Fracking

Fracking: las áreas con más fracturas en 10 años

La producción en la pandemia desaceleró el número de etapas de fractura, que venía decayendo por la crisis argentina. El fracking es clave en la productividad.

Una historia que se resume a la fecha unas 18.000 etapas de fractura, pero que este 2020 el ritmo tuvo un fuerte parate. El fracking es el principal indicador de actividad y una técnica para mejorar la productividad de los pozos horizontales que llegan hasta la roca madre de la Cuenca Neuquina, la formación Vaca Muerta. ¿Qué ocurrió en lo que va de este 2020 atravesado por la pandemia?.

La severa caída de la demanda de petróleo y combustibles por la pandemia del COVID-19 ante los aislamientos sociales en todo el mundo impactó en toda la cadena de producción, deteniendo la actividad de los pozos. En Vaca Muerta, las empresas decidieron reducir la actividad al mínimo, tanto para garantizar protocolos de seguridad que eviten la propagación del nuevo virus como para no sobrestockearse de un crudo que no sabrían si iban a vender.

Para evitar un cuello de botella en la producción de petróleo, además de cerrar pozos algunas operadoras buscaron mercados en el exterior. Pese al difícil contexto por la competencia agresiva en todo el mundo, el petróleo Medanito -en blends con los crudos de la formación Vaca Muerta- pudieron salir al exterior. El Gobierno de Neuquén informó que el 40% del petróleo provincial que se produjo en julio se exportó.

"Más allá de la gran caída experimentada este año desde el comienzo de la cuarentena, en septiembre se vivió una reactivación de la mano de Shell una vez más, Vista e YPF", señala el informe energético de Ecolatina, que repasó estos datos históricos. Vale destacar que septiembre marcó el regreso de YPF al fracking, puesto que la última que fracturó fue en marzo.

La cantidad mensual de fracturas venía disminuyendo desde 2019, en parte por la incertidumbre en el sector inversor que generó el congelamiento a los precios de los combustibles y el techo al precio interno del petróleo. Así se llegó al coletazo más brutal de la pandemia en abril, cuando el número de fracturas fue de cero. Ninguna empresa fracturó y comenzaron las negociaciones con los sindicatos para evitar despidos a través de reducciones salariales.

Fracking en Vaca Muerta- 10 Años.jpg

Las áreas con más fracturas en los últimos diez años son Loma Campana (YPF) con 6000, Fortín de Piedra (Tecpetrol) con 2400, La Amarga Chica (YPF) con 1400 y El Orejano (YPF) con 900 -allí se hizo el primer desarrollo masivo de Vaca Muerta-. Hay áreas como Bandurria Sur (YPF), La Calera (Pluspetrol) y Bajada del Palo Oeste (Vista Oil & Gas) que vienen dando pasos firmes en apenas dos años gracias a su enorme potencial que puede estimularse con el fracking.

Después de aquel abril para el olvido, las empresas que retomaron la actividad vienen siendo Pan American Energy en Lindero Atravesado y Coirón Amargo Oeste, Vista Oil & Gas en Bajada del Palo, Shell Argentina en Bajada de Añelo y Sierras Blancas, Chevron en El Trapial y recientemente se reportó el regreso de YPF con actividad en Loma Campana. La compañía bajo control estatal se comprometió a subir más perforadores y sets de fractura de aquí a marzo del 2021.

El fracking es una tecnología con diferentes desarrollos en Estados Unidos, Canadá y Argentina. En la Cuenca Neuquina hubo adaptaciones del método, siendo el más extendido el plug and perf (tapón y punzado). Una rama lateral puede tener entre 25 y 29 etapas de fractura con una separación entre cada una de 70 a 75 metros, de acuerdo al diseño de ingeniería y las recomendaciones geológicas que haya tenido la empresa que hizo la inversión.

La longitud de los pozos horizontales viene incrementándose y, por consecuencia, la cantidad de fracturas por pozo. "Se está incorporando la tecnología día a día siguiendo los estándares del shale de Estados Unidos", apunta el reporte de Ecolatina, realizado por Daniel Dreizzen. Como informó +e en otras oportunidades, los planes incluso apuntaban a ramas laterales de 4,2 kilómetros. Esto hace que cada pozo se convierta en una unidad más productiva y eficiente.

Los pozos shale, con el fracking como aliado, tienen un gran poder de recuperación de petróleo y gas, dos recursos que serán indispensables para la Argentina de la pospandemia y con la mirada puesta en mejorar la actividad económica. En particular el gas natural, puesto que de la misma forma que el shale da un salto, sin inversión en perforación ni fracturas la curva de declino se acentúa peligrosamente.

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