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Adenda del gas con Bolivia: no descartan una prórroga

Argentina espera el resultado de la negociación para establecer su esquema del gas del 2021. El acuerdo vigente podría extenderse 60 días más.

La secretaría de Energía de la Nación negocia con los emisarios del gobierno boliviano de Luis Arce los términos de la nueva adenda al contrato de provisión de gas. El convenio actual vence el 31 de diciembre. Luego de dos primeros encuentros, entre las varias alternativas en pie, +e pudo saber que Argentina no descarta la posibilidad de una prórroga de 60 días del actual margo vigente, para ganar tiempo y alcanzar un nuevo acuerdo.

Tal como lo adelantó este medio a principios de mes, un equipo de negociadores que responden al secretario Darío Martínez entabló los primeros acercamientos.

Nación aguardó la asunción de los representantes del sector energético del gobierno de Arce para empezar ese acercamiento, que es clave para saber el tenor de la demanda con al que contará el país en el 2021.

La adenda vigente al acuerdo firmado durante el gobierno de Néstor Kirchner (la cuarta) implica que Bolivia envíe al país 11 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) en los períodos de temperaturas más elevadas, cuando se da la baja de la demanda interna (enero-abril y octubre-diciembre).

Establece además que de mayo a septiembre, Argentina reciba 16 MMm3/d, mientras que en el pico de la demanda, los meses que van de junio a agosto, ingresen al norte del país unos 18 MMm3/d. El peor escenario para Argentina sería no alcanzar un acuerdo, ya que el contrato prevé que en ese caso la inyección llegue a casi 28 MM3/d.

Nación espera cerrar este frente contractual para establecer qué hará con la provisión de gas de los próximos meses.

Acaba de acordar el Plan Gas.Ar con 16 productoras, algo que le garantiza un bloque de 70 MMm3/d para la demanda interna en los próximos cuatro años. Pese a esto, el nuevo plan estímulo a la producción no logró cubrir la totalidad del gas que necesitará el país en el pico del consumo del 2021.

En ese contexto, la secretaría de Energía espera el resultado de la negociación de la nueva adenda para determinar a qué alternativa recurrirá en caso de no arribar a un acuerdo con Bolivia, algo que implicaría obtener volúmenes adicionales de importaciones de otra procedencia al margen de las ya previstas.

“En función de la adenda plantearemos el resto de la estrategia para el pico de inverno. Es un punto de inicio para cualquier estrategia del año que viene y para el balance general”, describió una fuente con acceso a la negociación entre ambos países.

“Estamos trabajando en el frente diplomático, técnico e institucional con el gobierno boliviano, en un diálogo que incluye al ministro del área en Bolivia, a IEASA (ex Enarsa) y a YPFB”, consignó.

Como otro de los datos de contexto que cruzan a toda la negociación figura el declino de los pozos de gas de Bolivia, en un contexto en el que tiene como su cliente estrella a Brasil, algo que al mismo tiempo Argentina sigue de cerca: mantiene contactos a nivel gubernamental para saber qué tipo de chances tendría un gasoducto entre Vaca Muerta y el sur de Brasil, algo para lo que Martínez busca saber qué tan dispuesto estaría el sector industrial brasileño para contratos de largo plazo.

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