castigan de inmediato la pérdida de nutrientes y a arrendamientos de uno o un año y medio que desalientan invertir. En las mesas agropecuarias se discute una doble deducción en Ganancias. El estudio calcula que hay espacio para colocar más de 10 millones de toneladas de urea producidas en la región.
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