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Argentina empieza a negociar su contrato de gas con Bolivia

La secretaría de Energía conformó una comisión que estará a cargo de la negociación de la adenda para el contrato de gas con el vecino país.

La secretaría de Energía de la Nación ya le da forma a una comisión interna para comenzar a discutir una nueva adenda del contrato de provisión de gas con Bolivia.

Fuentes allegadas al gobierno nacional confirmaron que de este modo el país se aprestará a negociar con el vecino país la quinta adenda al convenio firmado en el 2006, tras la asunción del nuevo presidente boliviano Luis Arce y sus funcionarios para el sector energético.

Actualmente está vigente la cuarta adenda al contrato que cerró el país durante el gobierno de Néstor Kirchner. Ese convenio tiene un último capítulo que fue rubricado en febrero del 2019 y finaliza el 31 de diciembre de este año.

En la secretaría de Energía informaron que hubo dos temas que prorrogaron la puesta en marcha de la negociación: por un lado las elecciones y el recambio de autoridades en Bolivia y la negociación del Plan Gas.Ar, el nuevo estímulo a la producción de gas en el país.

Entre las variables que hay en juego figuran dos que podrían ser centrales: las posibilidades que tenga Bolivia de sostener los volúmenes de producción en un contexto de declino de sus pozos y la necesidad de hacer fuertes inversiones, en un contexto en el que también es un proveedor sustancial de Brasil.

Y al mismo tiempo, el precio que esté dispuesto a pagar Argentina, una ecuación en la que empieza a tener un rol más contundente la caída del valor del gas a nivel mundial, y en el frente interno, el que se fijó para la producción en el nuevo Plan Gas.Ar (que tendrá un tope de u$s 3,70 por millón de BTU).

La adenda que esta vigente implica que Bolivia envíe al país 11 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) en los períodos de temperaturas más elevadas, cuando se da la baja de la demanda interna (enero-abril y octubre-diciembre).

De mayo a septiembre, Argentina recibe 16 MMm3/d, mientras que en el pico de la demanda, los meses que van de junio a agosto, ingresan al norte del país unos 18 MMm3/d.

El peor escenario para Argentina sería no alcanzar un acuerdo, ya que el contrato prevé que en ese caso la inyección llegue a casi 28 MM3/d.

La negociación también se da en momentos en que Argentina empieza a proyectar la expansión de sus redes internas de transporte para llegar con más volúmenes a sectores residenciales del norte del país, aunque también busca salir al exterior hacia Brasil, indagando la chance de apuntalar más exportaciones a la potencia económica sudamericana.

Al mismo tiempo, atraviesa un contexto macroeconómico que implica medir el margen existente para avanzar en las obras de infraestructura que son posibles y cuánto puede ahorrar con compras de gas al exterior.

Es algo que busca empezar a transitar la Secretaría de Energía que conduce Darío Martínez, que realiza estudios de mercado que permitan mediar si el país puede sostener un abastecimiento hasta el sur de Brasil.

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